Grandes ejemplos de excelencia en el fútbol

Alberto Benegas Lynch (h) explica que el deporte enseña a respetar reglas, proceder con corrección en la cancha, felicitar al adversario cuando se pierde y saludarlo cuando se gana.

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Por Alberto Benegas Lynch (h)

Como es sabido, el deporte enseña a respetar reglas, proceder con corrección en la cancha, felicitar al adversario cuando se pierde y saludarlo cuando se gana. En mi caso he estado pupilo en el San Jorge de Quilmes y una de las mayores enseñanzas que recibí fue acerca de los esmerados y cuidados procedimientos en los deportes que son extrapolables a lo que nos toca en la vida. Mucho después de haber terminado la universidad, el entonces presidente del consejo directivo Rodolfo Kirby me invitó a hablar en una ceremonia de graduados del referido colegio donde repetí un relato que circuló en Eaton en Inglaterra. En esa referencia se ilustra la conducta de jóvenes haciendo un correlato con una caja de fósforos: unos se frotan y sale una llamarada que a poco andar se extingue. Otros se frotan sin éxito y finalmente en un último intento surge la luz que se mantiene en el tiempo. Ese es el ejemplo a seguir de constancia y perseverancia en todos los ordenes de la vida, en el caso que nos ocupa remite al deporte en general y al fútbol en particular.

Y no se trata de apuntar al aplauso sino en brindar el ejemplo con lo cual se atrae la atención. Recuerdo que en el primer día de clase en mi beca en 1968 en la Universidad de New York el profesor reiteró lo que había propuesto en otra casa de estudio: hizo apagar todas las luces del aula y prendió una pequeña lamparita y a continuación nos invitó a los presentes a que prestáramos atención como una lucecita minúscula atrae las miradas, con lo que enfatizó que el ejemplo de corrección aun en medio de lo opaco y oscuro guía y promueve la excelencia.

En el caso del mundial hubieron muchos signos ejemplificadores de extraordinarias conductas por parte de jugadores pero subrayo el abrazo de Lionel Messi al arquero de Cabo Verde Josimar J. Dias (Voziniha) y el corto y emotivo diálogo con Lamine Yamal de España mientras se confundían en un fuerte abrazo.

También el notable Lionel Scaloni después de la derrota con el equipo español dejó una maravillosa enseñanza deportiva que condensó en una píldora de mucho voltaje: "hay que saber ganar y saber perder". Y señaló lo que a mi juicio ha constituido un pésimo e inaudito gesto que fue la intervención del presidente de Estados Unidos para retirarle la tarjeta roja a un jugador del equipo de su país...y lo insólito es que fue obedecido.

En toda su carrera Messi se ha constituido en una guía de corrección no solo en el deporte sino en todas sus actitudes familiares y de relaciones sociales reflejando valores y principios muy necesarios para la comprensión y el entendimiento recíproco.

Antes he consignado y ahora reitero como observación al margen que los clubes de fútbol suelen estar constituidos como asociaciones civiles denominadas “de bien público” que los aparatos estatales deben cuidar, proteger y alentar puesto que se considera que “el fútbol es de todos” lo cual abre las puertas para todo tipo de maniobras. En ciencias políticas se conoce como “la tragedia de los comunes” a la situación en la que se politiza y se colectiviza la propiedad que inexorablemente se traduce en que lo que es de todos no es de nadie y, por tanto, se le da un mal uso a los siempre escasos recursos lo cual empobrece. Sin perjuicio de lo dicho respecto a conductas ejemplares, señalan expertos como el maestro peruano Enrique Ghersi debiera abrirse la posibilidad de que se conviertan en sociedades comerciales.

La figura de la sociedad anónima implica fuertes incentivos para mantener auditorías y llevar a cabo gestiones redituables para el club, en lugar de los déficits crónicos y endeudamientos permanentes fruto de la asociación civil supuestamente “sin fines de lucro” a que aludimos. Es la figura más generalizada en países subdesarrollados.

Cuando han circulado sugerencias de modificar aquella figura jurídica de los clubes, salen al cruce dirigentes que viven de la componenda y las corruptelas señaladas para vociferar airadamente que no es posible que irrumpa el capitalismo en el club de fútbol, ya que el lucro arruinaría el deporte, como si las ganancias que mantienen al panadero o al ingeniero estropearan sus comportamientos, en lugar de percibir que el sistema de beneficios y quebrantos se traduce en un barómetro colosal para saber cuándo se da en la tecla y cuándo se yerra respecto a las necesidades de los demás. Muchos son los dirigentes que prefieren lucros personales espectaculares y generalmente mal habidos al calor del paraguas protector que disfraza y disimula el supuesto “bien común”. No aceptan el negocio para dar rienda suelta a los negociados.

Es relevante apuntar las ventajas obtenidas por los clubes que se han convertido en sociedades anónimas en Inglaterra, Italia y España. Ghersi, en su ponencia presentada en el VII Congreso Anual de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Derecho y Economía (diciembre de 2002), se pregunta por qué no existe la violencia que tiene lugar en el fútbol en otros deportes aunque el espectáculo en sí sea violento como el box, o en otros deportes también masivos como el básquetbol, los hipódromos o el fútbol americano, para no decir nada del tenis, el golf o el hockey. Sostiene que “mientras que en el béisbol, el básquetbol, el hockey y el fútbol americano los derechos de propiedad están claramente establecidos y cada equipo, cada estadio y hasta el deporte mismo tienen un dueño, en nuestro fútbol existe una total indefinición en ese sentido”.

De cualquier modo, en este mundial 2026 sobresalieron procedimientos dignos del gentleman que han constituido un modelo para todas las generaciones. Nada peor que los nacionalismos y las trifulcas entre equipos rivales que solo conducen al embrutecimiento, a las encerronas y a odios siempre inconducentes para no decir nada de las corrupciones que lastiman el deporte.

Este artículo fue publicado originalmente en La Nación (Argentina) el 21 de julio de 2026.