EE.UU.: La política de Obama es un paso positivo, pero podría retardar la reforma migratoria

Alex Nowrasteh comenta el memo de Obama que pospuso las deportaciones de inmigrantes jóvenes no autorizados, quienes ahora podrán aplicar para recibir permisos temporales de trabajo.

Por Alex Nowrasteh

El presidente Obama ejerció su poder ejecutivo para posponer deportaciones de inmigrantes jóvenes no autorizados, quienes ahora podrán aplicar para recibir permisos temporales de trabajo. Sin importar su legalidad, las acciones del presidente llevan consigo el tufillo a un abuso de poder por parte del ejecutivo. Mientras que la falta de rectitud legal de las acciones de Obama dificultan más la reforma migratoria a largo plazo, no deberíamos ignorar los beneficios de posponer las deportaciones.

Aplazar las deportaciones para los inmigrantes jóvenes no autorizados traídos aquí como niños le permite a personas que ya son estadounidenses —de todas las maneras excepto legalmente— quedarse aquí un poco más —tal vez hasta que la verdadera reforma migratoria se de. Muchos de estos jóvenes ni siquiera recuerdan la nación de la que sus padres los sacaron ni hablan otro idioma además del inglés. La joven Heydi Mejia de Richmond fue traída de Guatemala por su madre cuando tenía 4 años, y su conocimiento de ese país está limitado a lo que ella aprendió en Wikipedia o en las conversaciones de sobremesa en casa. Se considera estadounidense.

Tanto los estadounidenses nacidos aquí como los inmigrantes como Heydi son perjudicados por las deportaciones. Los estadounidenses perdemos los beneficios de una persona libre y productiva, y Heydi pierde décadas de un ingreso mayor, una mejor calidad de vida y la libertad de vivir donde ella desee. Si los estadounidenses quieren emplear, vender productos, y alquilarle vivienda a Heydi, debería permitírseles hacerlo sin restricciones impuestas por el gobierno que se basan simplemente en el lugar de nacimiento. El memo de Obama, sin importar qué tan temporal e imperfecto sea, por lo menos da un paso pequeño hacia aliviar el dolor causado por nuestra política migratoria.

La última vez que Obama utilizó esta discreción en procesos legales fue para revisar casos de deportación. Su administración prometió detener las deportaciones de inmigrantes no autorizados con fuertes lazos familiares con estadounidenses y sin un récord criminal. Desde que esa política entró en efecto en noviembre de 2011, los agentes del Departamento de Seguridad Doméstica detuvieron las deportaciones de solamente 2 por ciento de los 411.000 casos considerados. El memo de la semana pasada podría resultar ser un caso similar.

He allí el punto crucial del problema. El cambio de política que Obama introdujo fue un paso positivo, pero debido a sus métodos no podemos predecir qué tan lejos llegará o por cuánto tiempo será aplicado. Los objetivos del memo de Obama son loables pero el proceso podría retardar una verdadera reforma.

Este artículo fue publicado originalmente en U.S. News and World Report Online (EE.UU.) el 3 de junio de 2013.