Eslovaquia: Vientos de cambio en el corazón de Europa

Por Marian L. Tupy

Karen Henderson, la académica británica especialista en asuntos eslovacos, tituló a su libro sobre Eslovaquia "El Escape de la Invisibilidad." El título se refiere a los intentos de los anteriores gobiernos eslovacos por alcanzar mayor reconocimiento internacional para un país que tenía menos de una década de nacido. Desdichadamente, muchos de esos intentos han sido en detrimento de Eslovaquia. Pero los años recientes, para ponerlo de manera sencilla, han sido prometedores para éste país centroeuropeo.

El "divorcio de terciopelo"—como ha sido llamada la separación de la antigua Checoslovaquiafue seguido por un período de política de hombres fuertes, malestar económico y, finalmente, ostracismo internacional. El Primer Ministro Vladimir Meciar, quien gobernara Eslovaquia desde su nacimiento en 1993 hasta que fue derrotado electoralmente en 1998, es generalmente visto como el responsable de haber producido dichos efectos desafortunados.

El gobierno de Mikulas Dzurinda, el cual reemplazó al de Meciar, puede recibir el crédito de haber mejorado la imagen del país al punto que los eslovacos son hoy en día fuertes aspirantes a formar parte de la Unión Europea. Por lo que el gobierno no puede ser felicitado es por el estado de la economía. Esto pudo haber estado fuera de su control. El gobierno estaba compuesto de fuerzas opositoras a Meciar a través del espectro político, incluyendo a liberales, democratacristianos, y antiguos comunistas, haciendo difícil el consenso.

Afortunadamente para Eslovaquia, las elecciones generales de septiembre del 2002 atestiguaron la aparición de una mayoría en el Parlamento cohesionada ideológicamente y la juramentación de un gabinete, una vez más liderado por Mikulas Dzurinda, el cual pareciera estar basado en un programa de reformas de largo alcance.

Como prioridad en la agenda del gobierno aparece la privatización del sistema de pensiones. El gobierno ha reconocido que el sistema actual no podrá sostenerse. Incluso si se hicieran cambios graduales inmediatos, tales como aumentar la edad de retiro e incrementar el porcentaje de las contribuciones, la deuda del Estado al sistema de pensiones todavía representaría un 150% del PIB.

Aún así, conformarse con dichas medidas temporales sería perjudicial para la economía. Tal y como están las cosas, el 28% de carga laboral sobre la planilla para pensiones es una de las más altas en Europa. Por otra parte, el plan de privatización prevé bajar la carga al 20%, con un 10% yendo a las cuentas privadas de ahorros. El gobierno pretende utilizar el otro 10% para cubrir sus obligaciones actuales con la seguridad social. A los recién llegados a la fuerza laboral se les requerirá afiliarse al esquema privado de pensiones, mientras que a los trabajadores actuales se les dará la opción de permanecer en el sistema público o tomar el privado. De esta manera, el plan eliminaría progresivamente las contribuciones a las pensiones públicas hasta que el sistema sea totalmente privado.

La segunda propuesta de reforma se relaciona con la provisión de la salud. Según el ministro eslovaco de salud, se le pedirá al público pagar por el uso de varias facilidades médicas, incluyendo la provisión de prescripciones, uso de las ambulancias y la estadía nocturna en los hospitales. Aunque estas reformas parecieran no ser muy radicales, podrían tener éxito en limitar el mal uso del sistema de salud. La reforma también debería ir de alguna manera hacia aliviar dos legados persistentes del sistema de salud comunista: la corrupción y una devastadora falta de preocupación por el bienestar de los pacientes. Como clientes directos, los pacientes ahora tendrán el derecho a demandar un mejor servicio.

Finalmente, el gobierno está considerando la introducción de las notas de crédito educativas (vouchers) en la educación secundaria y el cobro de matrícula en las universidades. El gobierno espera que la primera medida mejorará la calidad de los colegios, mientras que la segunda política racionalizará el acceso a las universidades en un país con decenas de miles de graduados universitarios sin trabajo.

En el pasado, la reforma del sector público eslovaco fue a medias. No es de sorprender entonces que la economía eslovaca tuviera un desempeño más pobre que el resto de los países centroeuropeos. Pero ahora los eslovacos podrían tener una oportunidad única de emerger como líderes en la reforma social y económica. Por ejemplo, la reforma al sistema de pensiones será la más extensa en Europa. Su privatización total eliminará una vía que el Estado ha usado históricamente para endeudar a las futuras generaciones. Ésta liberará a la población de la demagogia política común en todos los sistemas públicos de pensiones y transformará a los ciudadanos ordinarios en dueños de capital con participación directa en la economía.

El capital que ahora invertirán los eslovacos servirá para rejuvenecer la economía y proveerá seguridad para los retirados. Esa será la mejor manera para que los eslovacos escapen de la invisibilidad.

Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.