EE.UU.: ¿Se acabó el momento libertario?

David Boaz dice que "no deberíamos juzgar la libertad según lo que los políticos y el electorado hacen en cualquier año en particular. Vivimos en un mundo donde hemos extendido las promesas de la Declaración de la Independencia a más personas —¡las personas homosexuales ahora se pueden casar!— donde tenemos todo el conocimiento del mundo en nuestros bolsillos, donde los políticos y la policía cada vez son más monitoreados".

Por David Boaz

Esa es la pregunta que Dave Weigel plantea en el  Washington Post. Su premisa es que la campaña presidencial de Rand Paul parece haberse desinflado, lo que tal vez significa que cualquier “momento libertario” ha pasado (Yo diría que Weigel cuestiona, pero no responde la pregunta).

Nick Gillespie de la revista Reason correctamente le señala a Weigel que los movimientos y momentos ideológicos no están atados a líder político alguno: “Es un error vincular el éxito electoral de Rand Paul con aquel del momento libertario”.

Gillespie también expresa que Paul fuera más exitoso si fuese más libertario:

“La alta visibilidad de Rand Paul es mejor comprendida como una consecuencia del momento libertario en lugar de ser esta su causa. Hay una razón por la cual él ha sido más popular y electrizante cuando ha demostrado ser más libertario: por ejemplo, denunciando al Estado espía, y liderando el ataque en contra de las irresponsables intervenciones en Siria y Libia”

“Ojalá el respaldo de su padre lo lleve a convertirse en LA alternativa libertaria”, dice Gillespie, “en lugar de ser el séptimo u octavo o décimo candidato más conservador en la carrera para la nominación del Partido Republicano”.

Por supuesto que la elección recién inicia. El circo de Donald Trump ha dominado el último mes, pero eventualmente las diferencias entre los candidatos serios como Bush, Walker y Paul obtendrán más atención. Y en esa competencia la estrategia un tanto libertaria de Paul sobresaldrá en contra de una docena de candidatos que competirán lanzándose hacia la derecha.

Weigel no es el primero en preguntarse si el auge de ISIS, con sus brutales videos, detuvo una creciente ola de sentimientos anti-intervencionistas entre los electores estadounidenses. Como le dije a Weigel, “Todavía pienso que la creciente aversión al intervencionismo se reafirmará razonablemente pronto”. El éxito temporal de ISIS no borrará 15 años de fatiga de la guerra. Tan pronto cuando llegue febrero, cuando se inicien las votaciones, los electores puede que vuelvan a su escepticismo acerca de las intervenciones.

Ed Crane ha escrito en el Wall Street Journal y en otros medios, que una pluralidad de estadounidenses respaldan la empresa privada, la tolerancia social, y un “sano escepticismo acerca de las aventuras militares en el extranjero”. David Brooks escribió recientemente que los electores oscilantes en 2016 serán personas que no piensan que el gobierno grande es el camino hacia el crecimiento económico y no entienden por qué un candidato presidencial daría inicio a su campaña en la universidad de Jerry Falwell. Esos son los electores que empujarán la política estadounidense hacia la dirección libertaria.

Usted puede ver esa dirección libertaria en este gráfico hecho por David Bier, quien explica aquí lo que este muestra:

De cualquier modo, no deberíamos juzgar la libertad según lo que los políticos y el electorado hacen en cualquier año en particular. Vivimos en un mundo donde hemos extendido las promesas de la Declaración de la Independencia a más personas —¡las personas homosexuales ahora se pueden casar!— donde tenemos todo el conocimiento del mundo en nuestros bolsillos, donde los políticos y la policía cada vez son más monitoreados, donde las tecnologías no reguladas o reguladas ligeramente están poniendo en jaque a cómodos monopolios.

Nick Gillespie y Matt Welch han extendido la idea del  “momento libertario” mucho más allá de la política y las elecciones, por ejemplo en este artículo que cité en la introducción a mi libro The Libertarian Reader:

"De hecho estamos viviendo en la cúspide de lo que debería llamarse el Momento Libertario, el amanecer no de alguna legendaria, estereotipada, o vaga Época de Acuario sino de una época en la que cada vez hay más opciones hiper-individualizadas, hiper-expandidas a lo largo de cada aspecto de nuestras vidas, desde las pensiones 401(k) hasta las bebidas de café calientes y frías, desde los farmacéuticos que salvan vidas hasta los servicios en línea para conseguir pareja. Este es ahora un mundo donde es más posible que nunca vivir tu vida en tus propios términos; es un borrador inicial de la destellante 'utopía de utopías' del filósofo libertario Robert Nozick. Debido a los avances exponenciales en tecnología, a los incrementos ampliamente difundidos de riqueza, a la incesante conexión del mundo a través del comercio y la cultura, y al declive tanto de las instituciones represivas del Estado y privadas, nunca antes ha sido más fácil que más individuos determinen su propio camino y conduzcan sus vidas según las estrellas y como perciban el cielo..."

"Este Nuevo siglo del individuo, hace que la Década del Yo se vea positivamente comunitaria en comparación, tendrá implicaciones de gran alcance donde sea que los individuos se muevan juntos en el comercio, la cultura o la política..."

"Tan solo el Internet ha creado toda una serie de nuevas economías, modos esparcidos y descentralizados de organizarse y de trabajar, y una hiper-individualización que hubiese conmocionado a los Padres Fundadores".

Y por supuesto que si vemos más allá de EE.UU.  hacia el resto del mundo, queda claro que las grandes tendencias en el mundo —no sin que hayan las contra-tendencias— se dirigen hacia los derechos humanos, los derechos de las mujeres, los derechos de los homosexuales, la gobernanza democrática, y los mercados más libres. Si no estamos atravesando precisamente en un momento libertario, estamos en una época relativamente libertaria.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato at Liberty (EE.UU.) el 17 de agosto de 2015.