EE.UU.: El mito de un declive de las manufacturas

Daniel J. Ikenson dice que "Muchos de los que opinan acerca de las manufacturas parecen añorar el pasado, pero esperemos que el sector no retroceda al nivel de ineficiencia relativa de 1979, cuando el trabajador estadounidense promedio producía $28.000 de valor agregado al año —menos que un cuarto de la productividad actual en términos reales de $170.000 al año en valor agregado por cada trabajador".

Por Daniel J. Ikenson

Si por “renacimiento” de manufacturas nos referimos a un sector que nuevamente respalda alrededor de 20 millones de empleos, como lo hizo en su pico de 1979, o que constituye 28% de la economía estadounidense, como lo hizo durante su punto máximo en 1953, la respuesta es, afortunadamente, un enfático “no”. Si el “renacimiento”, sin embargo, está definido como el crecimiento continuo de la producción de valor agregado, de los ingresos, de la inversión extranjera, de los gastos en investigación y desarrollo, de la inversión de capital, y de la productividad, entonces la respuesta es un casi certero “si”.

Muchos de los que opinan acerca de las manufacturas parecen añorar el pasado, pero esperemos que el sector no retroceda al nivel de ineficiencia relativa de 1979, cuando el trabajador estadounidense promedio producía $28.000 de valor agregado al año —menos que un cuarto de la productividad actual en términos reales de $170.000 al año en valor agregado por cada trabajador. Tampoco deberíamos esperar que la economía sea tan dependiente de las manufacturas como lo fue en 1953. Aunque el valor real de la producción de manufacturas en EE.UU. ha aumentado por un factor de más de 6 desde 1953, los consumidores estadounidenses gastan hoy el doble en servicios que en productos, y 90% de la fuerza laboral estadounidense está empleada fuera de los sectores de manufacturas.

El término “renacimiento” implica que las manufacturas de EE.UU. están en declive. Pero el valor agregado de las manufacturas estadounidenses de $2,1 billones en 2013 (“trillions”) fue un nuevo récord —en términos reales. De hecho, si las manufacturas estadounidenses fuesen una economía, sería la décima economía más grande del mundo, solo después de Rusia y antes de India. Excluyendo los años de recesiones cíclicas, las manufacturas estadounidenses fijan nuevos puntos máximos casi todos los años en relación a su valor agregado, ingresos, exportaciones, importaciones, ganancias, y retornos sobre el capital. Aún así el mito del declive de las manufacturas persiste como una condición médica crónica.

Hasta 2013, casi un billón de inversión extranjera directa fue colocada en el sector de manufacturas de EE.UU., de largo la destinación número uno para inversiones en manufacturas a nivel mundial. Claramente, las empresas más exitosas ubicadas en el exterior ven un futuro en las manufacturas de EE.UU. Sus preferencias reveladas al invertir en EE.UU. deberían pesar más que las historias contadas por quienes le piden a Washington resultados proteccionistas.

Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal Online (EE.UU.) el 4 de junio de 2014.