El fin de la tiranía de Nicolás Maduro

Marcos Falcone considera que Venezuela tiene una gran oportunidad de restaurar la libertad y la prosperidad, y deben ser los propios venezolanos quienes lo hagan.

Por Marcos Falcone

La caída del tirano Nicolás Maduro es una gran noticia para América Latina. Durante más de dos décadas, el dictador venezolano y su predecesor, Hugo Chávez, fueron los principales defensores del socialismo en toda la región, lo que llevó no solo a Venezuela, sino también a otros países, al autoritarismo de izquierdas y al colapso económico. De hecho, el 'socialismo del siglo XXI', como lo denominó Chávez, aún no ha terminado en todas partes. Hoy en día, por ejemplo, la dictadura socialista nicaragüense liderada por Daniel Ortega sigue en pie.

Aunque el fin del régimen de Maduro es una buena noticia, sería un error que Estados Unidos ocupara o gobernara Venezuela. El país tiene un presidente legítimo, Edmundo González Urrutia, que ganó las elecciones presidenciales de 2024 con más del 67% de los votos. Con el apoyo de la líder de la oposición María Corina Machado, a quien entonces se le prohibió presentarse y que recientemente ha ganado el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para restaurar la democracia y la libertad en Venezuela, González Urrutia está listo para hacerse cargo del país, que no corre peligro de guerra civil ni de colapso social. Ahora debe prestar juramento como presidente interino y convocar nuevas elecciones que pongan fin de una vez por todas a la pesadilla que los venezolanos han soportado durante más de 25 años.

La experiencia venezolana demuestra una vez más el peligro de elegir a candidatos socialistas para ocupar cargos públicos. La cadena de acontecimientos que llevó de un simple gobierno grande a una dictadura absoluta no es sorprendente, ya que es la consecuencia lógica de aplicar políticas socialistas de forma sistemática durante un largo periodo de tiempo. El hecho de que una cuarta parte de la población total de Venezuela haya tenido que huir del país no es una casualidad. Ahora, Venezuela tiene una gran oportunidad de restaurar la libertad y la prosperidad, y deben ser los propios venezolanos quienes lo hagan.

Publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 3 de enero de 2026.