El mundo patas para arriba: Argentina subsidiará la producción láctea

Por Martín Simonetta

La Argentina, históricamente hiper-competitivo productor agropecuario, anunció la aplicación de una medida acorde a la criticada y altamente proteccionista Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea: el establecimiento de un subsidio a la producción láctea.

Así lo anunció el director de Política Lechera, Juan José Linari, quien comunicó que, a partir de marzo, el sector lácteo argentino recibirá subsidios de hasta el 10 por ciento con el objetivo de “contener la inflación y mejorar las ganancias de productores”.

Si observamos el comportamiento de las exportaciones lácteas argentinas en los últimos años podremos observar un fuerte crecimiento en el período 1991-2005, pasando de 32.607 toneladas en 1991 a 277.103 en 2005 (¡crecimiento de 8,6 veces!). Si lo analizamos en términos de dólares también comprobaremos un incremento similar de 8,33 veces (de 65,4 millones de dólares en 1991 a 542,1 en 2005).

Como se puede comprobar en estos datos, el sector ha crecido fuertemente en los últimos quince años y no parece necesitar subsidios, pero sí menor peso del Estado.

Retención mata rentabilidad

Lo paradójico de la situación es que mientras este tipo de subsidios son comunes en el caso de producciones no competitivas a nivel internacional, en el caso argentino la combinación de factores sería diferente: alta competitividad calidad/precio en la producción láctea con subsidios a la venta en el mercado local. Lo extraño de la medida es, justamente, el subsidio a productores de sectores altamente competitivos y exportadores. ¿Quién se ha comido la rentabilidad?

En el caso argentino, la falta rentabilidad del sector encuentra su causa en el hecho que el gobierno nacional se apropia de la rentabilidad exportadora de un sector internacionalmente competitivo a partir del impuesto a la exportación, más conocido como retención, del 15%.

Esto desfavorece a los productores a quienes —según la nueva política— compensarán hasta en un 10% a partir de un fondo ad hoc para quienes vendan en el mercado local. Si se pretende una “mejora de precios para el productor tambero”, según afirma el director de Política Lechera, ¿no resultaría más simple la reducción o eliminación de las altas retenciones que castigan a la exportación de lácteos?

Claramente la anunciada medida pretende tapar el sol con una mano, especialmente la brecha entre los ingresos que posibilitan la adquisición de bienes de los ciudadanos del mundo y los argentinos post-devaluación. A modo de ejemplo digamos que un argentino que ganaba 500 pesos podía comprar pre-devaluación 1.000 litros de leche, mientras que la misma persona con el mismo ingreso actualmente puede comprar apenas 333. Esta situación es extensible, en mayor o menor medida, a los restantes productos y servicios en el país.

Esta política lechera, además de distorsiva y contradictoria con otras políticas, resta autoridad práctica al reclamo que Argentina realiza en foros internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que la Unión Europea y otros países desarrollados desmantelen sus proteccionistas regímenes que tan perjudican a los exportadores agropecuarios como Argentina.

Asimismo, sorprende, aunque no tanto, el creciente aislamiento económico de la argentina, incluso de los productos en los que es tradicionalmente más eficiente que los demás países.

Finalmente, la intervención creciente en el sector lácteo es apreciable como de “cachetada a la exportación y caricia a la importación” para los  productores, una relación paternal violenta que desconoce la madurez ciudadana que las economías desarrolladas requieren.

Argentina, creciente exportador de lácteos
toneladas
%
miles dólares
%
2005
277.103
3,2%
542.150
14,9%
2004
268.551
63,2%

543.582
87,8%
2003
165.134
-23,1%
289.389
-7,0%
2002
213.442
42,2%
311.254
6,5%
2001
150.129
-13,3%
292.200
-10,4%
2000
173.591
-20,0%
326.986
-12,5%
1999
216.413
45,9%
372.591
14,6%
1998
148.303
17,9%
325.186
8,2%
1997
125.804
10,5%
300.575
1,7%
1996
114.185
9,7%
296.411
6,0%
1995
103.856
103,0%
278.806
118,5%
1994
51.168
73,6%
127.577
62,2%
1993
29.472
492,0%
78.645
414,0%
1992
4.979
-84,8%
15.302
-76,7%
1991
32.607
-

65.409
-
Fuente: INDEC - Aduana - SeNaSa