Ecuador: ¿Por qué tanto aspaviento?

Gabriela Calderón de Burgos dice que "si el mito de que la dolarización depende de un saldo positivo en la balanza comercial fuese cierto, estos países deberían haber experimentado una crisis o estar a punto de experimentarla. Pues resulta que los panameños no solo que no tienen una crisis, sino que han crecido a una tasa promedio entre 2005 y 2013 de 8,4%".

Por Gabriela Calderón de Burgos

Muchas veces miedos irracionales se anteponen a los hechos. Es así, que prácticamente todo el país está perdiendo el sueño por un obscuro indicador económico: el estatus de la balanza comercial. Se puede percibir el nerviosismo en los noticieros y periódicos. La narrativa de crisis inminente va más o menos así: “nos vamos a quedar sin dólares por la caída del precio del petróleo”. Varios columnistas, empresarios, economistas, analistas, líderes políticos —tanto del gobierno como de oposición— han sostenido que la apreciación del dólar va a perjudicar nuestras exportaciones, y nos hablan de esto como si el país viviese única y exclusivamente de las exportaciones. Pero estos miedos son infundados y solo contribuyen a una percepción de que la dolarización hace agua, cuando lo que en realidad hace agua es la política fiscal y comercial del gobierno.

Si miramos lo que pasa en los países oficialmente dolarizados de América Latina —Ecuador, El Salvador y Panamá— es francamente muy difícil comprender por qué tanto aspaviento. Según datos del Banco Mundial, El Salvador y Panamá han registrado déficits en su cuenta corriente todos los años entre 2005 y 2013. Los de Panamá han sido los mayores, de entre -0,6% y ¡-15,3! del PIB. Los déficits en la cuenta corriente de El Salvador han sido de entre -1,5% y -6,5% del PIB. Ecuador, donde muchos pasan malas noches pensando en el déficit, no hemos tenido déficits todos los años y estos han sido menores, siendo el más alto de -2,3%. Si comparamos el promedio del déficit en la cuenta corriente como porcentaje del PIB entre 2005-2013, destaca Panamá con el promedio más alto de -8,1%, le sigue El Salvador con -4,6% y resulta que Ecuador como promedio obtiene un saldo positivo en la cuenta corriente de 0,8%.

Si fuese cierta la leyenda de que tener déficits comerciales fuera algo malo, pues los panameños deberían haber sufrido y todavía estar en un estado de nerviosismo peor que el nuestro. Los salvadoreños también. Pero un breve paseo por las portadas y una pequeña búsqueda en Google de los medios en esos países nos revela algo sorprendente: prácticamente no hablan de la balanza comercial.

Además, si el mito de que la dolarización depende de un saldo positivo en la balanza comercial fuese cierto, estos países deberían haber experimentado una crisis o estar a punto de experimentarla. Pues resulta que los panameños no solo que no tienen una crisis, sino que han crecido a una tasa promedio entre 2005 y 2013 de 8,4%. Mientras tanto El Salvador registró una tasa promedio de crecimiento durante el mismo periodo de 1,8% y Ecuador de 4,4%. De manera que si Panamá puede crecer a esas tasas chinas en dolarización y con déficits recurrentes en su cuenta corriente, El Salvador y Ecuador también deberían poder hacerlo.

Todo esto es para recordarles que estar dolarizados no nos hace más vulnerables. Todo lo contrario, nos protege de las irresponsabilidades que suelen cometer los políticos que no respetan los límites a su poder. El populismo tradicionalmente se vale de la política monetaria para monetizar el gasto público, como ocurre hoy en Argentina, Venezuela y Rusia. La buena fortuna de los ecuatorianos es que nuestro gobierno populista ve su poder destructivo limitado por la ausencia de política monetaria. 

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 6 de marzo de 2015.