El nuevo trato del FMI con Argentina

Por Ian Vásquez

Los inversionistas y tomadores de decisiones están ansiosos por ver cómo tratan los países clientes del Fondo Monetario Internacional a la institución luego de que ésta cediera con Argentina y le brindara un nuevo programa de préstamos. La revista Latin American Advisor le preguntó a Ian Vásquez, ¿espera usted que otros países latinoamericanos sigan la iniciativa de Argentina y tomen posiciones más duras con el FMI? ¿Ha sido socavada la influencia del FMI debido a Argentina?

Durante más de un año después del fin del 2001, el FMI utilizó apropiadamente un tono severo con Argentina. Pero, tal y como sucedió con Rusia en los noventa, solo era cuestión de tiempo antes de que el Fondo permitiera posponer los pagos o a alcanzar nuevos acuerdos de préstamos.

El último rescate del FMI a Argentina—debido a su propia presión institucional por prestar o, como parece ser el caso, debido a la presión estadounidense por proveer dinero fresco—confirma una vez más que el Fondo es una agencia política, no económica. La decisión de prestar no está conectada con ningún cambio significativo de políticas o alguna promesa creíble de reformas.

Las iniciativas políticas de Argentina concernientes a las prioridades económicas del país—política fiscal, deuda externa, sector bancario, y contratos con las empresas de servicios públicos—continúan brillando por su ausencia o son totalmente inadecuadas.

Tampoco las políticas prestatarias del FMI siguen un criterio consistente o predecible. Por ejemplo, el Fondo le dio un préstamo a Brasil y a Uruguay el año pasado en momentos en que permanecía firme con Argentina.

Que el dinero y las señas contradictorias del FMI han distorsionado las inversiones y las decisiones sobre políticas públicas no resulta nada nuevo. Eso ha venido haciendo a una gran escala desde que el Fondo institucionalizó su política de rescates financieros durante la crisis del peso mexicano en 1994-95. Debido al riesgo moral que generó, la credibilidad de dicha política finalmente tuvo un fin con el inicio de la crisis argentina hace casi dos años.

Antes de que el FMI cediera con Argentina, la condicionalidad del Fondo tenía poca credibilidad. La postura firme del FMI con Argentina terminó siendo un intento poco duradero tendiente a corregir dicho problema.

Es dudoso de que estemos de vuelta a una política de rescates masivos y automáticos. Y es dudoso de que el FMI sea relevante en una economía mundial cada vez más liberal con mercados de capitales bien desarrollados.

Está claro, sin embargo, que la reciente intervención del FMI en Argentina le ha dado nueva vida al problema del riesgo moral.

Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.