El chivo expiatorio de la austeridad

Richard W. Rahn afirma que "La relación deuda-PIB continúa aumentando en todas las grandes economías y, de manera realista, esto continuará hasta que se de un cambio de política o un aumento de la inflación que comience a erosionar el valor de la deuda".

Por Richard W. Rahn

La negación está llevando a Europa y EE.UU. a cometer un suicidio económico colectivo. Los franceses eligieron recientemente a un presidente socialista que quiere subir los impuestos a los ricos y seguir gastando como si no hubiera un mañana.

Muchos izquierdistas, incluidos los socialistas europeos, el New York Times y su economista Paul Krugman, están afirmando, falsamente, que Europa y EE.UU. están siendo golpeados por la austeridad. Su argumento es que los gobiernos no están gastando lo suficiente como para reducir el desempleo. Quieren impuestos más altos para los más productivos más un gobierno más grande. Sufren de una pérdida de memoria colectiva. ¿Acaso no recuerdan que el socialismo no funcionó? Cada vez que la solución del "gobierno grande" se ha intentado durante los dos últimos siglos, ha fallado, pero los que la izquierda parecen ser incapaces de aprender.

Cuando la actual crisis económica comenzó —causada en gran medida por una burbuja inmobiliaria creada por el gobierno— se nos dijo que si el gobierno gastaba más o menos un billón extra de dólares y aumentaba el déficit, todo estaría bien. ¿Ha funcionado como se prometió en EE.UU.? No. ¿En Reino Unido? No. ¿En Italia? No. ¿En España? No. Y ni siquiera la izquierda quiere hablar acerca de Grecia. El cuadro adjunto muestra que más que la austeridad de la que se quejan los de la izquierda, el gasto público ha crecido como porcentaje del producto interno bruto (PIB) en todas las principales economías. Una vez más, la izquierda dijo que las tasas de desempleo deberían haber disminuido para la fecha, pero está sucediendo lo opuesto. La tasa de desempleo de EE.UU ha disminuido ligeramente, pero el porcentaje de la fuerza laboral empleada continúa decreciendo, por lo que la tasa real de desempleo es de aproximadamente 15%.

Lo irónico es que la negativa de los de izquierda, tanto en Europa como EE.UU., de hacer frente al problema de las prestaciones sociales va a causar una austeridad involuntaria mediante la cual los ingresos reales caerán para la mayor parte de las personas. Los ingresos no han aumentado tan rápido como la inflación en EE.UU. y en la mayor parte de Europa, pero lo que ha acontecido es solo un pequeño adelanto de lo que va a suceder.

La relación deuda-PIB continúa aumentando en todas las grandes economías y, de manera realista, esto continuará hasta que se de un cambio de política o un aumento de la inflación que comience a erosionar el valor de la deuda. La canciller alemana Angela Merkel ha exigido que sus conciudadanos europeos disminuyan el crecimiento del gasto para lidiar con la realidad fiscal y salvar el euro. Las elecciones en Francia y Grecia revelan que el consejo de la señora Merkel será ignorado y que el Banco Central Europeo será presionado a seguir imprimiendo dinero —comprando bonos soberanos y/o recortando las tasas de interés para los préstamos a los bancos— que en última instancia significarán una inflación aún mayor, resultando en una disminución real en los ingresos.

De las grandes economías, solo Alemania ha logrado reducir el desempleo y eso fue en gran parte gracias a importantes reformas laborales que ahora hacen posible despedir trabajadores alemanes para que los empleadores no sean tan reacios a contratar nuevos trabajadores. Aun así, la economía alemana se está desacelerando y podría ser arrastrada a la nueva recesión en la que ya se encuentran o están a punto de encontrarse las demás economías europeas.

El próximo año no será agradable. La nueva recesión europea solo se profundizará y ampliará cuando, una vez más, se sumen las "soluciones" socialistas a los problemas. EE.UU. enfrentará un masivo aumento de impuestos del 3,6% del PIB el primero de enero, a menos que el congreso extienda los recortes tributarios de George W. Bush y otras disposiciones sobre impuestos personales y empresariales que van a prescribir para final de este año. Las extensiones tendrán que ser aprobadas por ambas cámaras del congreso y ratificadas por el presidente Obama. Incluso si los republicanos ganan ambas cámaras del congreso y Mitt Romney es elegido presidente, los republicanos no tomarán posesión hasta enero —después de la fecha de prescripción de las disposiciones fiscales.

No hay garantía de que el señor Obama y los demócratas del senado aprueben las extensiones tributarias necesarias durante la sesión actual, ya sea que ganen o pierdan. Incluso si los republicanos ganan, no tendrán los 60 votos necesarios que podrían necesitar en el senado si los demócratas se niegan a apoyar las extensiones. La incertidumbre sobre lo que va a suceder aumentará en lo que queda del año, lo que desalentará la expansión de los negocios y el crecimiento del empleo. Esto, sumado a la avalancha de las nuevas regulaciones bancarias y los requisitos de reportes sobre los dividendos en el extranjero, van a espantar al capital productivo fuera de EE.UU. Los ricos en Europa y EE.UU. no van a sentarse a esperar a ser esquilmados por gobiernos corruptos e incompetentes. Ser rico significa que usted y su capital son móviles. Hay muchos lugares agradables en el mundo donde se trata bien a los ricos y su dinero.

Europa está en recesión y probablemente en enero EE.UU. entre en recesión nuevamente. Los bancos centrales inflarán la moneda para manejar los problemas de deuda del gobierno, las personas serán más pobres y los ricos se habrán ido. Todo esto es tan innecesario.

Este artículo fue publicado originalmente en The Washington Times el 8 de mayo de 2012