Ecuador: ¿Se esfumará el fantasma de Rafael Correa?
El candidato presidencial Rafael Correa es uno más de los muchos políticos latinoamericanos que se han destacado en los últimos tiempos utilizando un discurso de paleo-izquierda, antinorteamericano, muy a lo Chávez y virtualmente inclinado a las soluciones coercitivas estatales. Su retórica de campaña es arreglar el país “a correazos”. No obstante, hay muchas probabilidades que pierda en la segunda vuelta.
Entre las razones para ser optimistas radica el hecho que lidera las encuestas para los comicios del 15 de octubre con un 26% de la intención de voto y en ascenso, seguido del socialdemócrata León Roldós, estancado con 19%. Esto ha hecho que se convierta en blanco de los ataques de los otros posibles contendores a participar en la segunda vuelta: Cynthia Viteri y Alvaro Noboa, además de Roldós,
El programa de gobierno de Correa es totalmente estatista. En lo económico respira de pies a cabeza en el keynesianismo de hace 30 años. Siguiendo el discurso “bolivariano” de Chávez, busca romper la “dependencia” de los Estados Unidos unificándose al eje Venezuela-Cuba-Bolivia, proclamando un no rotundo al tratado de libre comercio, no a la base estadounidense en Manta, no al arbitraje internacional del conflicto del Ecuador con la empresa de petróleos Occidental y pretende una renegociación de la deuda externa a lo Kirchner de Argentina.
Propone obligar a la banca a repatriar los capitales ecuatorianos invertidos en el exterior, a que las remesas de los emigrantes se depositen en instituciones del gobierno y, como fue uno de los más acérrimos detractores de la dolarización, ha creado serios temores de que tanto sus medidas económicas como políticas serán el comienzo de una crisis que obligaría a volver a una moneda nacional. Algo que más del 60 por ciento de los que dicen que votarían por Correa están en contra.
En lo político, no tiene lista de diputados porque está claro que buscará disolver el Congreso para dar paso a una Asamblea Constituyente con “plenos” poderes. Esto ha hecho que una gran mayoría de los que hacen opinión pública en la prensa cuestionen la ausencia de una agenda específica que trataría la constituyente y que podría llegar a renegar de tratados internacionales como la participación del Ecuador en la Organización Mundial del Comercio, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y acuerdos que garantizan la inversión extranjera como el que está empleando la Occidental en su litigio con el gobierno ecuatoriano. O que se busque amordazar a la prensa porque así lo ha expresado muchas veces en sus polémicas con periodistas que lo critican.
Pero es justamente este programa concreto y absurdo lo que le llevará a fracasar en su intento de llegar a la presidencia. Por lo pronto, ya se cuestiona fuertemente la idea de una Constituyente plenipotenciaria. Roldós, por ejemplo, plantea que las reformas se hagan de acuerdo con la Constitución actual que requiere una participación directa del Congreso.
Su discurso antinorteamericano, aunque bienvenido en ciertos círculos, también es blanco de ataque porque soslaya la importancia del comercio con Estados Unidos, país que compró en el año 2005 el 50% de nuestras exportaciones, porcentaje que ha ido subiendo paulatinamente año tras año, si se compara con el 38% que se registró como promedio entre los años 1998 y 2001. Un gran porcentaje de ecuatorianos está empleado en la producción de bananos, flores, camarones y las exportaciones no-tradicionales manejadas por empresas pequeñas y medianas han crecido de manera espectacular. Las pérdidas llegarían a miles de millones de dólares si el Ecuador pierde mercados en EE.UU.
Es conocido que un político que especifica su programa de gobierno está condenado a perder. En Perú, la agenda liberal de Mario Vargas Llosa liquidó sus buenos augurios iniciales. Por fortuna, esta vez, la agenda paleo-izquierdista de Correa será la que liquide las ambiciones de los "trogloditas fascistas” del Ecuador, al menos en esta contienda electoral.
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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