¿La liberalización comercial es tan mala para el agro ecuatoriano?

Por Enrique Ampuero Pareja

En el debate sobre el Tratado de Libre Comercio con EE.UU. se han vertido comentarios y opiniones que indican que dicho tratado será perjudicial para la agricultura ecuatoriana, y de manera particular para los agricultores que producen cultivos alimenticios. Un reciente informe de la CEPAL señala que “el sector agropecuario del Ecuador pierde en todos los escenarios”. El Estudio de CEPAL se refiere al comercio agropecuario con EE.UU., a la estructura productiva y heterogeneidad del Ecuador, al impacto en el valor bruto de la producción y el empleo. Sin embargo, se hace notar en el estudio que hay otros efectos importantes favorables que provendrían de la relación de la agricultura con otros sectores de la economía por expansión de la demanda en los productos competitivos y el aprovechamiento de las oportunidades que ofrecería la inversión extranjera directa.

De manera específica se ha señalado en las rondas de discusiones del TLC que los productos mas sensible son arroz, maíz (blando y duro) carnes y algunos productos lácteos. Algunas personas proponen excluirlos del tratado o incorporar salvaguardias de largo plazo que permitan un período de ajuste. En todos estos casos se aduce que es imposible competir con EE.UU. no solo por la alta productividad de estos artículos en comparación con el Ecuador, sino también por los altos subsidios que dicho país otorga a los agricultores que producen estos rubros. Sin lugar a dudas estos argumentos se considerarán al momento de negociar el tratado.

Algunos grupos políticos, sectores de la producción y de la industria se oponen a la suscripción del tratado de libre comercio ya sea por razones ideológicas o porque se consideran que no podrán competir, para lo cual estos últimos exigen medidas proteccionistas. Los países que han implementado tratados de libre comercio han aprendido que tales acuerdos conducen a transformaciones de la economía que dan como resultados ganadores y perdedores. Los perdedores son los productores ineficientes que no han mejorado sus sistemas y que han sobrevivido merced al proteccionismo del estado. En el mediano plazo, estos productores deberán aprovechar los periodos de salvaguardia incluidos en los tratados de comercio, para buscar la forma de ser mas eficientes, ajustarse, asociarse y buscar nichos de mercado que les permita obtener una mayor rentabilidad.

Los ganadores en tratados de libre comercio son los consumidores que tendrán acceso a una variada gama de productos importados de bajo precio y muchas veces de mejor calidad debido a la eliminación de aranceles y a la competencia. Los datos económicos de México con el NAFTA muestran que la economía global del país ha mejorado. México ha triplicado las exportaciones y la industria mexicana es tres veces más grande, que lo fue antes del NAFTA. México no ha estado en capacidad de obtener más ventajas del tratado de libre comercio debido a que no realizó importantes reformas económicas como la desregulación de sus empresas públicas. Por esto, los beneficios llegan a pocos que tienen alguna capacidad adquisitiva frente a una mayoría de escasos recursos. El país no ha dado pasos firmes que se necesitan para tener una economía libre tales como privatizar los monopolios del estado, flexibilizar las leyes laborales, realizar reformas tributarias, y tener un estado de derecho que proteja las libertades individuales. Esta falta de liberalización económica origina desempleo, aumenta la migración e incrementa la pobreza.

Estos son algunos de los problemas que actualmente confronta el Ecuador, en adición a la inestabilidad política, desorientación ciudadana y falta de rumbo hacia el progreso.

El intercambio entre países no es un juego de suma cero  

Cuando los individuos o las naciones emprenden intercambios voluntarios de bienes o servicios, ambas partes ganan. Sin embargo, algunos piensan que la situación es tal que la ganancia de alguien es igualmente una pérdida para otros. Esta es una falacia popular. El intercambio se basa en mutuas expectativas de ganancia. Si ambas partes no esperan que el comercio mejore su bienestar, ellos no convendrán en comerciar. Debido a que el comercio es mutuamente ventajoso, es una actividad de suma positiva.

La disponibilidad de recursos difiere substancialmente entre los países. Los bienes que son costosos producirlos en un país puede ser económico producirlos en otros. Por ejemplo, países como Ecuador que dispone de tierras fértiles y clima húmedo tiene condiciones ventajosas para especializarse en la producción de bananas y café, mientras que EE.UU., que tiene una industria muy desarrollada, puede especializarse en la producción de equipos y maquinaria para la exportación. El comercio permite que cada una de las partes que participan en los intercambios utilice más de sus recursos para producir y vender cosas que hace bien antes que empeñarse en producir cosas a alto costo. Como resultado de la especialización y el comercio, la producción total aumenta y la gente de cada país es capaz de alcanzar un alto estándar de vida que no sería posible lograrlo de otra manera. Los países que han liberalizado su comercio han creado las condiciones para que su población alcance altos estándares de vida por medio de la expansión de bienes y servicios que la gente valora.

TLC: ganadores y perdedores en la agricultura  

Según la Corporación de Promoción de Exportaciones, CORPEI, y el Banco Central los productos agrícolas con mayor potencial con el TLC son bananos, cacao, palmito, extractos de café, frutas tropicales, flores, legumbres de clima templado, además de productos de la pesca. Los productos tropicales, tienen la mejor ventaja a diferencia de los productos de clima templado en que las oportunidades de exportación mejoran cuando por razones cíclicas (la época invernal no productiva) aumenta la demanda por tales productos, por ejemplo cebolla, espárragos, brócoli. En todos los casos, hay que tener en cuenta la necesidad de mejorar la productividad de tales rubros porque deben competir con artículos importados de otros países. Nuestros productores deben buscar la oportunidad de encontrar nichos de mercado donde nuestros productos se puedan colocar en épocas en que los competidores no puedan ofertar. Debe señalarse que la productividad de nuestros cultivos tropicales aun es baja en comparación con los competidores...

Los productos llamados sensibles, esto es aquellos en los cuales nos consideramos perdedores tales como los cereales, principalmente arroz y maíz, oleaginosas (palma africana, soya y girasoles), papa, azúcar, cárnicos (bovino, porcino, y partes de aves), y lácteos, son aquellos productos nuestros que no pueden competir con los de EE.UU. ya sea por nuestra baja productividad, así como por los subsidios que dicho país atorga a sus agricultores. Aun en el hipotético caso que EE.UU. eliminara los subsidios agrícolas, la diferencia en productividad es tan grande que no los podríamos alcanzar, esto se refiere a mayores rendimientos y costos de producción más bajos. Los factores que contribuyen a la alta productividad de la agricultura de EE.UU. son el progreso tecnológico en métodos de cultivo y la ganadería y el desarrollo económico fuera de las fincas. El progreso económico en la agricultura resulta cuando menos insumos se requieren por unidad de producción, aumento de la concentración de la producción en pocas propiedades grandes (en la actualidad el tamaño promedio de las propiedades en EE.UU. es de 180 hectáreas) y más bajos costos de producción. La competencia en el mercado y costos muy bajos significa precios más bajos de los alimentos que se ofrecen al consumidor en los mercados.  

Los agricultores de los EE.UU. reciben continuamente nueva información tecnológica proveniente de la investigación que se realiza en las entidades públicas y privadas consistente en variedades de cultivos de mayor rendimiento y mejores métodos de producción agrícola y ganadera. Los avances en biotecnología están elevando rápidamente la productividad de la agricultura y la ganadería. Cada vez más se amplía las áreas dedicadas a la producción de cultivos genéticamente modificados como maíz, soya y algodón que contribuye a aumentar la productividad de estos rubros.

La situación descrita explica la preocupación por el futuro de la agricultura tradicional ecuatoriana de baja productividad, particularmente la de productos alimenticios. Según el Tercer Censo Agropecuario, el Ecuador cuenta con 842.882 unidades de producción agrícolas, UPAS, que representan 12.4 millones de hectáreas; el 84% de estas unidades son pequeñas, menores de 20 hectáreas. El 29,5% de las UPAS tienen en promedio una superficie de 0,39 hectáreas. Entre el 64% y el 73% de las UPAS menores de 10 hectáreas carecen de agua de riego. Entre menor es el tamaño de la propiedad es menor el acceso al crédito.

Para ilustrar las diferencias de productividad entre la agricultura ecuatoriana y la de EE.UU., a continuación se muestran algunos ejemplos de los rendimientos de productos considerados sensibles. Los rendimientos promedio (kilos por hectárea) en el Ecuador son: en arroz, 3.189; maíz, 3.288; papa, 13.561; soya, 2.472; trigo, 2.090. En la ganadería vacuna 4 litros de leche/vaca/día. Mientras que los promedios que se obtienen en EE.UU. (kilos por hectárea) son: arroz, 6.000; maíz, 10.000; trigo, 8.000; soya, 2.500; papas, 49,000; y en ganadería vacuna 20 litros de leche por día. En este tema además de la productividad por hectárea, hay que tener en cuenta las grandes extensiones sembradas en EE.UU. y la alta tecnología empleada en sembrar y cosechar los productos, es decir, los sistemas de producción empleados.

La base tecnológica de la agricultura ecuatoriana  

Desde inicios de la década de los 80s ha existido preocupación por el futuro del agro ecuatoriano debido a que la deficiencia de la base tecnológica de la agricultura ecuatoriana se presenta como un factor limitante para el desarrollo de este sector. Además, su aporte a la economía global ha venido reduciéndose hasta llegar al 17.78 % del Producto Interno Bruto. La agricultura es importante como generador de divisas y fuente importante de empleo. Mientras que otros países latinoamericanos han realizado importantes inversiones en investigación y desarrollo sobre el 1% del PIB, el Ecuador ha invertido menos del 0,5% del PIB. Los países desarrollados como EE.UU. invierten en desarrollo tecnológico entre el 2% y 3% de su Producto Interno Bruto. Los centros experimentales y universidades ecuatorianas dedicadas a la investigación agropecuaria luchan cada año por subsistir; por esta causa, les resulta difícil mantener cuadros de científicos de muy alto nivel dedicados en forma exclusiva a generar nuevas tecnologías. El resultado de esta política es la falta de variedades de alta productividad, carencia de nuevos sistemas de cultivo y prácticas mejoradas en la ganadería, limitada infraestructura de laboratorios y otros medios para realizar investigación de buena calidad.

En EE.UU. se considera que el 75% del crecimiento de la productividad agrícola se atribuye a la investigación y desarrollo y gastos en infraestructura. Existe abundante evidencia que la agricultura, comparada con otras industrias, tiene las más altas tasas de retorno al capital invertido. Esto se ha demostrado en el Ecuador, donde las inversiones en investigación de granos y tubérculos han generado altas tasas de retorno que pagan con creces la exigua inversión realizada.

Los desafíos del TLC a la agricultura ecuatoriana imponen, hoy más que nunca, que el estado y la empresa privada reconozcan que se necesita mejorar la base tecnológica de la agricultura ecuatoriana, aplicando los nuevos avances de la ciencia en la agricultura. Las medidas atenuantes que se están negociando como salvaguardias darán un período de transición que debe aprovecharse para fortalecer la base tecnológica de la agricultura ecuatoriana. Además, se requiere mejorar la infraestructura de caminos para movilizar las cosechas a los mercados, así como aumentar las disponibilidades de crédito para los agricultores.

Si el país no emprende las reformas económicas apremiantes que se necesitan, tales como desmonopolizar las empresas públicas, flexibilizar el sector laboral para reducir costos y mejorar la competitividad, se agotará el período de salvaguardias y otras medidas proteccionistas, quedando la agricultura de los llamados productos sensibles en la misma situación que estamos en la actualidad. En el período de ajuste y transición debiera regularizarse la tenencia de tierra en zonas donde faltan títulos de propiedad y demarcación de linderos para facilitar el acceso al crédito. La modernización de la agricultura ecuatoriana no podrá realizarse sino se mejora la base tecnológica mediante mayor inversión en investigación y desarrollo.

En conclusión, el tratado de libre comercio con EE.UU., sin ser una situación ideal, porque contendrá medidas proteccionistas, en forma global será favorable para la economía del país y para la agricultura en su conjunto por su relación con el crecimiento de otros sectores de la economía. En los tiempos modernos es importante mirar a la agricultura como cualquier otra actividad económica que debe afrontar un entorno de competencia donde es necesario mejorar la productividad y aprovechar las ventajas comparativas que tenemos en aquello que podemos producir mejor y a más bajo costo. Finalmente, debemos recordar que siendo la agricultura una parte importante de la economía global del país, las malas políticas públicas afectan el desempeño de la agricultura y su capacidad competitiva en los mercados.

Este artículo fue originalmente publicado en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política el 24 de marzo del 2006.