Es hora de permitir las apuestas en Internet

Por Sallie James

En medio de la controversia reciente acerca del tratado comercial entre EE.UU. y Corea del Sur, la revelación de los planes demócratas para la política comercial, los nuevos casos legales respecto a los derechos de propiedad intelectual y los recargos arancelarios como retaliación a los bienes provenientes China, un hecho importante para la política comercial estadounidense ha sido ignorado. El 30 de marzo, un tribunal de la Organización Mundial de Comercio (OMC) emitió un fallo potencialmente importante en contra de las restricciones estadounidenses a las apuestas en Internet.

El panel de la OMC se constituyó a solicitud de Antigua y Barbuda, quien se quejó de que EE.UU. no había cumplido con la decisión previa de la OMC de cambiar la forma en que regula las apuestas en Internet. La decisión previa, en abril del 2005, decidió que aunque EE.UU. tenía el derecho de restringir las importaciones de bienes y servicios fundamentándose en la defensa “moral pública”, tales reglas deben ser aplicadas de una manera no discriminatoria. Si EE.UU. considera ofensivo el hecho de apostar en Internet, debe ser consistente con sus restricciones y aplicarlas de igual manera a los proveedores domésticos y extranjeros.

Allí se encuentra la clave del problema: EE.UU. permite apuestas en carreras de caballo interestatales en Internet. Durante la Ronda de Uruguay EE.UU. también había aceptado abrir su mercado a las ofertas extranjeras de servicios de apuestas, aunque al firmar el tratado el representante de comercio de EE.UU. en el 2004 haya dicho (por medio de un portavoz) que el gobierno anterior “claramente pretendió excluir las apuestas de los compromisos estadounidenses con respecto al sector de servicios” cuando firmó el tratado. Ambas inconsistencias causaron que EE.UU. pierda el caso original.

El congreso de EE.UU. aprobó la “Ley de Prohibición de Apuestas Ilegales en Internet ” ( Unlawful Internet Gambling Enforcement Act ) en octubre de 2006, aparentemente con el motivo de adaptar sus leyes al mandato de Abril de 2005. Pero el tribunal de la OMC dictaminó que EE.UU. no ha tomado acciones satisfactorias para adecuar sus leyes a las obligaciones previamente establecidas. Además, pareciera que EE.UU. aplica las leyes de una manera discriminatoria enjuiciando a más empresas de apuestas extranjeras que a las empresas estadounidenses. Resultado: Juego ganado por Antigua y Barbuda.

Todavía no se sabe si EE.UU. apelara esta última decisión, el Representante de Comercio estadounidense no ha publicado un mensaje formal. Si no hay apelación, EE.UU. necesitaría cambiar la ley federal ya sea eliminando los espacios en la ley que permite que haya empresas de apuestas en Internet domésticas, o libremente permitiendo las apuestas en Internet sin restricción alguna.

Por su puesto que EE.UU. podría también decidir ignorar el mandato, aunque tenga un buen record de cumplir con mandatos anteriores que hayan sido decididos en contra suyo. En ese caso, Antigua y Barbuda tendrían derecho a tomar acciones de retaliación en contra de EE.UU., sin embargo sus opciones parecen ser limitadas. Siendo una pequeña isla-nación de 80.000 personas, el recurso usual de los miembros de la OMC contra quienes les han infringido sus derechos—la habilidad de incrementar los aranceles a las importaciones provenientes del país violador de la norma—sería probablemente inútil, además de ser económicamente dañino para los habitantes de la isla. Una opción para Antigua y Barbuda que ha sido sugerida es pedirle permiso a la OMC para suspender sus obligaciones de proteger los derechos de propiedad intelectual de las empresas estadounidenses.

Establecer un asilo para el mercado negro de software, música y películas pirateadas seguramente capturaría la atención de EE.UU., aunque pueda ser una industria indeseable a ser promovida por Antigua y Barbuda si es que esta conduce a otras actividades más nefarias tales como el lavado de dinero y podría también poner en riesgo el acceso preferencial de Antigua y Barbuda al mercado estadounidense bajo la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (CBI). Aunque es de suponerse que el acceso otorgado a los Estados Unidos bajo la CBI es menos lucrativo que una resolución a la disputa sobre las apuestas a favor de Antigua y Barbuda.

No obstante, si las expectativas del mercado sirven de guía, EE.UU. probablemente permitirá que sus ciudadanos apuesten en Internet. Durante horas después de anunciar el mandato de la OMC, las acciones de las empresas de apuestas en Internet subieron. Los inversionistas ven claramente el mensaje aunque el gobierno de EE.UU. no lo vea.

Este artículo apareció en TCSdaily.com el 13 de abril de 2007.

Traducido por Helena Ball para Cato Institute.