La libertad religiosa está viva y sana en la Corte Suprema de EE.UU.

Walter Olson considera que la libertad religiosa ha venido ganando, no perdiendo, territorio en la Corte Suprema de EE.UU.

Por Walter Olson

En junio la Corte Suprema decidió el caso Bostock vs. el Condado de Clayton, al interpretar que la discriminación laboral basada en el “sexo” debe incluir la orientación sexual y la identidad de género, ha provocado una buena discusión sobre cómo la libertad religiosa está dando vueltas al drenaje legal (discusión relacionada en Twitter aquí). La mejor respuesta individual que he visto a estas preocupaciones es este artículo reciente de The Dispatch por David French, un litigante por la libertad religiosa desde hace mucho tiempo. 

Para resumir brevemente el argumento de French: en un tema tras otro, en particular el acceso a fondos/instalaciones públicas, los litigantes religiosos han estado ganando, no perdiendo, terreno en la Corte Suprema. En dos importantes casos pendientes, Espinoza vs. División de Ingresos Montana y Fulton vs. La Ciudad de Filadelfia, se esperan grandes avances. Las instituciones religiosas, incluidas las escuelas religiosas, disfrutan de un cordón adicional de protección constitucional en virtud de casos que incluyen la decisión unánime de la corte Suprema de Hosanna-Tabor en 2012 sobre el empleo de maestros religiosos, en la que los jueces liberales y conservadores se unieron para defender la autonomía de la iglesia. 

Otra gran área de la ley federal que se da por sentado prohíbe específicamente la discriminación en el lugar de trabajo contra creyentes religiosos, lo que refleja una opción bipartidista, correcta o incorrecta, de subordinar la libertad de los empleadores privados a los intereses de dignidad e igualdad de los devotos religiosos. Este cuerpo legal incluye una dimensión adicional que requiere a los empleadores realizar acomodaciones y no simplemente no discriminar; los jueces Samuel Alito, Clarence Thomas y Neil Gorsuch recientemente mostraron su interés en expandir estas disposiciones. Mientras tanto, las leyes federales como la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa y la Ley de Uso Religioso de la Tierra y Personas Institucionalizadas prescriben derechos afirmativos de acomodaciones religiosas en muchas otras áreas de la ley. 

La lectura literal del Título VII que persuadió al juez Gorsuch y a cinco otros la semana pasada en el caso Bostock difícilmente está lejos de toda crítica —anteriormente había dividido profundamente a jueces textualistas prominentes en niveles inferiores, como sucedió en el Séptimo Circuito en el caso Lively vs. Ivy Tech, en el que el juez Frank Easterbrook se unió a la mayoría de 8-3 para respaldar la eventual visión de Gorsuch/Roberts, mientras que la juez Diane Sykes escribió una vigorosa opinión disidente. Como señala mi colega Ilya Shapiro, los jueces Brett Kavanaugh y Alito adelantaron sus críticas de una lectura literal en sus opiniones discordantes a fines de junio. Al mismo tiempo, Gorsuch, escribiendo para la mayoría de Bostock, notó que en el caso no se planteó ni resolvió ningún reclamo de libertad religiosa, y se esforzó por enfatizar la solicitud de tales preocupaciones que creía que el Tribunal traería a futuros casos. Ya sea porque Gorsuch consiguió convencer o no a los cuatro jueces liberales a firmar, la reacción de algunos defensores de la libertad religiosa ha sido, en esencia, “no te creemos”.

Sin embargo, agregaría —estos son mis puntos en vez de los de French— que los reclamos constitucionales destinados a promover los derechos de los creyentes religiosos en Espinoza y Fulton son mucho más importantes a largo plazo que los asuntos de Bostock, que pasaran a ser pasados de moda la próxima vez que el Congreso se reúna a revisar el estatuto de discriminación y que el presidente firme el proyecto de ley. 

Si el asedio es una metáfora justa para las tendencias sociales y culturales que afectan a la religión conservadora, otros lo pueden debatir. Pero como asunto legal, la libertad religiosa está hoy en una posición más fuerte en el Derecho estadounidense de lo que sus defensores están dispuestos a admitir. Cato, por cierto, ha presentado alegatos a favor de las preocupaciones religiosas de la Primera Enmienda en muchos de los principales casos de la última década, incluidos Little Sisters, Hobby Lobby y Masterpiece Cakeshop. Algunos asuntos relacionados aparecen aquí y aquí.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (EE.UU.) el 24 de junio de 2020.