La prohibición impuesta por el presidente a los periodistas es vergonzosa e ilegal

Dan Greenberg dice que los funcionarios públicos a veces tienen la impresión errónea de que los poderes y privilegios que adquieren en el gobierno funcionan como si fueran su propiedad privada.

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Por Dan Greenberg

La Casa Blanca del presidente Trump ha intentado en repetidas ocasiones negar a los periodistas el acceso a las conferencias de prensa presidenciales. Esta vez, la Casa Blanca ha excluido a varios periodistas porque su cobertura era supuestamente "parcial" y "negativa". Estas medidas de la Casa Blanca son ilegales; han fracasado en el pasado y fracasarán en el futuro.

Las razones que la Casa Blanca de Trump ha dado en el pasado para intentar seleccionar a qué periodistas se les permite cubrir sus actividades han variado, pero todas tienen algo en común: no son compatibles con la ley. A Jim Acosta le revocaron su pase de prensa porque siguió haciendo preguntas y se negó a cederle el micrófono a otro periodista. A Brian Karem se le revocó su pase de prensa esencialmente porque hizo comentarios que se interpretaron como groseros y conflictivos. A Associated Press se le excluyó porque utilizó la denominación "Golfo de México", en lugar de "Golfo de América".

Pero estas justificaciones para la exclusión —al igual que las quejas más recientes de la Casa Blanca sobre la cobertura noticiosa negativa— no se sostienen, porque son vacías e inviables ante la ley.

Sin duda, el presidente puede optar por excluir selectivamente a periodistas de espacios relativamente pequeños o apartados, incluso si se trata de lugares donde se lleva a cabo la comunicación presidencial —por ejemplo, la Oficina Oval, el Air Force One o Mar-a-Lago—. Pero no existe fundamento legal para mantener a los periodistas políticamente desfavorecidos fuera de lugares como la Sala de Prensa Brady, donde se llevan a cabo las principales conferencias de prensa, y los periodistas que están demandando para obtener acceso allí —CNN, MS NOW y Politico— pronto prevalecerán. Estos periodistas tienen el mismo derecho que cualquier otra persona con un pase de prensa de la Casa Blanca a asistir a las conferencias de prensa en dichos lugares.

El derecho de los periodistas a asistir a conferencias de prensa en las salas de prensa de la Casa Blanca es algo así como el derecho del público a utilizar un camino de tierra sin señalizar en una propiedad privada: una vez que quienes controlan la propiedad han permitido históricamente el acceso del público a ella, dicho acceso público puede quedar protegido legalmente. Por supuesto, la analogía no es perfecta; en términos más técnicos, una vez que la Casa Blanca abre una sala en particular a los periodistas en general, esa sala se convierte en un foro no público —y la exclusión de periodistas de dichos foros por motivos de opinión es inadmisible (Obtener un pase de prensa para la Casa Blanca implica superar otros obstáculos —una verificación de antecedentes, un requisito de residencia, la aprobación de los medios por parte del Congreso, etc.; por lo tanto, el titular de un pase de prensa de la Casa Blanca adquiere ciertos privilegios que no pueden serle retirados arbitrariamente).

Pero repito: las normas que rigen el acceso universal que debe proporcionar un foro no público de este tipo son muy diferentes de las que rigen (por ejemplo) la práctica del presidente de invitar a unos pocos reporteros al Despacho Oval o de llamar por teléfono a un periodista de su agrado. En estas últimas categorías, la Casa Blanca tiene todo el derecho a elegir con quién habla el presidente, y esa selección presidencial que toma en cuenta los puntos de vista particulares de los periodistas está totalmente protegida.

Sin embargo, una vez más, el presidente no puede elegir a qué periodistas se les permite el acceso a un foro no público basándose en el punto de vista de un periodista. Lamentablemente, cuando se le preguntó a Donald Trump por qué negaba el acceso a CNN, MS NOW y Politico, sus comentarios demostraron que la discriminación por punto de vista motivó sus decisiones:

Porque son noticias falsas. Eh, uno se cansa tanto de leer y ver noticias falsas. Eh, cuando ves a la CNN, simplemente es falso. Por eso sus índices de audiencia no son buenos. Cuando ves a MS NOW, que solía ser MSNBC, a la que algunos llaman MS DNC, Comité Nacional Demócrata, son noticias falsas. Son noticias falsas… Y cuando ves a Politico, o sea, recibieron dinero del gobierno —el gobierno de Biden les dio como 8 millones de dólares para mantenerlos a flote. Eh, y las noticias que publicaron son falsas. Ya sabes qué tan falsas son sus reportajes. Son parciales. Nunca son buenas. He hecho muchas, muchas… mira esta noticia de hoy sobre, eh, las naciones preferenciales en materia de drogas. Redujimos los costos de los medicamentos en un 50, 60, 70 por ciento. Ni siquiera lo publicarán; si lo publican, será… encontrarán una razón por la que eso es algo negativo… Son personas inteligentes, pero escriben noticias negativas a propósito. Y lo hacen porque quieren tratar de menoscabar a los republicanos y a una administración republicana.

La explicación posterior del presidente sobre sus poderes y los derechos de los medios de comunicación es particularmente reveladora:

Quiero decir, hay algo que no anda bien en un país que permite que la gente escriba noticias negativas a propósito. Ahora bien, si quieren escribirlas, está bien, pero no tengo por qué dejarlos entrar en mi… en la casa del pueblo.

Los funcionarios públicos a veces tienen la impresión errónea de que los poderes y privilegios que adquieren en el gobierno funcionan como si fueran su propiedad privada; que, por ejemplo, Donald Trump puede controlar cada pulgada de la Casa Blanca de la misma manera que controla cada pulgada de Mar-a-Lago. Con el tiempo, estos funcionarios públicos descubren que están equivocados y que no pueden usar la propiedad pública de la misma manera que usan su propiedad privada.

Es una lástima que, evidentemente, Donald Trump aún no haya aprendido esta importante lección, y lamentablemente queda por ver qué aprenderá cuando pierda la demanda que CNN y otros presentaron recientemente.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 22 de septiembre de 2026.