El Salvador: La política de la pobreza latinoamericana

Por Mary Anastasia O'Grady

Latinoamérica ha tenido su buena dosis de inestabilidad política y trastornos económicos en los últimos años y tanto Barack Obama como John McCain prometen soluciones. Los planes del senador McCain no vienen con un precio, pero el programa de Obama incluye el "duplicar la ayuda extranjera a US$50.000 millones para 2012".

Algunos podrían preguntarse por qué deberían destinarse fondos de los contribuyentes estadounidenses a un balde con tantas filtraciones como Latinoamérica si la meta es curar el subdesarrollo. La región necesita proveer seguridad para los derechos contractuales y de propiedad. Si los líderes locales no defienden tales derechos, programas como el "fondo de educación global" de US$2.000 millones de Obama no valdrán ni una montañita de frejoles.

Una lección sobre esta realidad se está dando en El Salvador, donde una inversión de US$77 millones de la estadounidense Pacific Rim Mining Corp., en una de las partes más pobres del país, ha sido demorada por el gobierno del presidente Tony Saca.

Pacific Rim dice que su mina de oro El Dorado creará 500 empleos directos y más de 2.500 empleos indirectos. Sin embargo, por ahora ha tenido que despedir trabajadores. Pacific Rim no es el único inversionista en quejarse del gobierno de Saca. Una serie de proyectos, incluyendo varias inversiones en energía muy necesarias, también están en una espera indefinida.

Los inversionistas se han acostumbrado a esperar prácticas anti-empresariales del presidente venezolano Hugo Chávez. Saca, no obstante, no es ningún Chávez, al menos en papel. Es el cuarto presidente consecutivo proveniente del partido Arena, de centro-derecha. Ese partido, que ha estado en el poder desde 1989, puso a El Salvador en el mapa de los inversionistas a finales de los 90 y a principios de esta década al implementar las reformas de libre mercado más agresivas en la región desde el Chile de los años 70 y 80.

Inversionistas de todo el mundo se dieron cuenta y Pacific Rim estaba entre ellos. La empresa dice que fue alentada por el gobierno en 2002 para que comprara la vieja mina El Dorado en Cabañas (cerca de la frontera con Honduras) con la meta de reanudar la producción.

En 2004, después de trabajar con la comunidad para asegurarse que sus preocupaciones fueran atendidas, la minera presentó el estudio de impacto ambiental requerido para obtener un permiso de explotación. Pacific Rim dice que para finales de 2006 "había respondido a cada problema técnico presentado por el ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales". La compañía afirma que el proyecto excede todos los estándares de seguridad y ambientales.

Sin embargo, cuando llegó la hora de emitir el permiso, el gobierno de Saca se rehusó y, según la compañía, la decisión no tiene nada que ver con el hecho de no cumplir con las regulaciones. En cambio, dice que a Saca le preocupa que la minería sea un problema político para Arena en las elecciones presidenciales de marzo.

De ser así, es absurdo. Es cierto que las organizaciones no gubernamentales y la Iglesia Católica se han opuesto a la reapertura de El Dorado y es cierto que una organización no gubernamental llamada Ades, la cual recibe financiación de Oxfam, está particularmente en contra del proyecto. Esto es consistente con el sesgo anti-desarrollo de Oxfam alrededor del mundo.

Sin embargo, no hay evidencia de que la mina perjudicaría a Arena. De hecho, es más probable que ocurra lo opuesto. Al dañar el perfil de inversión del país y frenar la actividad económica, Saca se está autoinfligiendo una herida potencialmente fatal. El gobierno no devolvió mis llamadas solicitando comentarios al respecto.

El presidente ejecutivo de Pacific Rim, Tom Shrake, dice que El Salvador tiene abundantes depósitos de oro y que explotarlos podría ser un motor de desarrollo similar a la explotación de cobre en Chile. Los salvadoreños tienden a estar de acuerdo. En una encuesta reciente de Data Research, la misma compañía que lleva a cabo las encuestas para el gobierno de Saca, casi un 34% de los entrevistados creen que El Salvador debería permitir la minería sin restricciones. Un 29% opina que debería permitirse algún grado de explotación minera. Incluso el partido de izquierda y pro Chávez —FMLN— que solía oponerse a la mina ya no lo hace. Sabe que los salvadoreños quieren trabajos y luchar en contra de las oportunidades que presenta Pacific Rim sería políticamente riesgoso.

Estadísticamente, hay una relación inversa entre los ingresos per cápita y el porcentaje de personas que viven de la agricultura en los municipios que están en territorio minero, en donde la calidad del suelo es pobre. Mientras más se diversifica la economía, alejándose de la agricultura, más próspera se vuelve.
No se necesita hacer las cuentas para comprobarlo. El apoyo a la mina es fuerte cerca de El Dorado, a donde viajé en febrero. Un alcalde local, cuyo padre trabajó en la vieja mina me dijo que el pueblo quiere el proyecto. "Las condiciones son diferentes en donde hay minería", dijo. "La gente tiene casas bonitas y sus hijos van a la escuela".

Los recortes de empleos de Pacific Rim y el enlodamiento de la reputación de El Salvador como un destino para el capital son buenas noticias para el FMLN, el cual lidera en las encuestas y puede presentar a Saca, y al partido Arena, como alguien que no ha cumplido sus promesas económicas. Si el FMLN gana las elecciones el próximo año, nadie debería confundir la victoria como un rechazo a la economía de libre mercado o a los intereses estadounidenses.

Este artículo fue publicado originamente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 25 de agosto de 2008.