Ecuador: Encadenados

Gabriela Calderón de Burgos comenta el reciente cierre temporal (3 días) de Teleamazonas y la preocupante proliferación de medios públicos y cadenas nacionales que son utilizados para promover el proyecto político del partido del gobierno.

Por Gabriela Calderón de Burgos

Guayaquil, Ecuador— La semana pasada vimos como la pantalla Teleamazonas se volvió negra alrededor de las cinco de la tarde y nos enteramos de que en el oriente había una radio (Arutam) con orden de clausura. Mientras tanto, el gobierno continúa actuando con total impunidad a través de su imperio mediático. ¿Cómo llegamos a esto?

La respuesta se puede resumir en que no vivimos en un gobierno de leyes sino de un hombre y sus amigos. No existe un Estado de Derecho en Ecuador. Por eso quedó claro la semana pasada que lo que los asambleístas están haciendo para pasar una nueva ley de comunicación es totalmente inútil. Nada va a cambiar mientras en este país el ejecutivo siga teniendo suficiente poder concentrado para hacer lo que le plazca. Seguir la pantomima de llegar a consensos (oposición) y aquella de actuar independientemente (asambleístas oficialistas) solo provocará demostraciones más drásticas de poder por parte del ejecutivo. O lo que es peor, evidenciará cada vez más la irrelevancia de la Asamblea Nacional.  

Pero veamos qué pasa con la prensa pública. Hoy, el gobierno es el propietario más importante de medios de comunicación. Por ejemplo, de los nueve canales más importantes en Ecuador, cinco son del gobierno. Y el Presidente es la personalidad con más espacio en los medios: Ni los Pérez (Diario El Universo), ni Guadalupe Mantilla (Diario El Comercio), ni Fidel Egas (Teleamazonas), ni los Eljuri (ETV Telerama), han tenido 152 programas de radio que duraron en promedio dos horas y media1. Tampoco un dueño de medios privados tiene el poder de interrumpir indefinidamente la programación de todos los demás medios para atacar a los que considera sus enemigos. El gobierno si.

Las cadenas nacionales y los medios públicos pecan de manera impune de todo aquello que se le critica a los medios de comunicación privados: no se verifica la información (¿se acuerdan “una de las peores sequías registradas en 40 años” que luego nos enteramos que no era para tanto?2); no se la contrasta (¿alguna vez ha invitado el gobierno a los conductores de televisión Carlos Vera o Jorge Ortiz que ha atacado en sus cadenas?); obedece a intereses particulares (¿de verdad todos los ecuatorianos queremos que Teleamazonas sea sacado del aire como para que se use el dinero “de todos” en una cadena nacional apoyando esa medida?); no son independientes de sus dueños (¿acaso usted ha leído o escuchado alguna crítica al presidente en medios públicos como Ecuador TV o El Ciudadano o El Telégrafo por parte de sus reporteros o conductores?).

La diferencia es que mientras que en los medios privados de comunicación visiones particulares se financian con el dinero de particulares en los medios públicos las visiones de un grupo son financiadas con el dinero de todos. Esa es una de las injusticias que prolifera en Ecuador y derivará en un país de ciudadanos encadenados. Obligados a escuchar al Presidente y sus amigos. En Venezuela Hugo Chávez se ha impuesto en cadenas de radio y televisión por 2.447 horas en 10 años. Eso significa ver y oír al Presidente 53 días continuos y sin interrupción.3 Afortunadamente, no hay pueblo ni persona que soporte esa imposición.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 30 de diciembre de 2009.

Referencias:

1. Presidencia del Ecuador. Enlaces Ciudadanos disponibles en: http://www.presidencia.gov.ec/articulog.php?ca_codigo=116&ca_padre=0&tipo=1.

2. Albornoz, Vicente. “La sequía que no ha sido tanto”. El Comercio. 22 de noviembre de 2009. Disponible en: http://ww1.elcomercio.com/solo_texto_search.asp?id_noticia=205192&anio=2009&mes=11&dia=22.

3. María Corina Machado de Súmate en presentación en el Cato Institute el 10 de noviembre de 2009. Video disponible: http://www.cato.org/event.php?eventid=6664.