La principal motivación para odiar al capitalismo no es la compasión, es el resentimiento

Emily Ekins realizó un estudio en base a datos de encuestas donde concluye que la compasión sí contribuye a las preocupaciones en torno a la distribución de la riqueza en EE.UU., pero el resentimiento lo hace todavía más.

Por Emily Ekins

Con la elección presidencial de 2020 cada vez más cerca, los pre-candidatos y legisladores del Partido Demócrata han presentado propuestas audaces tales como regresar el tipo impositivo máximo a 70 por ciento, cobrar impuestos sobre la riqueza como lo han propuesto los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, o “cobrarle el máximo de impuestos a los ricos” como lo expresó el alcalde de Nueva York Bill de Blasio.

Otros como la legisladora Alexandria Ocasio-Cortez dicen que el capitalismo es “irredimible” y que un sistema que “permite que existan los multibillonarios” es “inmoral”. Sanders recientemente declaró que el no cree que “deberían existir los multimillonarios”.

Warren fue más lejos cuando le dijo a los electores que podían atribuir las frustraciones en sus vidas a los ricos y poderosos: “Hay cosas que no funcionan en sus vidas; les diré exactamente por qué. Es porque las corporaciones gigantescas, los multimillonarios han capturado nuestro gobierno”. Véalo aquí:

Otros también han notado el auge del respaldo al socialismo entre los Demócratas así como también la creciente popularidad de candidatos que se afilian con la etiqueta “social-demócrata”.

¿Qué importa más? ¿La compasión o la envidia?

Los partidarios muchas veces dicen que su motivación es la compasión por los que menos tienen, y razonan que sus propuestas tributarias protegerían la democracia y aumentar la recaudación para programas sociales. Con tal enfoque retórico sobre los ricos y poderosos, sin embargo, los críticos preguntan si las motivaciones son simplemente acerca de tener compasión o si la envidia y el resentimiento también juegan un papel.

Las motivaciones de compasión por los más vulnerables y el resentimiento de los que han sido exitosos compiten entre ellas y podrían jugar un papel divisor en el electorado de las primarias del Partido Demócrata en 2020.

Por ejemplo, en un intercambio famoso, la otrora Primera Ministra del Reino Unido Margaret Thatcher respondió a un miembro del parlamento que se lamentaba la desigualdad de ingresos bajo su mandato Thatcher respondió: “Todos los niveles de ingreso han aumentado [en 1990] desde 1979...pero lo que el miembro honorable está diciendo es que el preferiría que los pobres fuesen más pobres si es que los ricos fuesen menos ricos”.

De esta manera ella insinuó su verdadera motivación era el deseo de hacer que los ricos lo sean menos en lugar de mejorar la situación de los pobres. Aquí puede ver este intercambio:

¿Qué dicen los datos?

En un estudio nuevo, examino estas dos explicaciones que compiten entre si y pregunto si es la envidia y el resentimiento de los exitosos o la compasión por los más necesitados lo que explica de mejor manera el respaldo al socialismo, a elevar los impuestos sobre los ricos, la redistribución, entre otras propuestas. El análisis está basado en la “Encuesta de 2019 del Instituto Cato sobre el Bienestar, el Trabajo y la Riqueza Nacional” de 1.700 estadounidenses.

Las evaluaciones estadísticas revelan que el resentimiento de los exitosos duplica el efecto de la compasión al momento de predecir el respaldo a incrementar los tipos impositivos marginales máximos, a la redistribución de la riqueza, la hostilidad al capitalismo, y creer que los multimillonarios no deberían existir. Notablemente, sin embargo, la compasión y el resentimiento predicen el respaldo al socialismo.

La encuesta le pidió a los encuestados responder una serie de preguntas de encuesta que los psicólogos han desarrollado para medir el nivel de compasión de una persona y su nivel de envidia o resentimiento de los exitosos, respectivamente. Estas preguntas no mencionan la política—o siquiera a los ricos específicamente. Por ejemplo:

  • Para medir el nivel de compasión de una persona, la encuesta le preguntó a los encuestados si están de acuerdo o no con las siguientes expresiones: “Sufro por las penas de otros”, o “Siento simpatía por aquellos que están peor que yo”.
  • Para medir el resentimiento hacia los exitosos, la encuesta le preguntó a los encuestados si están de acuerdo o no con las siguientes frases: “Las personas muy exitosas algunas veces necesitan ser rebajadas un poco incluso si no han hecho nada malo”, o “Es bueno ver que las personas exitosas fracasan de vez en cuando”.

Las respuestas de los estadounidenses a estas preguntas fueron utilizadas para medir hasta qué grado la compasión y la envidia predicen sus opiniones en torno a los impuestos, el socialismo, y el capitalismo.

Aumentar los impuestos a los ricos

Las evaluaciones estadísticas (regresiones OLS) encuentran que el resentimiento en contra de las personas exitosas es más influyente que la compasión al momento de predecir el respaldo de una persona a los incrementos de impuestos sobre los hogares que obtienen ingresos por encima de $200.000 al año, o a el aumento de los tipos impositivos marginales de 70 por ciento, y a redistribuir la riqueza desde los ricos hacia los pobres (los resultados estadísticos completos los puede encontrar aquí).

Esto significa que las personas que están de acuerdo con que “personas muy exitosas algunas veces necesitan ser rebajadas un poco incluso si no han hecho nada malo” era más probable que respalden aumentos de impuestos a los ricos que las personas que estaban de acuerdo con la expresión “Sufro por las penas de otros”.

En cada uno de los gráficos presentados abajo, la línea azul (el resentimiento) es más inclinada que la línea roja (la compasión), lo cual indica que el resentimiento es la motivación más poderosa.

No obstante, la compasión por los necesitados también es un predictor estadísticamente significativo también.

Estos datos implican que aquellos que respaldan los aumentos de impuestos sobre los ricos y la redistribución de la riqueza podrían estar motivados por el resentimiento o por la compasión, pero es más probable que estén motivados por el resentimiento.

Multimillonarios y desigualdad

Próximamente, realicé otra serie de pruebas estadísticas para investigar las motivaciones detrás de las siguientes creencias: 1) Es inmoral que nuestro sistema permita la creación de multimillonarios, 2) los multimillonarios amenazan la democracia, y 3) la distribución de la riqueza en EE.UU. es “injusta”.

Nuevamente, las evaluaciones estadísticas encuentran que el resentimiento en contra de las personas exitosas es más influyente que la compasión al momento de predecir cada una de estas tres creencias. De hecho, no solo es más determinante el resentimiento, sino que las personas compasivas son significativamente menos inclinadas a estar de acuerdo con que es inmoral que nuestro sistema permita que la gente se convierta en multimillonarios.

Además, la compasión no está significativamente relacionada con la idea de que los multimillonarios amenazan la democracia. La compasión sí contribuye a las preocupaciones acerca la distribución de la riqueza en el país, pero el resentimiento es más influyente. Esto sugiere que las preocupaciones acerca de la desigualdad podrían tener más que ver con el antagonismo frente a los exitosos que con mejorar la situación de los más necesitados.

El socialismo y el capitalismo

Las pruebas estadísticas encuentran que el resentimiento de los exitosos es más influyente que la compasión cuando se trata de predecir la hostilidad hacia el capitalismo. Sin embargo, tanto la compasión como el resentimiento en gran medida y de manera significativa predicen una visión favorable del socialismo. En los gráficos presentados abajo, la línea azul (el resentimiento) es más inclinada que la línea roja (la compasión) al momento de predecir la hostilidad hacia el capitalismo, pero las líneas azul y roja se ven similares al momento de predecir el respaldo al socialismo.

Esto implica que es difícil conocer los motivos por los cuales una persona es atraída al socialismo. Podría ser la compasión, el resentimiento, o tal vez un poco de ambas lo que los motiva. Pero una persona hostil hacia el capitalismo es más probable que sea motivada por el resentimiento de los exitosos que por la compasión de los más vulnerables.

Implicaciones para 2020

Estas motivaciones en competencia de la compasión por los vulnerables y del resentimiento de los exitosos podría jugar un papel dividiendo al electorado en las primarias del Partido Demócrata conforme se acerca el 2020. Los análisis de los datos de encuestas muestran que el resentimiento hacia los exitosos divide de manera significativa a los electores entre los dos principales candidatos presidenciales: Elizabeth Warren y Joe Biden.

Las pruebas estadísticas encuentran que las personas que expresaron niveles más altos de resentimiento hacia los exitosos —por ejemplo, aquellos que estaban de acuerdo con que “es bueno ver que las personas exitosas fracasen de vez en cuando”, o “las personas muy exitosas a veces necesitan ser rebajadas un poco incluso cuando no han hecho nada malo” —eran más proclives a respaldar a Warren. Aquellos que no estaban de acuerdo eran más proclives a respaldar a Biden.

Los lectores deberían tener en cuenta, no obstante, que estos datos de encuestas fueron reunidos en marzo de 2019, antes de que se dieran los debates del Partido Demócrata este verano. Por lo tanto, los electores podrían haber cambiado sus preferencias desde ese entonces.

Las encuestas no pueden leer las mentes. Pero estos datos sugieren que el respaldo al socialismo es probablemente el producto tanto de la compasión como del resentimiento. Por otro lado, el respaldo a la redistribución de la riqueza y la hostilidad hacia el capitalismo podría tener más que ver con el resentimiento hacia los exitosos que con la empatía por los pobres.

Eso no significa que la compasión no importe; podría ser el verdadero motivo para muchas personas. Pero hablando estadísticamente, el resentimiento es mucho más probable que esté detrás de tales opiniones.

Este artículo fue publicado originalmente en The Federalist (EE.UU.) el 1 de octubre de 2019.