En alabanza a Penélope: El deshacer de la Unión Europea

Por Marian L. Tupy

El antiguo mito nos cuenta que Penélope era la hermosa esposa de un héroe griego, el rey Odiseo. Cuando su marido partió para luchar contra los troyanos, Penélope permaneció en la isla de Itaca. Durante 20 años ella fue fiel a Odiseo. Eventualmente, un gran número de determinados pretendientes arribó a Itaca para desposarla y obtener el trono de Odiseo. La siempre fiel Penélope concibió una manera genial para retrasar la decisión de casarse otra vez. Anunció que se casaría nuevamente una vez que terminara un dosel fúnebre de Laertes, el padre de Odiseo. Durante el día ella trabajaba en la vestidura, pero en la noche deshacía el trabajo hecho durante el día. El mito anterior es el origen de la sarta de Penélope—una expresión proverbial que denota algo que siempre está en elaboración pero nunca es concluido.

Penélope ha estado en las noticias recientemente. Esta vez, "Penélope" es el código para el borrador de la constitución de la Unión Europea preparado por el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. Éste espera que la constitución unirá más a los Estados europeos y crearía lo que en esencia será un super-estado federal. ¿Por qué Prodi nombró "Penélope" a su proyecto? Quizás quería denotar la naturaleza perpetua del proceso integrador dirigido a la creación de una Unión "en constante acercamiento." O quizás quería indicar su deseo de resolver algunos de los dilemas que enfrenta la Unión. Uno de ellos es el complicado proceso de toma de decisiones en Bruselas. Prodi considera que hasta el tanto los Estados miembros retengan su independencia, la Unión Europea permanecerá como la suma de sus compromisos. Sin embargo, si su sueño de una constitución europea única fuese materializado, ésta eliminaría las últimas reminiscencias de soberanía nacional sobre asuntos tan importantes como la harmonización tributaria, y una política exterior y defensa comunes.

Pero la historia de Penélope también es formativa en una manera que no les podría gustar a Prodi o a sus compañeros eurócratas. Penélope llevó a cabo una actividad subrepticia. A pesar de tener la mejor de las razones, ella siempre estuvo engañando. Así es como la burocracia europea ha venido funcionando hasta ahora. Su proyecto de perseguir un super-estado europeo único ha sido seguido sigilosamente. Antes de la adopción del euro, las ambiciones federalistas de la UE estaban ocultas. Después de todo pocos europeos estaban preparados a renunciar a su soberanía nacional para ser gobernados desde Bruselas. Pero tan pronto el euro fue una realidad, la Comisión de la UE empezó a trabajar en una constitución europea. Claramente Bruselas espera que los países, los cuales se deshicieron de sus monedas en favor del euro, estén ahora tan profundamente ligados que no se atreverán a abandonar la UE debido a su transformación en un super-estado federal.

Sin embargo, así como el antiguo mito continúa, la estratagema de Penélope no duró para siempre. Un día fue descubierto y sólo el arribo milagroso de Odiseo la salvó de comprometerse con otro hombre. Pareciera que la Comisión de la UE en general, y el presidente Prodi en particular, finalmente han decidido poner las cartas sobre la mesa. Luego de "Penélope", ya no les será posible negar lo que persigue el proyecto de la UE: la creación de una entidad política única. Eso le dará a la gente de Europa—los cuales durante décadas han visto los poderes de Bruselas expandirse hasta que la UE se convirtiera en un Leviatán sobre-regulado—con una opción definitiva.

Por un lado, tendrán la visión de Prodi de una UE haciéndose más burocratizada, sin dar explicaciones y separada de las preocupaciones de la gente. Por el otro lado, los europeos tendrán la oportunidad de deshacer, tal y como lo hiciera Penélope, la fábrica del Leviatán europeo. Como Penélope, quien defendiera lo que era precioso para ella, la gente de Europa estará en capacidad de reafirmar su voluntad soberana y rechazar una integración europea más profunda. Al hacerlo, podrían tener éxito en transformar a la Unión en lo que debió haber sido: un área de libre comercio donde la gente disfruta los frutos de la prosperidad mientras que al mismo tiempo mantiene sus derechos de determinar sus propios destinos.

Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.