Erradicando el mal europeo

Europa sufre de una debilitante gripe económica: excesiva dependencia del gobierno. Esa dependencia está debilitando su espíritu y su vitalidad económica, lo cual se nota principalmente en Alemania, Francia e Italia. Es necesario que ayudemos a nuestros amigos europeos a combatir esa enfermedad, no con un nuevo Plan Marshall, sino con una sana campaña de educación económica.

Por Richard W. Rahn

Europa sufre de una debilitante gripe económica: excesiva dependencia del gobierno. Esa dependencia está debilitando su espíritu y su vitalidad económica, lo cual se nota principalmente en Alemania, Francia e Italia. Es necesario que ayudemos a nuestros amigos europeos a combatir esa enfermedad, no con un nuevo Plan Marshall, sino con una sana campaña de educación económica.

La Unión Europea sigue siendo la segunda economía más grande del mundo, después de Estados Unidos, y es un socio comercial importante de casi todas las naciones. Europa introdujo los conceptos modernos de libertad y justicia, y su cultura ha enriquecido la vida de la gente alrededor del mundo. También ha sido una fuente del mal, tras la aparición del fascismo, el comunismo y el socialismo que, conjuntamente, causaron la muerte de más de 200 millones de personas.

La historia nos indica que una Europa económicamente saludable beneficiaría a toda la humanidad, mientras que una Europa fracasada y deprimida nos pone en riesgo a todos.

La participación europea en el PIB mundial ha caído de un tercio, hace dos generaciones, a un quinto hoy en día. La economía de EE.UU., durante los últimos 20 años, ha crecido al doble de la velocidad de los principales países europeos. En los últimos 25 años, Europa ha creado 4 millones de empleos nuevos (casi todos en el gobierno), mientras que EE.UU., con una población menor, ha creado 57 millones de nuevos puestos de trabajo, casi todos en el sector privado.

La proporción de la población norteamericana que trabaja es 20% más alta que en Alemania, Francia e Italia y nuestro desempleo es la mitad: 5% contra 10%.

El gasto gubernamental de EE.UU. equivale a una tercera parte de nuestro PIB, mientras que en Alemania, Francia e Italia alcanza la mitad del PIB. Mientras más de dos terceras partes de los habitantes de EE.UU. son propietarios de sus viviendas, en Europa no sólo son muchos menos sino que el tamaño promedio de sus viviendas es menos de la mitad.

Más preocupante aún es la caída del optimismo europeo. Mientras el 57% de la población de EE.UU., según una encuesta de Harris Interactive, está muy satisfecha de sus vidas, en Alemania, Francia e Italia sólo 16% de la población lo está.

Este desmoronamiento europeo ha resultado en un considerable aumento de odio irracional y la envidia hacia el mundo exterior, particularmente dirigido hacia EE.UU. Muchos europeos no se dan cuenta del fracaso del socialismo y del llamado “modelo social de mercado”. Ignoran las razones por las cuales Europa no crece, sino que se encuentra ahogada por una burocracia que destruye los incentivos a través de impuestos excesivos. Es más, Francia y Alemania están actualmente tratando de contaminar a las economías libres de Europa Oriental con su enfermedad intervencionista y muchos intelectuales europeos se refieren con gran desprecio al “modelo anglosajón”.

Sin embargo, el más influyente arquitecto de las políticas de crecimiento económico del siglo XX fue un economista austriaco, F. A Hayek. Si en Europa se conocieran las ideas de Hayek como se conocen las de Marx, sus problemas económicos desaparecerían.

Por su parte, el gobierno del presidente Bush debe asumir una línea dura que incluya dejar de financiar instituciones multilaterales como la OCDE, las Naciones Unidas y otras que promueven políticas de aumentos de impuestos y de regulaciones que han hecho tanto daño en Europa y en América Latina.

La vacuna contra el mal europeo es cultura económica. En EE.UU., la población goza de mayor cultura económica que en Europa y por eso hemos sufrido menos de ese mal, gracias al apoyo recibido por fundaciones no gubernamentales que se dedican a defender los fundamentos y ventajas del libre mercado, los gobiernos limitados y el capitalismo democrático.

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Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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