El FMI engaña a los manifestantes

Por Ian Vásquez

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se las ha ingeniado para engañar a los activistas que, hace un par de semanas, se trasladaron a Washington para protestar contra la globalización. Los manifestantes reclaman contra la imagen que el Fondo Monetario se esfuerza por mostrar: la de un agente de promoción del capitalismo global, mediante la entrega de prestamos condicionados en forma estricta a un programa de reformas. Sin embargo, la brecha entre la retórica del FMI y la realidad, se acrecienta día a día. La revolución del mercado que los manifestantes tanto rechazan, ha ocurrido porque las políticas de un sin número de gobiernos del  Tercer Mundo, que contaron con apoyo del FMI, han fracasado. El FMI ha otorgado financiamiento a gobiernos que no tenían interés mayor por realizar las reformas necesarias, por lo que la agencia, en realidad, ha postergado la liberalización y empeorado la situación económica de una gran cantidad de países.

Esto ha ocurrido a pesar de la famosa condicionalidad del FMI. Rusia, por ejemplo, ha recibido ayuda durante años. Esta se ha mantenido, incluso cuando el país no cumplió con las "duras" condiciones que el FMI le habría impuesto. La iniciativa del Fondo de aliviar la deuda de  41 países pobres, cualesquiera sean sus méritos, equivale a una admisión implícita que los préstamos anteriores a esas naciones han fracasado. Los préstamos han producido más deudas que desarrollo.

Con el andar de los años, la agencia ha mutado. De ser una institución monetaria que provee préstamos de corto plazo para mantener la estabilidad económica internacional, se transformó en una agencia que entrega ayuda externa a largo plazo. En el proceso, el FMI ha convertido a muchos países en adictos a los préstamos. Setenta países han dependido de los créditos del FMI por 20 o más años. Una vez que un país recibe un préstamo, es  probable que se convierta en dependiente de esta "ayuda", y todo indica que recibirá créditos del Fondo en la mayoría de los años que sigan. Eso no refleja para nada ni la condicionalidad ni la naturaleza temporal que dicen tener las intervenciones del FMI en los mercados domésticos internacionales.

Al tomar conciencia del efecto perverso de los incentivos del FMI, el ex Primer Ministro subrogante de la Ferderación Rusa, Boris Federov,  advirtió el año pasado sobre  los efectos nocivos para Rusia de un nuevo préstamo de estas características, el cual se aprobó de todas maneras: "Creo firmemente que las inyecciones monetarias de 1994-1998 que nos entregó el FMI fueron en detrimento de la economía y los intereses del pueblo ruso. En vez de acelerar las reformas, las demoraron aún más." Desde fines del año pasado, el FMI ha suspendido ese programa de préstamos por el incumplimiento de Moscú con sus condiciones.

El problema de Rusia no es un caso aislado. Los condicionamientos del FMI tienen poca credibilidad a lo largo del mundo porque la agencia tiene un incentivo institucional a prestar: debe otorgar préstamos para justificarse y sobrevivir. La conducta recurrente del FMI de otorgar créditos en forma indiscriminada ha transformado el punto anterior en algo obvio para los países deudores, con lo que se afecta la credibilidad de la institución. El reciente informe de la Comisión Meltzer sobre instituciones financieras internacionales confirma el problema. La comisión analizó investigaciones sobre la condicionalidad en los préstamos, e incluyó estudios del FMI y el Banco Mundial, en los que no encontraron "ninguna evidencia de un efecto sistemático, ni predecible nacido de las condiciones."

El FMI se transforma en un agente más efectivo para promover la liberalización cuando deja de prestar. Es la realidad económica y no el FMI lo que tiende a concentrar las mentes de los políticos en los países en desarrollo. Desafortunadamente, las suspensiones a las ayudas del FMI son escasas,  ocurren usualmente en casos altamente visibles cuando los países violan en forma grotesca los acuerdos del FMI, y estos son temporales. La Comisión Meltzer, por lo tanto, ha hecho un llamado al FMI para que este deje de  proveer préstamos a largo plazo, una propuesta con la que el Secretario del Tesoro, Lawrence Summers, está de acuerdo. El Consejo para el Desarrollo en Ultramar (Overseas Development Council) también se hace parte en  el llamado y agrega que "el involucramiento del FMI en temas estructurales económicos - incluso en tiempos de crisis - debe terminar."

En su rol de agencia de ayuda externa y manejo de crisis, el FMI ha resultado ineficaz al promover el desarrollo sustentable y las reformas de mercado. Los países que han realizado las reformas, como Argentina o Corea del Sur, no lo han hecho debido a las imposiciones del FMI. Las crisis han sido el factor determinante. Como lo señaló la Comisión Meltzer, incluso en países que atraviesan una crisis, "Ni el FMI, ni otros, han producido mucha evidencia de que sus políticas y acciones amortigѼen las bajas de los salarios ni el nivel de vida."

A pesar de los préstamos del FMI, el mundo seguirá su proceso globalizador con más fuerza que nunca. Llegará el momento, en el que la irrelevancia de la burocracia prestamista se hará evidente incluso para esos aguerridos activistas que, alucindos por un espejismo, se mofan equivocadamente del capitalismo y el FMI en un mismo aliento desencantado.