Estatización de la Electricidad de Caracas

Por Carlos Zuloaga

Cuando la empresa eléctrica norteamericana AES no tuvo éxito en su primer intento hostil de adquirir el control de la Electricidad de Caracas, su presidente Richard Bulger le dijo a Hugo Chávez: “Tenemos en común, señor presidente, que usted quiere revolucionar el mundo político y yo el mundo de las empresas eléctricas”.

Pero la elección presidencial de diciembre de 1998 causó una crisis de confianza en Venezuela, razón por la cual AES logró comprar a EDC poco después, pagando por las acciones bastante menos del valor representado por los activos de la empresa. El 9 de noviembre de 2000, Bulger declaró al diario caraqueño El Nacional: “Encontramos una empresa en excelentes condiciones, con un buen récord de calidad de servicio y con profesionales de primera línea”.

EDC fue creada por esfuerzo privado, producto del empuje empresarial de mi abuelo Ricardo Zuloaga (1867-1932), noveno hijo del coronel de Ingenieros Nicomedes Zuloaga Aguirre y de Anita Tovar y Tovar. En 1891, en una publicación científica, Zuloaga encontró información sobre la generación hidroeléctrica a distancia, lo cual lo entusiasmó y, con tesón de joven ingeniero, dedicó años de esfuerzo, convenciendo también a otros, incluyendo a su hermano Carlos, para que lo apoyaran financieramente. Aporta su proyecto técnico, sus terrenos a orillas del Guaire —rió que atraviesa a Caracas—, permisos, etc. Trabaja sin percibir remuneración en los primeros años y convence a otros compañeros para que hagan lo mismo. Viaja a Europa para adquirir la maquinaria que luego transporta sobre mulas hasta terminar la planta del Encantado. Así EDC logra ofrecer servicio puerta a puerta, a veces a crédito y esto sucede en Venezuela apenas un año después de que comenzara a funcionar la planta eléctrica de Niagara Falls, la primera importante en Estados Unidos.

EDC, desde su fundación en 1895 hasta la compra por AES, pasa de generar 200 KW a 2.000.000 KW, de tener 25 accionistas a 60 mil (incluyendo a la mayoría de sus empleados) y pagó dividendos año tras año, generando confianza entre los accionistas. Por su reconocida eficiencia logró rebajar las tarifas eléctricas en dos oportunidades y las transacciones en sus acciones llegaron a representar 50% de la actividad bursátil venezolana hasta la privatización de la empresa telefónica CANTV, en 1991, la cual también será ahora estatizada.

En 1917, mucho antes de que se acostumbrara hacerlo o fuera impuesto por leyes laborales, la EDC brinda ayuda y protección a sus trabajadores. En palabras de su fundador: “la EDC ha tenido y tiene por norma ver a sus empleados como amigos y colaboradores”. Eso fue relatado en la amena biografía de Ricardo Zuloaga, escrita por Juan Röhl, publicada en 1963.

AES ha estado trasladando a competentes gerentes y técnicos venezolanos a otros países, sumándose esto a la fuga de cerebros causada por el despido, en 2003, de 20 mil técnicos, ejecutivos y empleados de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela.

Es irónico que la AES recibiera, en el año 2000, el visto bueno de Chávez para su “hostile takeover” de la empresa privada venezolana de mayor tradición y de capital más abierto, para que siete años después se cierre el círculo con el anuncio de su estatización.

Así Venezuela comienza el año 2007 haciendo realidad el juramento presidencial: “patria, socialismo o muerte”.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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