Ecuador: Un sabático por la paz

Gabriela Calderón de Burgos se pregunta por qué después de más de 8 años de cambios que comprenden desde una nueva constitución hasta múltiples cambios en regulaciones laborales y al menos 11 reformas tributarias el gobierno ecuatoriano continúa con su afán de crear nuevas leyes, regulaciones e impuestos. 

Por Gabriela Calderón de Burgos

El país ha vivido semanas, sino meses de zozobra. Se anuncia una ley o regulación nueva casi mensualmente, sino es cada quincena. Súmele a eso años de incertidumbre por cambios en las “reglas del juego”, que van desde una nueva constitución hasta cambios en las regulaciones laborales y al menos 11 reformas tributarias. Últimamente, la mayoría de los cambios han surgido de la Asamblea Nacional y de la Junta Política de Regulación Monetaria y Financiera (“Super Junta”). Lo que hacen estos organismos causa un nivel paralizante de nerviosismo que ya está frenando múltiples inversiones, afectando así el crecimiento de la economía. Por eso sugiero que, por la paz y recuperación económica que dice buscar el gobierno y que todos deseamos, se le de un periodo sabático a la Asamblea Nacional y a la “Super Junta”. Esto es, un periodo de vacaciones pagadas, para que dejemos de vivir en lo que parece ser una película de suspenso.

Mark Twain dijo que “La vida, la libertad o la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el congreso está sesionando”. Tanto es así que en lo que va del año considere la “productividad” de los dos organismos anteriormente mencionados: estatización de las utilidades por encima de 24 salarios mínimos (un impuesto nuevo para este grupo de trabajadores), estatización del Fondo de Cesantía del Magisterio Ecuatoriano (FCME), eliminación de la obligación del Estado de aportar el 40% a las pensiones del IESS, obligación de los bancos privados a aceptar dinero electrónico, prestar $1.053 millones de la Reserva Internacional (RI) al gobierno y ordenar préstamos de $2.560 millones de la RI a instituciones financieras públicas, y los arrebatos de pretender aumentar marcadamente los impuestos a la plusvalía y a la herencia.

Todo esto viene después de más de 8 años en que nos vendieron un sinnúmero de cambios en las reglas del juego como la divina pomada. Si tan efectivos eran, ¿por qué seguimos 8 años después necesitando “urgentemente” nuevas leyes y regulaciones? Por otro lado, estos nuevos requisitos de más dinero de otros así como también un crecimiento acelerado de la deuda pública vienen luego de que el Estado ecuatoriano llegó a consumir casi la mitad de lo que produjeron todos los ecuatorianos en 2014 (44,1% del PIB). ¿Consumir casi la mitad de lo que todos producimos en un año no ha sido suficiente?

Un periodo sabático para la Asamblea y la Super Junta implica una moratoria en los cambios en las reglas del juego. No se trata de mandarlos de vacaciones para que el Ejecutivo los reemplace en sus funciones. Esto significa que el presidente gobierne con la constitución, las leyes, regulaciones e impuestos vigentes. Si no le alcanzan los ingresos fiscales, le tocará apretarse los cinturones, como lo están haciendo el resto de los ciudadanos. También implica que la Super Junta deje de, entre otras cosas, “gestionar la liquidez”, cosa que no es necesaria en dolarización y es contraproducente para la estabilidad del sistema financiero.

Este sabático lo podrían aprovechar para reflexionar acerca del impacto de sus acciones, aprendiendo a sopesar los costos y beneficios reales de cada medida que proponen. Durante estas vacaciones, quizás algunas personas se percaten de que en la raíz de muchos de nuestros problemas se encuentra un Estado hiperactivo y obeso.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 19 de junio de 2015.