El impuesto sucesorio tiene sus días contados
por Gary S. Becker
Gary S. Becker es Premio Nobel de Economía (1992), profesor de economía de la Universidad de Chicago, académico de Hoover Institution y miembro del consejo asesor del Proyecto de Privatización del Seguro Social del Cato Institute.
Los impuestos sobre herencias se justificaban en el pasado como la manera de nivelar a los hijos de familias pobres y de clase media. Pero los niños de la actual economía basada en el conocimiento "heredan" la posición económica de sus padres principalmente a través de la transmisión de capital humano. La riqueza tangible juega un papel decreciente, por lo que el significado político del impuesto sucesorio es historia y es hora de eliminarlos.
Por Gary S. Becker
Los impuestos sobre herencias se justificaban en el pasado como la manera de nivelar a los hijos de familias pobres y de clase media. Pero los niños de la actual economía basada en el conocimiento "heredan" la posición económica de sus padres principalmente a través de la transmisión de capital humano. La riqueza tangible juega un papel decreciente, por lo que el significado político del impuesto sucesorio es historia y es hora de eliminarlos.
Las herencias son fuentes de desigualdad en las sociedades agrícolas porque las tierras y haciendas pasan de los padres a los hijos. Pero la propiedad inmobiliaria y demás activos son hoy fuentes mucho menos importantes de la riqueza de los jóvenes, ya que la educación, el entrenamiento y demás capital humano representan tres cuartas partes de la riqueza total.
Los hijos de padres con mayor educación y mejores ingresos reciben más educación y entrenamiento que sus compañeros y suelen crecer en hogares más estables, donde se les enseña a desarrollar sus talentos. Algunas de las habilidades de los padres son transmitidas a los hijos. Por estas y otras razones, los muchachos de familias exitosas gozan de muchas ventajas, por lo que tienden a conseguir mejores empleos.
Claro que muchos casos individuales se desvían de la norma. A algunos hijos de ricos les va muy mal, mientras que otros de familias pobres triunfan. Pero en promedio se mantienen ingresos altos en diferentes generaciones de una misma familia y esto es aún más común en los países pobres.
La transmisión de capital humano en las familias es una importante fuente de falta de igualdad de oportunidades, por lo que la mejor manera de reducirla es mejorando el capital humano de los niños pobres. Una política efectiva es la instrumentación de planes de vales escolares, financiados por el gobierno, para que los niños puedan asistir a los colegios de su preferencia. También ayudaría reformar las leyes matrimoniales y de impuestos a las parejas casadas, de manera de darle a los padres de niños pequeños incentivos para seguir casados en lugar de divorciarse.
Algunos defensores del impuesto sucesorio creen que no afecta mucho y que produce altos ingresos al estado. La realidad es que en Estados Unidos las tasas son muy altas. Luego de una exención de poco más de $600.000, la tasa se dispara por encima del 30% y de nuevo por encima del 50%. Tasas impositivas tan altas motivan a las familias con propiedades a buscar costosa asesoría legal y tortuosas maneras de evitar los impuestos.
Los impuestos sucesorios y fideicomisos son la especialidad de casi 20.000 abogados en Estados Unidos, quienes junto a los contadores especializados en asuntos sucesorales se pasan la vida buscando maneras de eludir los impuestos. Estas incluyen regalos a los hijos y esposas, fideicomisos que saltan una generación, seguros de vida y donaciones caritativas. Por estas y otras estratagemas, generalmente muy costosas, apenas 1% de los adultos que mueren generan impuestos y muchas de las familias más ricas pagan impuestos insignificantes sobre las herencias.
Pero las familias dueñas de pequeñas empresas a menudo se ven obligadas a venderlas para pagar los impuestos. Por eso los agricultores y los dueños de negocios son líderes en la creciente oposición a este tipo de impuesto.
Debido a sus consecuencias perjudiciales, muchos países tienen impuestos sobre herencias más bajos, mientras que en otros como Canadá y Suiza no existen. El paquete de leyes impositivas recientemente aprobado en el Congreso de Estados Unidos retira paulatinamente los impuestos sucesorios en la próxima década. Pero seguramente el presidente Clinton vetará esa ley.
La política pública debe reconocer el hecho que en el nuevo siglo los ingresos y ocupaciones dependerán principalmente del conocimiento y las habilidades. Se puede robustecer más efectivamente la igualdad de oportunidades para niños de familias pobres mejorando el acceso a educación de calidad y permitiendo que comiencen a aprender a más temprana edad. Los impuestos sucesorios han perdido su razón de ser y pueden ser abolidos sin ninguna consecuencia en los ingresos fiscales ni en la igualdad de oportunidades. ©
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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