Las economías más libres producen los mejores resultados

Por James D. Gwartney y Robert Lawson

El crecimiento económico en la actualidad es debido principalmente a la inversión, innovación y el descubrimiento de mejores formas de hacer las cosas. Pero la inversión y la empresarialidad no suceden solas; son un reflejo del entorno institucional.

El Informe Anual 2004 sobre Libertad Económica en el Mundo nos provee de una medida de la coherencia de las instituciones y las políticas de una nación con respecto a la libertad económica. Las piedras angulares de la libertad económica son la capacidad personal de elección, intercambio voluntario, libertad para competir y la protección de los derechos de propiedad.

Guiados por estas piedras angulares, el índice LEM utiliza 38 componentes para proveer calificaciones de 0 a 10 para 123 países. Hay cinco áreas principales en el índice: tamaño del gobierno, estructura legal, una moneda sana, comercio internacional y regulaciones.

Para obtener una alta calificación de libertad económica, un país debe controlar el gasto gubernamental, mantener los impuestos bajos, proveer acceso a una moneda sana, un sistema judicial imparcial y evitar los controles de precios y otras regulaciones que restringen el comercio e interfieren en los mercados. En esencia, los países obtienen calificaciones altas cuando se basan extensamente en el intercambio voluntario y en los mercados en vez de los impuestos, regulaciones y gastos del gobierno.

Hong Kong continua clasificado como la economía más libre del mundo, pero es seguida de cerca por Singapur. Empatados en tercer lugar están Nueva Zelanda, Suiza, el Reino Unido y los Estados Unidos. Completando los primeros 10 están Australia, Canadá, Irlanda y Luxemburgo.

Botswana (18) es el país africano mejor clasificado, mientras que Chile (22) es el país latinoamericano mejor calificado.

En el fondo de la clasificación

Myanmar, Zimbabwe y la República Democrática del Congo están clasificados como los últimos entre los 123 países. Sin embargo, varias naciones de las cuales no se tienen datos disponibles, tales como Corea del Norte y Cuba, pueden que tengan incluso menos libertad económica.

También analizamos los datos del periodo de 1980-2000 para lograr una perspectiva de la inversión a lo largo del tiempo y un entendimiento general de las economías que han sido constantemente libres, de las economías que se han mantenido en el medio y de aquellas que han sido constantemente no libres. Durante este periodo, la inversión privada tuvo un promedio de 18% del PIB en las economías constantemente libres, 14% en las que se han mantenido en el medio y un 9.6% para las economías constantemente no libres.

De tal manera, la tasa de inversión privada en las economías libres fue casi el doble que el grupo de economías no libres.

Vale la pena ver las cifras de la inversión extranjera directa. La IED es casi enteramente privada y refleja la confianza que los inversores tienen en las instituciones y las políticas de un país. Durante el periodo 1980-2000, la IED por trabajador promedió $3,117 anualmente en las economías constantemente libres comparadas con $444 en las economías que se han mantenido en el medio y $68 para el grupo de economías menos libres.

Las de Mayor Ingreso

Sorprendentemente, durante las dos décadas, la IED por trabajador en las economías libres fue 45 veces la IED en el grupo de economías no libres.

Las economías libres no solo atraen más inversión, sino también incrementan la productividad de esa inversión. Examinamos el impacto del cambio en un punto porcentual de la inversión privada como porcentaje del PIB en el crecimiento económico a largo plazo para los tres grupos.

Manteniendo variables de control tales como PIB per cápita inicial y niveles de educación constantes, nuestras estimaciones indican que la productividad de la inversión fue un 70% más alto en las economías constantemente libres comparadas con el grupo de economías no libres.

Dadas las grandes diferencias entre las economías libres y no libres en el nivel y productividad de la inversión, uno podría esperar que las economías más libres crezcan más rápido y alcancen niveles de ingreso más alto.

Efectivamente fue ese el caso. Durante el periodo 1980-2000, el promedio anual de la tasa de crecimiento real de las economías constantemente libres fue de 2.8% comparado con 1.4% para el grupo de economías que se han mantenido en el medio y solo un 0.1% para el grupo menos libre.

Lo mismo es cierto para niveles de ingreso. El PIB per cápita en el 2000 de las economías constantemente libres fue $26,793, más del doble la cifra para el grupo de economías en el medio, y como ocho veces el nivel registrado para las economías menos libres.

Los inversionistas pueden escoger y, por lo tanto, el capital se moverá hacia los entornos donde se pueden emplear más productivamente. Los datos ilustran este punto.

Mientras más temprano los políticos aprendan que las economías libres crecen más rápidamente y alcanzan niveles de ingreso más altos que aquellos que son menos libres, más próspero será el mundo.