Irak: El petróleo y facciones

Por Ronald D. Rotunda

Conocemos el problema: cómo puede Irak lograr una transición a la democracia sin dividirse en regiones inestables. Ese fue el tema de la conferencia de la Universidad Bilken, una universidad privada en Ankara, Turquía y del Instituto Turco de Política Exterior. Cerca de la mitad de los participantes eran iraquíes, casi todos los demás turcos, unos pocos ingleses y sólo dos norteamericanos.

La respuesta corta a la pregunta sobre el petróleo: el control privado de la riqueza petrolera iraquí aportará riqueza a la gente de Irak, hará crecer la economía y quizás hasta provea una fuente de estabilidad política y de unificación al país, incluyendo a los kurdos, turcos e iraquíes.

Mientras que algunos de los turcos que participaron en la conferencia hablaban de “nuestros hermanos kurdos”, otros le temen a un Kurdistán independiente que quiera ampliar su territorio en zonas turcas. También quieren protección para los iraquíes que hablan turco y temen que los kurdos se opongan a ello.

Los iraquíes que no son kurdos también quieren asegurarse que el gobierno controle los campos petroleros en el norte de Irak, es decir, en Kurdistán y evitar todo intento de secesión por parte de los kurdos. El borrador de constitución dice que “los recursos naturales de Irak” pertenecen “a toda la gente de todas las regiones” de Irak. Un iraquí, fundamentalista islámico que se opone a los derechos de las mujeres, dijo que “todos los problemas del país se deben a las tropas americanas” y defendió vehementemente que el gobierno central, y no los gobiernos regionales, debe tener el control sobre el petróleo para mantener unido al país.

Los turcos estuvieron de acuerdo en que el gobierno central controle la riqueza petrolera, argumentando que de esa manera sería más difícil que los kurdos se independizaran.

Mi posición fue que los ciudadanos iraquíes deben ser los dueños de los medios de producción –no en el sentido marxista, donde son realmente los políticos los dueños de las empresas- sino en el sentido capitalista, donde la gente es dueña directamente de las acciones. El gobierno podría crear diez empresas petroleras que operen en toda la nación y distribuir las acciones de cada empresa entre todos los ciudadanos. Debido a que los ciudadanos iraquíes no están acostumbrados al capitalismo, el gobierno pudiera imponer algunas restricciones, tales como impedir que los iraquíes vendan sus acciones durante un determinado número de años.

Estas compañías podrían comenzar a pagar dividendos de inmediato, aportando dinero a la economía, de manera que los iraquíes puedan darse cuenta de cómo funciona el capitalismo. Como cada una de las empresas poseería pozos petroleros por toda la nación, la gente del sur tendría interés en que haya prosperidad en el norte y viceversa. La interdependencia económica fomenta la paz. El gobierno podría obtener fondos para sus operaciones aplicando una retención al pago de dividendos, de manera que la gente se dé cuenta de que los servicios gubernamentales cuestan dinero y que ese dinero sale de cada uno de ellos. De esta manera, el gobierno de Irak obtendría sus fondos de la misma manera que otros gobiernos capitalistas, a través de impuestos, y no gracias a un monopolio.

Uno de los participantes dijo que yo era pintoresco y extravagante. Le pregunté si se refería a mi corbata. Me dijo que eso también, pero que se refería a mi propuesta. Otro afirmó que lo que propuse no podría suceder. Y otro mantuvo que era imposible porque cómo pueden todos ser dueños de los pozos si no son de su propiedad. Contesté que el gobierno simplemente emite las acciones y las distribuye directamente entre los ciudadanos. Y al iraquí que dijo que los problemas eran culpa de las tropas americanas, le contesté que me alegraba saberlo porque elllo quería decir que en Irak no habrá problemas una vez que se retiren nuestros soldados. Entonces me miró fíjamente, sin emitir sonido.

Lamentablemente, los iraquíes no tienen la menor idea de cómo funciona el sistema capitalista y por qué la economía de mercado haría a la gente mucho más próspera que cuando Saddam Hussein controlaba toda la riqueza petrolera y repartía privilegios como un padre que premia a sus niños por portarse bien.

Si los iraquíes no entienden el capitalismo no pueden ser capitalistas, de la misma manera de que no pueden ser democráticos si no entienden los derechos de las minorías.

Hay otras razones para ser pesimistas. Uno de los kurdos me informó privadamente que el Gran Ayatola Alí al-Sistani es un personaje moderado y rechaza el mando en manos de los clérigos, razón por la cual probablemente será asesinado.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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