EE.UU. no puede seguir manteniendo Fuerzas Armadas en Corea del Sur

Por Doug Bandow

Corea del Sur es uno de los aliados más importantes de EE.UU. Pero los surcoreanos no están seguros que quieren que los estadounidenses permanezcan en su país.

Como desalentar a Corea del Nortede construir armas nucleares no es obvio. Pero aún así EE.UU. debería retirar sus fuerzas del sur, devolviéndole la responsabilidad de sus problemas a las naciones de la región.

Actualmente, Seoul está llena de quejas en contra de EE.UU., incluyendo alegaciones de que Washington exageró la amenaza nuclear norcoreana. Corea del Sur recientemente anunció que ya no se referirá al Norte como su “principal enemigo” y que planea reducir el tamaño de sus fuerzas por 40,000 soldados.

De hecho, el presidente Roh Moo-hyun desea tener una política exterior más independiente. EE.UU. debería apoyarlo mientras Corea del Sur retoma la responsabilidad de su propia defensa.

Desde la Guerra Coreana de medio siglo atrás, Corea del Sur ha sobrepasado a su enemigo norteño. Corea del Sur es alrededor de 40 veces la potencia económica que Corea del Norte y además tiene el doble de población. Seoul ha ganado la competencia por más apoyo diplomático alrededor del mundo.

El éxito de Corea del Sur ha derivado en un creciente resentimiento por su dependencia en EE.UU. En el 2002, el Sr. Roh ganó la presidencia de Corea del Sur criticando la dominación estadounidense y la carga de ser anfitriones de las fuerzas militares estadounidenses. Sorprendentemente, muchos votantes jóvenes ven a Washington como una amenaza mayor a la de Corea del Norte.

En la estrategia de seguridad nacional recientemente revelada, la administración de Roh plantea una “postura de defensa auto-suficiente”. A mediados de marzo, el presidente Roh le dijo a los graduados de la Academia de Fuerzas Aéreas: “Tenemos suficiente poder para defendernos nosotros solos. Hemos nutrido a unas poderosas fuerzas armadas nacionales que absolutamente nadie puede desafiar”.

Aún así los oficiales surcoreanos insisten en que los soldados estadounidenses permanezcan en Corea del Sur. El Consejo Nacional de Seguridad se quejó diciendo: “Nuestras capacidades militares no son lo suficientemente fuertes para desalentar amenazas norcoreanas hacia nosotros.”

EE.UU. y Corea del Sur han iniciado negociaciones bajo la Iniciativa por una Política de Seguridad para planear el futuro de la alianza. Pero la visión cooperativa de Seoul es casi enteramente parcial.

El muy retrasado envío de 3,000 soldados surcoreanos a Irak—a una región de Kurdistán pacífica que ni siquiera requería la presencia de tropas extranjeras—se suponía que iba a desalentar las intenciones estadounidenses de retirar las tropas de Corea del Sur para enviarlas a Irak. Con respecto al futuro, Seoul reaccionó negativamente a la sugerencia del Teniente General Charles Campbell, comandante de la octava división de las fuerzas armadas estadounidenses en Corea, de que la alianza podía evolucionar a una combinación de operaciones humanitarias y de mantenimiento de la paz en Asia. Tal estrategia sería muy “cargosa”, explicó el ministerio de defensa surcoreano—en contraste, aparentemente, con el compromiso de largo plazo de EE.UU. en Corea del Sur.

La administración de Bush ha retirado alrededor de 4,000 tropas y tiene intenciones de disminuir las fuerzas estadounidenses en Corea por 12,500 soldados para el 2005. La oposición surcoreana retrasó el retiro por tres años. El Departamento de Defensa de EE.UU. explicó que las discusiones “consideraron las percepciones del público coreano respecto a una potencial brecha de seguridad”.

De hecho, Washington debería haber acelerado en vez de haber atrasado la disminución de fuerzas. Las fuerzas estadounidenses de tierra en Corea no sirven función alguna en resolver el impasse nuclear; en vez, estas crean puntos de potencial ataque para una Corea del Norte con armas nucleares.

El problema real es que los cambios de la administración no son ni remotamente lo cercano a lo necesario. La administración de Bush planea dejar un significante armamento estadounidense. En cualquier guerra EE.UU. respondería con reesfuerzos masivos. Y Washington tiene intenciones de reesforzar sus capacidades de combate en la península con un paquete de mejoramiento de fuerzas de $11 mil millones a lo largo de los próximos cinco años.

¿Pero por qué? Corea del Sur, con la economía número 11 más grande del mundo, y no EE.UU. con una cuenta en Irak que últimamente pueda llegar a los $300 mil millones, debería estar pagando por su defensa.

Después de todo, es Seoul, no Washington, la que está siendo protegida. Próspera y populosa, Corea del Sur es completamente capaz de defenderse por si sola. Con su dramático éxito económico ha venido la obligación de comportarse como un país serio con responsabilidades internacionales importantes, comenzando con su propia defensa.

Seoul podría utilizar el retiro de las tropas estadounidenses como parte de su proceso de negociación. Corea del Norte rutinariamente ha pedido que se retiren las fuerzas estadounidenses; Seoul debería sugerir dar ese paso como parte de un acuerdo de paz comprensivo.

La relación de EE.UU. y Corea del Sur siempre ha estado atrapada en un momento del pasado, y EE.UU. ya no puede mantenerse capturado en ese status quo. EE.UU. no tiene suficientes soldados para pasear alrededor del mundo. Y muchos surcoreanos no quieren que los estadounidenses permanezcan allá. Es hora de que las fuerzas militares estadounidenses se retiren de Corea. Todas ellas.

Traducido por Gabriela Calderón para Cato Institute.