Las cuentas de Trump: buena idea, mal diseño
Adam N. Michel considera que la idea de las "Cuentas Trump" es buena, pero que el diseño deja mucho que desear dado que incrementa los costos fiscales y resulta menos beneficiosa para los beneficiarios que las alternativas disponibles.
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Por Adam N. Michel
A partir del 4 de julio, las "Cuentas Trump" comenzarán a aceptar aportaciones. Estas nuevas cuentas de inversión están disponibles para los niños estadounidenses, y los niños nacidos entre 2025 y 2028 tienen derecho a una inversión inicial de 1.000 dólares financiada por el gobierno.
La idea básica de las "Cuentas Trump" es buena: ayudar a más estadounidenses a comenzar a ahorrar desde temprana edad y permitir que los padres, familiares, empleadores y organizaciones benéficas realicen aportaciones a la cuenta de un niño. Sin embargo, el diseño deja mucho que desear. Mi nuevo Análisis de Políticas del Cato explica cómo funcionan las Cuentas Trump, por qué muchas afirmaciones al respecto son exageradas y cómo el Congreso podría convertirlas en un instrumento de ahorro más sencillo y útil.
La mayor sorpresa es que, a menudo, las Cuentas Trump no ofrecen ventajas fiscales para las aportaciones familiares normales.
Los padres, familiares y amigos pueden aportar hasta 5.000 dólares por niño cada año, pero estas aportaciones no son deducibles. El dinero debe invertirse en fondos indexados estadounidenses de bajo costo y queda bloqueado hasta que el niño cumpla 18 años. En ese momento, la cuenta se convierte en una cuenta IRA tradicional. Los retiros generalmente se gravan a las tasas del impuesto sobre la renta ordinaria, y los retiros antes de la jubilación que no cumplen con una breve lista de excepciones están sujetos a una multa adicional del 10 por ciento.
Esa estructura genera un problema. Las aportaciones familiares se realizan después de impuestos, al igual que el dinero que se deposita en una cuenta de corretaje común. Pero, a diferencia de una cuenta de corretaje, las ganancias de la inversión se gravan posteriormente como ingresos ordinarios en lugar de a la tasa más baja de ganancias de capital. Para muchas familias, eso significa que invertir su propio dinero en una Cuenta Trump podría dejar a su hijo en una situación peor que si utilizaran una cuenta de corretaje normal sujeta a impuestos, sin mencionar un plan 529.
Un ejemplo simplificado del informe muestra esta diferencia. En 30 años, una inversión de 5.000 dólares antes de impuestos podría crecer hasta más de 40.000 dólares. En una "Cuenta Trump" financiada con aportaciones familiares después de impuestos, el valor final al momento del retiro es de 24.496 dólares. Eso es 2.451 dólares menos que la misma inversión en una cuenta de corretaje regular sujeta a impuestos. El Cuadro 2 del informe muestra la comparación completa entre los distintos tipos de cuentas.
Las aportaciones del empleador y las estrategias sofisticadas de planificación fiscal pueden mejorar el resultado. Pero ese es precisamente el problema. Una cuenta de ahorro destinada a ayudar a más familias a generar patrimonio no debería requerir un asesor fiscal.
El otro problema importante es el subsidio estatal de 1.000 dólares. Las transferencias directas del gobierno requieren normas sobre elegibilidad, usos aprobados, sanciones y administración. Además, añaden miles de millones de dólares en nuevos costos fiscales y crean incentivos políticos para que el Congreso amplíe el subsidio en futuros ciclos políticos.
El Congreso debería mantener la estructura de la cuenta para la primera etapa de la vida y la capacidad de recibir aportaciones de múltiples fuentes. Pero el Congreso debería eliminar el subsidio de 1.000 dólares, simplificar las reglas y hacer que las cuentas sean genuinamente neutras desde el punto de vista fiscal.
Una opción es permitir que todas las aportaciones sean deducibles, dejar que los fondos crezcan con impuestos diferidos y gravar los retiros como ingresos ordinarios. Al cumplir los 18 años, la cuenta no debería convertirse en una cuenta IRA tradicional, sino en una Cuenta de Ahorro Universal. Eso permitiría retiros sin restricciones, sin multas adicionales ni usos aprobados por el gobierno.
Canadá y el Reino Unido ya cuentan con cuentas de ahorro flexibles similares. Son sencillas, de amplio uso y especialmente atractivas para los ahorradores más jóvenes y de bajos ingresos.
Esa es la lección que el Congreso debería aprender de las "Cuentas Trump". El país no necesita otra cuenta de ahorro complicada y restringida que se sume al laberinto existente de cuentas de ahorro calificadas. Necesita cuentas menos numerosas, más sencillas y más flexibles que permitan a los estadounidenses ahorrar para sus propias prioridades.
Lee el informe completo aquí.
Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 9 de junio de 2026.