Las confusas etiquetas políticas

Por Tibor R. Machan

Cuando en Francia el candidato nacionalista, antiglobalización y probablemente antisemita Jean-Marie Le Pen le ganó en la primer ronda electoral al socialista Lionel Jospin, la prensa europea y americana etiquetó esa victoria "de la extrema derecha". Sin embargo, cuando se discuten las teorías económicas de los Premios Nobel Milton Friedman y James Buchanan -ambos defensores de la globalización y el libre mercado- la prensa también las etiqueta como de la extrema derecha. Eso confunde y dificulta que la gente comprenda.

Para empezar, la división de ideas políticas en sólo dos categorías -la derecha y la izquierda- es totalmente ridículo. Claro que en algunos países dos grandes grupos se disputan el poder, pero aún en tales casos no resulta ser una representación fiel de la realidad.

En Estados Unidos, por ejemplo, los dos principales partidos son el Demócrata y el Republicano, pero además hay varios otros partidos y grupos políticos cuyas ideas son drásticamente diferentes a las de los dos grandes partidos.

Tomemos los ejemplos de Pat Buchanan y Ralph Nader. Esos dos políticos comparten muchas ideas en contra de la globalización, la inmigración, el comercio, etc. Pero están en campos opuestos en cuanto a otros asuntos importantes, como el nacionalismo y la identidad cultural. No es ilustrativo etiquetar a uno de ellos como de derecha y al otro de izquierda.

La idea de la izquierda contra la derecha siempre ha sido demasiado simplista y se basaba en la división superficial en los parlamentos europeos entre aquellos que apoyaban o no al rey o al gobierno de turno. Se sentaban separados por un pasillo central, como todavía suele suceder.

Básicamente, aquellos que ocupaban el ala derecha del parlamento tendían a apoyar el orden existente y aquellos en el ala izquierda querían un cambio. Pero la dirección del cambio no podía ser identificado por esa posición. Oponerse al cambio a menudo favorecía un orden autoritario o controlar los medios de comunicación o proteger a la agricultura. Una simple división de la izquierda y la derecha no decía mucho sobre las diferentes intenciones políticas.

Pero la prensa insiste en tratar de dividir al mundo en sólo dos campos. Y por eso leemos idioteces como tratar de vincular a Milton Friedman, quien es un liberal clásico que no siente simpatía alguna por el nacionalismo, el proteccionismo ni las demás limitaciones a las libertades civiles, con Jean-Marie Le Pen, etiquetando a ambos como "derechistas".

La misma idea de que la tradición libertaria norteamericana tiene alguna vinculación con el autoritarismo con que suele definirse a la derecha es totalmente absurdo. Y es una ironía que quienes tienden a perpetuar esta división de la izquierda y la derecha son los mismos periodistas que a menudo se quejan de que los políticos simplifican las controversias y no respetan al electorado al no decir claramente lo que piensan.

Sería conveniente que los periodistas dejaran de utilizar los términos de derecha e izquierda e informaran más exactamente sobre las ideas e intenciones de los políticos. Eso contribuiría también a educar mejor a los jóvenes, de manera que estos reconozcan que la política está llena de complejidades y de alternativas que seguramente ni se imaginan. La simplista división entre la izquierda y la derecha sólo nos confunde y nos dificulta la comprensión de lo que está sucediendo.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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