Ecuador: Socialistas conservadores

Gabriela Calderón de Burgos considera que el gobierno de Rafael Correa se caracteriza por "Un creciente gasto en subsidios más una alta dosis de moralización desde el poder".

Por Gabriela Calderón de Burgos

Guayaquil, Ecuador— La élite política que gobernó nuestro país en las últimas décadas era conservadora. Gran parte de la oposición que existe hoy también lo es: unos exigen una penalización más severa en contra de los crímenes relacionados con las drogas; otros proponen militarizar las calles como solución a la inseguridad y el silencio de todos frente a la posible prohibición de los juegos de azar pareciera demostrar que poco les importa si se criminalizaran. El gobierno actual, aunque es distinto a los anteriores por tener una retórica radicalmente estatista, mantiene la línea conservadora.

El gobierno ha combinado el conservadurismo social de la derecha con el intervencionismo económico de la izquierda. Lo peor de ambos mundos. No solo quiere que el Estado sea el actor económico más importante, sino que también quiere limitar libertades individuales cuando no le agrada lo que los individuos hacen con ellas. Casi todas esas limitaciones se han hecho con el pretexto de mejorar la seguridad:

Hace año y medio se empezó a desarmar a los ciudadanos (que obedecen las leyes) y no se ha demostrado que esto haya reducido la delincuencia.1

Hace más de medio año se limitó la venta de alcohol porque supuestamente los borrachos eran los culpables del aumento en la delincuencia. Todavía no hay evidencia de que la restricción de venta haya generado beneficios positivos sobre la tasa de delincuencia y, sin embargo, los domingos después de las 4pm los ecuatorianos seguimos sin tener la libertad de comprarnos una cerveza.

Ahora se pretenden eliminar los juegos de azar, sobre los cuales ha habido un silencio casi total, a pesar de que también es una amenaza a la libertad individual.  La gente siempre ha sido proclive a apostar. Ilegalizar los juegos no los hará desaparecer. Al igual que sucede con la prohibición de drogas, la prohibición de los juegos de azar solo los empujaría hacia la clandestinidad donde difícilmente se podrá monitorear a los actores y evitar abusos.2

Finalmente, el gobierno propone la conformación de un consejo que regule los contenidos de la prensa para “evitar los excesos en los medios de comunicación”. Dejando a un lado la cuestión de que este consejo probablemente no será independiente del ejecutivo, llama la atención el tinte conservador de los argumentos que presentó el presidente a favor de esta propuesta: por ejemplo, para “proteger a la juventud” y a la sociedad de la “pérdida de los valores colectivos” hay que prohibir cualquier contenido violento ya que esto derivará en una sociedad con machismo, sexismo, discriminación, entre otros males.3 Si es así, programas como “Mi recinto” o “La guerra de los sexos” difícilmente serían aceptados por el consejo y a usted le quitarían la libertad de decidir si quiere ver o no esos programas.

Un creciente gasto en subsidios más una alta dosis de moralización desde el poder caracteriza a este gobierno. Es una amenaza latente a las libertades individuales de los ecuatorianos ya que, en una sociedad libre, el Estado no debería entrometerse a ese nivel en nuestras decisiones personales.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 9 de febrero de 2011.

Referencias:

1. Calderón de Burgos, Gabriela. “Han desarmado a las víctimas”. El Universo. 12 de enero de 2011.

2. “Gambling: This house believes there should be no legal restrictions on gambling”. Debate en línea de The Economist. 20 de Julio de 2010.

3 Correa, Rafael. Justificación para preguntas de consulta popular.