El pánico por la superpoblación se remonta a la época de Odiseo
Chelsea Follett dice que los temores a la sobrepoblación se remontan a la antigua Grecia, cuando la Guerra de Troya se presentaba como la solución de Zeus al exceso de población. Aunque comprensibles en un mundo preindustrial, esas inquietudes quedaron obsoletas a medida que la tecnología amplió la capacidad productiva de la humanidad.
Por Chelsea Follett
Resumen: Los temores a la sobrepoblación se remontan a la antigua Grecia, cuando la Guerra de Troya se presentaba como la solución de Zeus al exceso de población. Aunque comprensibles en un mundo preindustrial, esas inquietudes quedaron obsoletas a medida que la tecnología amplió la capacidad productiva de la humanidad. Sin embargo, las ideas malthusianas siguen influyendo en las políticas y la retórica ambiental, a pesar de los avances tecnológicos y la disminución de las tasas de fertilidad.
La Odisea ofrece al público cinematográfico actual un vistazo a los mitos de un pasado lejano, pero una de las ideas más sorprendentes de la tradición homérica se siente decididamente moderna: la sobrepoblación.
En la mitología griega, la Guerra de Troya fue un conflicto mortal que Zeus orquestó para combatir la sobrepoblación humana. Según un fragmento que ha sobrevivido de La Cipria (una precuela de La Ilíada y La Odisea de Homero):
Hubo un tiempo en que las innumerables tribus de hombres, aunque muy dispersas, oprimían la superficie de la tierra de generoso seno, y Zeus lo vio y tuvo piedad, y en su sabio corazón resolvió liberar a la tierra, que todo lo nutre, de los hombres provocando la gran contienda de la Guerra de Troya, para que la carga de la muerte vaciara el mundo. Y así los héroes fueron asesinados en Troya, y el plan de Zeus se cumplió.
Hoy en día, muchos podrían simpatizar con ciertos aspectos de ese razonamiento. Un estudio publicado recientemente en la revista Sustainable Development recomienda que la humanidad se proponga reducir a más de la mitad la población mundial, a unos 4 mil millones, con el fin de mejorar la sostenibilidad a largo plazo. Por su parte, una encuesta de YouGov de 2026 sugiere que más del 60 por ciento de los estadounidenses consideran que la sobrepoblación es un gran problema a nivel mundial y les preocupa el agotamiento de los recursos del mundo. Esas inquietudes sobre la sobrepoblación son mucho más antiguas de lo que la mayoría cree.
La Cipria probablemente se compuso a finales del siglo VII a. C. Se estima que, en esa época, la población de la Tierra era de solo entre 50 y 100 millones: menos de un tercio de la población actual de Estados Unidos, entre cinco y diez veces menos que la población actual del Mediterráneo, y alrededor de 100 veces menos que la población mundial actual. El hecho de que se imaginara que esto agotaría la capacidad del mundo para sustentar la vida indica que el umbral de lo que constituía "sobrepoblación" era extraordinariamente bajo según los estándares modernos.
Esa percepción reflejaba las realidades tecnológicas del mundo antiguo. Los rendimientos agrícolas eran bajos y el transporte era lento y peligroso —atravesar el "mar oscuro como el vino", como Homero llama al Mediterráneo, era temido por buenas razones—, mientras que las malas cosechas y el hambre eran comunes y temidas. Como opina Euríloco, el segundo al mando de Odiseo: "Todas las formas de muerte son odiosas para los desdichados mortales, pero morir de hambre, y así encontrar la propia perdición, es lo más lamentable".
Durante la mayor parte de la historia, más personas significaban más bocas que alimentar, no más capacidad productiva. En este sentido, el mundo cambió muy poco entre la época de Homero y los albores de la Revolución Industrial. Cuando Thomas Malthus publicó Un ensayo sobre el principio de la población en 1798, casi dos milenios y medio después de la composición de La Cipria, expresó esencialmente el mismo temor que había motivado a Zeus en la antigua tradición épica: si no se controlaba, la población acabaría por superar los recursos disponibles para sostenerla. Sin embargo, incluso mientras Malthus redactaba su ensayo, la Revolución Industrial ya estaba transformando la relación de la humanidad con la naturaleza. La mecanización, la agricultura científica, la mejora de los medios de transporte y los posteriores avances en medicina y saneamiento significaron que, por primera vez, el progreso tecnológico estaba aumentando la capacidad productiva más rápido que el crecimiento demográfico.
El antiguo temor a que el crecimiento demográfico superara a los recursos era comprensible en un mundo de tecnología estancada. Se volvió mucho menos convincente en un mundo donde el ingenio humano podía redefinir continuamente los límites impuestos por la naturaleza. Sin embargo, trágicamente, ese temor original dio forma a políticas destructivas mucho después de que el progreso tecnológico hubiera desmentido sus supuestos subyacentes. Las políticas de un hijo (1979–2015) y de dos hijos (2016–2021) de China, por ejemplo, se justificaron basándose en este temor. Estas dieron lugar a cientos de millones de esterilizaciones forzadas, así como a otras graves violaciones de los derechos humanos.
Incluso hoy en día, cuando muchos países enfrentan tasas de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo y se espera que la población mundial alcance su punto máximo y, finalmente, disminuya, la mayoría de los estadounidenses no sabe que las tasas de natalidad a nivel mundial están disminuyendo. Organizaciones como Population Connection siguen difundiendo temores obsoletos sobre la sobrepoblación a través de materiales educativos que, según afirma el grupo, llegan a millones de estudiantes al año, mientras que el informe más reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, afirma que "la mayoría de las naciones del mundo pueden considerarse sobrepobladas" y se muestra preocupado por el uso excesivo de los recursos. El estudio Desarrollo Sostenible citado anteriormente, que aboga por una reducción masiva de la población, no es más que la última versión de un temor desacreditado desde hace mucho tiempo.
La decisión de Zeus de reducir la población mediante la guerra se describió como "sabia" porque aumentar la capacidad productiva del mundo estaba más allá de la imaginación de los antiguos griegos. Al vivir en una economía preindustrial con escaso crecimiento sostenido de la productividad, podían imaginar fácilmente que una menor cantidad de personas resolvería la escasez, pero no que la expansión de los recursos podría sustentar a una población más numerosa. Hoy en día, no hay excusa para una visión del mundo tan limitada.
Los mercados globalizados y la tecnología moderna han logrado lo que ni siquiera Zeus pudo en los sueños más descabellados de los antiguos. La humanidad ha superado las limitaciones que alguna vez parecían tan fijas e ineludibles como el destino de un héroe en una epopeya homérica. Ahora podemos alimentar fácilmente a una población tal vez 100 veces mayor que la que conocían los antiguos griegos. Ojalá la sabiduría pública se pusiera al día.
Este artículo originalmente se publicó en National Review el 9 de agosto de 2026.