Haider: El lobo en el gallinero europeo
por Carlos Ball
Carlos Ball es Periodista venezolano, director de la agencia de prensa AIPE (www.aipenet.com) y académico asociado del Cato Institute.
Los políticos y la prensa internacional están convulsionados por la coalición victoriosa en Austria del Partido Popular (VPO) y el Partido Libertad (FPO) de Jorg Haider. La Unión Europea anunció la suspensión de relaciones oficiales con el nuevo gobierno, Estados Unidos llamó a su embajador para consultas, mientras la prensa internacional identifica a Haider como ultraderechista, nacionalista y xenófobo, con tendencias nazi.
Por Carlos A. Ball
Los políticos y la prensa internacional están convulsionados por la coalición victoriosa en Austria del Partido Popular (VPO) y el Partido Libertad (FPO) de Jorg Haider. La Unión Europea anunció la suspensión de relaciones oficiales con el nuevo gobierno, Estados Unidos llamó a su embajador para consultas, mientras la prensa internacional identifica a Haider como ultraderechista, nacionalista y xenófobo, con tendencias nazi.
Habiendo sido mi padre, después de la Segunda Guerra, el promotor de traer a Venezuela a cientos de miles de inmigrantes europeos y habiendo yo mismo inmigrado a Estados Unidos, no siento ninguna simpatía por los enemigos de la libre inmigración, y siento absoluto desprecio por los nazi que exterminaron a 21 millones de judíos, polacos, checos, etc., simplemente por su religión o nacionalidad.
Pero en esto de Haider hay una inmensa hipocresía. La izquierda lo tilda de ultraderechista, cuando nazi significa ser partidario del nacional-socialismo. Y varios de los gobiernos que rechazan la nueva coalición austriaca tienen en sus gabinetes y parlamentos a comunistas y ex comunistas, quienes jamás han sido conectados por sus colegas con los 62 millones de rusos exterminados bajo Lenin y Stalin, ni los 35 millones de chinos asesinados por Mao, ni los incontables muertos de Polpot y de Fidel Castro. El príncipe de Gales, de quien lo mejor que se puede decir es que tiene un buen sastre, anunció la cancelación de su viaje a Austria en mayo. El rey de España se abraza con Fidel Castro, pero el Partido Popular español y otros 30 partidos políticos amenazan expulsar al VPO de su liga.
Sandy Berger, asesor de seguridad nacional, hablando en nombre del presidente Clinton, dijo respecto a las sanciones contra Austria: "Democracia significa más que elecciones. También se trata de valores compartidos". La alarmante implicación es que los gobiernos de todo el mundo tienen que compartir los "valores" de la Casa Blanca. El primer ministro sueco, Goeran Persson hizo eco: "el programa que se desarrolla en Austria no encuadra con los valores de la Unión Europea". Tal arrogancia asusta mucho más que Haider.
La Sra. Clinton, candidata al Senado, refiriéndose a Haider dijo que "intolerancia, extremismo y antisemitismo son inaceptables". Pero ella, aquí en casa, está dispuesta a aceptar la intolerancia y antisemitismo de Al Sharpton para conseguir el voto negro en la ciudad de Nueva York. Y ni hablemos de Jesse Jackson, quien describe a Nueva York como "Hymietown".
Lo que realmente sucede es que la "tercera vía" no quiere a un lobo en el gallinero. Por casi medio siglo, Austria había estado bajo el control del Partido Social Demócrata (SDP), apoyado por los conservadores del VPO. Haider, quien acaba de cumplir los 50, ha sido por años gobernador de Carintia -una de las nueve provincias, colindante con Italia y Yugoslavia-, pero es visto como una amenaza a los arreglos mercantilistas y corruptos del sistema denominado "Proporz": la distribución proporcional de los cargos en el manejo de la ampliamente estatizada economía austriaca.
Fuera de Escandinavia, Austria es el país europeo más socialista. Los impuestos son el doble que en Estados Unidos, alcanzando tasas de 80% sobre los ingresos; el sistema de subsidios y protecciones empresariales fomenta la corrupción y reduce el nivel de vida de una población de apenas 8 millones. Haider, igual que la mayoría de los votantes en California, quiere suspender la ayuda gubernamental a extranjeros. Las políticas manirrotas de "ayuda social" son la causa principal del cierre de fronteras y fomentan los odios nacionalistas, al pensar los ciudadanos que los extranjeros son unos parásitos.
Tibor Machan mantiene que "uno de los aspectos más malignos de la vida política moderna es que la mayoría de los intelectuales sólo rechaza aquel tipo de tiranía que no favorece a su agenda política. La izquierda tiende a favorecer gobiernos que regulan e interfieren en nuestra vida económica, mientras que la derecha quiere controlar nuestra vida espiritual".
Haider es una amenaza a los planes económicos de la burocracia de la Unión Europea, de las Naciones Unidas, de los organismos multilaterales y de la administración Clinton. Temen que alguien parecido pueda ganar las elecciones en algún país grande de Europa. Eso sería catastrófico para los programas que adelantan los burócratas supranacionales para imponerle al mundo entero sus "valores" en asuntos tales como el medio ambiente, el consumo de energía, las normas laborales, el comercio internacional y las investigaciones científicas de vanguardia, tales como la biotecnología.
En cada nación hay multiplicidad de "valores", intereses y prioridades. De no ser así, no necesitaríamos elecciones porque ya viviríamos bajo una utopía socialista, donde el concepto de soberanía y de opiniones minoritarias es historia antigua.
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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