Europa culpa a Estados Unidos por sus problemas de pago: el euro digital no ayudará
Nicholas Anthony considera que tanto la afirmación de que la CBDC sería una herramienta para la libertad como la de que solo competiría con empresas extranjeras rozan la publicidad engañosa.
Por Nicholas Anthony
Una de las mayores preocupaciones sobre las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC) es que socavarán el sistema financiero. En resumen, el dinero que se mantiene como CBDC no se guarda en un banco y, por lo tanto, no se puede utilizar para financiar préstamos privados. Peor aún, la emisión de una CBDC podría amplificar la frecuencia y la gravedad de las retiradas masivas de depósitos bancarios. El Banco Central Europeo ha reconocido este riesgo y ha tratado de argumentar que su CBDC (el euro digital) no competiría con el sector privado. Sin embargo, al mismo tiempo, el banco central insiste en que "necesita" una CBDC para competir con las empresas extranjeras.
Los funcionarios europeos no han ocultado que no les gusta que los europeos utilicen servicios con sede en Estados Unidos y otros países:
- "La razón por la que estoy personalmente convencida de que tenemos que seguir adelante [con una CBDC] es una situación como la que vivimos ahora. ... No quiero que Europa dependa de la moneda de un país hostil... ni de una moneda amiga [que] sea activada por una entidad corporativa privada como, ya saben, Facebook o Google. ... No quiero que Meta, Google o Amazon creen de repente una moneda que se apropie de la soberanía de Europa". — Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo
- "Permítanme reiterar: no hay competencia entre las soluciones públicas y privadas. ... El euro digital [garantizará] que podamos mantener los pagos, tanto físicos como digitales, funcionando en todo momento, sin depender de decisiones tomadas fuera de Europa". – Piero Cipollone, miembro del consejo del Banco Central Europeo
- "Para hacer frente a los crecientes retos a los que se enfrentan la economía y la soberanía estratégica de la Unión, el [euro digital] debería tener como objetivo reducir la dependencia de los proveedores no europeos...". – Parlamento Europeo
- "El euro digital, por ejemplo, puede reducir el grado de dependencia, aún elevado, de un puñado de empresas no europeas en el ámbito de los pagos electrónicos". – Joachim Nagel, presidente del Deutsche Bundesbank
- "El euro digital remediaría esta situación y reforzaría la autonomía estratégica de Europa en las transacciones de pago, al ofrecer una alternativa europea a los sistemas de tarjetas no europeos y a las grandes empresas tecnológicas". – Burkard Balz, miembro del consejo de administración del Deutsche Bundesbank
Sin embargo, al igual que el Banco Central Europeo se equivoca al comercializar su CBDC como "dinero libre", los funcionarios también han errado el tiro en este caso. Lo que nunca mencionan son algunas de las razones por las que Europa no cuenta con estos servicios en su propio territorio.
Las leyes y regulaciones en Europa han dificultado más que nunca la oferta de servicios financieros. Y esas barreras impiden que las empresas innovadoras alcancen el siguiente nivel. En lugar de poder centrarse libremente en atender a sus clientes, las empresas deben sortear un laberinto de trámites burocráticos: obligaciones de vigilancia de los clientes, normas de información exhaustivas y una fragmentación regulatoria persistente entre los Estados miembros. A pesar de la promesa de un mercado único, las empresas siguen necesitando licencias separadas y deben cumplir con normas diferentes en cada país en el que operan.
Para colmo, los controles de precios, como los límites a las comisiones de intercambio, impiden a los nuevos operadores generar los ingresos necesarios para gestionar estas cargas de cumplimiento.
La afirmación del banco central plantea además un problema más profundo. Consideremos una pregunta sencilla: ¿cómo competiría una CBDC con los servicios financieros extranjeros sin perjudicar a las empresas europeas? Cada euro que se mantiene como CBDC es un euro que las empresas privadas no pueden utilizar para financiar préstamos. Cada persona que utiliza la CBDC es un cliente que no utiliza un servicio financiero privado. El hecho de que un banco tenga su sede en Estados Unidos o en Alemania no cambia nada.
Aun así, supongamos que el banco central puede hacer magia y afectar solo a las empresas extranjeras. ¿Dónde se traza la línea? Si una empresa estadounidense compra una empresa europea, ¿se añade esa empresa a la lista negra? ¿Existe algún tipo de compromiso que las empresas deban firmar en el que se comprometan a "seguir siendo europeas" en un futuro previsible o se enfrentarán a represalias?
El Banco Central Europeo se ha ido alejando gradualmente de las afirmaciones de que el euro digital promovería la inclusión financiera y otros beneficios infundados que desmentí en mi libro. Sin embargo, la nueva campaña de marketing del banco central es extraña. Tanto la afirmación de que la CBDC sería una herramienta para la libertad como la de que solo competiría con empresas extranjeras rozan la publicidad engañosa.
Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 9 de diciembre de 2025.