Carta a Francisco
Estimado Papa Francisco:
No soy uno de sus feligreses porque no se me ha concedido el don de la fe. Soy un agnóstico, pero tuve la suerte de tener una sólida educación ética, impartida en mi hogar venezolano y por maravillosos sacerdotes salesianos como Isaías Ojeda y Jorge Losch, hombres maravillosos que me enseñaron el camino de los valores y los principios. Es en este terreno de los valores y principios que me dirijo a usted, no en el terreno religioso.