Dolarización en Ecuador

por Steve H. Hanke

Steve H. Hanke es profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins y Senior Fellow del Cato Institute.

Ecuador se hunde en crisis múltiples. La crisis monetaria de Ecuador finalmente forzó al Presidente Jamil Mahuad a declarar un estado de emergencia nacional, tal como Thomas T. Vogel Jr. reportó en el Wall Street Journal, ("Se declara estado de emergencia en Ecuador entre protestas," página internacional, 7 de enero de 2000).

Por Steve H. Hanke

Ecuador se hunde en crisis múltiples. La crisis monetaria de Ecuador finalmente forzó al Presidente Jamil Mahuad a declarar un estado de emergencia nacional, tal como Thomas T. Vogel Jr. reportó en el Wall Street Journal, ("Se declara estado de emergencia en Ecuador entre protestas," página internacional, 7 de enero de 2000).

En un intento de conservar sus menguantes reservas externas, Ecuador adoptó un tipo de cambio flexible en febrero del año pasado. De todas formas el sucre no flotó en un mar tranquilo. En los últimos 12 meses perdió más del 70 % de su valor frente al dólar. Para liberar a Ecuador de su crisis monetaria, el Presidente Mahuad anunció el 23 de diciembre de 1999 que estaba considerando vincular el sucre al dólar mediante una caja de conversión o eliminar el sucre y reemplazarlo por la divisa de color verde.

El pasado domingo (9 de enero de 2000), el presidente indicó que buscaría la opción de la dolarización. El Sr. Vogel acertadamente expresó la opinión de muchos economistas de que esa opción "sería casi imposible para Ecuador sin el apoyo masivo de los Estados Unidos y de las agencias multilaterales como el Fondo Monetario Internacional." Y "es poco probable que se conceda ese apoyo a menos que Ecuador realice mayores reformas económicas."

El eco de esas declaraciones de los economistas se ha convertido en un dogma en Washington, que dice que "no es probable que una caja de conversión tenga éxito sin los sólidos fundamentos de reservas adecuadas, disciplina fiscal, y un fuerte y bien administrado sistema financiero, además del estado de derecho" (Informe Anual del Consejo de Asesores Económicos, 1999). Estas pre-condiciones para el éxito no son más que verdades a medias arrojadas por aquellos que se oponen tanto a las cajas de conversión como a su prima hermana, la dolarización.

Desde que las cajas de conversión fueron introducidas por primera vez en 1849, siempre han tenido éxito, proveyendo monedas sanas y convertibles. En muchos casos las cajas de conversión (o la "dolarización") se introdujeron en lugares donde ninguna de las pre-condiciones para el éxito existían. Ese fue precisamente el caso cuando John Maynard Keynes instaló una caja de conversión en Rusia del Norte en 1918. Y también ha sido el caso cuando en los 90, Argentina, Estonia, Lituania, Bulgaria y Bosnia introdujeron cajas de conversión, y Kosovo, Timor del Este, y Montenegro concedieron a monedas extranjeras el statu de curso legal.

Mi reciente experiencia en Montenegro, donde soy el consejero del Presidente Djukanovic, fortalece mi punto. El año pasado, después de soportar los estragos de la peor moneda del mundo, el dinar yugoslavo, Montenegro decidió introducir un régimen monetario estable. Muchos economistas dijeron que sería imposible ya que Montenegro no satisfacía ninguna de las pre-condiciones necesarias. El 2 de noviembre, Montenegro introdujo con éxito un sistema monetario paralelo, en el que el marco alemán se convirtió en moneda de curso legal y se le permitió una libre flotación con la otra moneda legal de Montenegro, el dinar. Todo esto se adoptó rápidamente y sin el apoyo y guía del Fondo Monetario Internacional. De hecho, Montenegro ni siquiera es miembro del FMI.

Desafortunadamente, el Presidente Mahuad cometió un error al no presentar un anteproyecto de ley que claramente expresara como Ecuador debería dolarizar su economía. Debido a sus escasas reservas financieras, Ecuador debería seguir el ejemplo de Montenegro e introducir un sistema monetario paralelo. Esto podría lograrse permitiendo que el sucre mantenga su actual statu de moneda legal y congelar la oferta del sucre a sus niveles actuales. Esto requeriría una nueva ley que prohibiera al Banco Central emitir nuevas obligaciones denominadas en sucres. Además la nueva ley haría legal al dólar y permitiría que junto al sucre ambas monedas flotaran libremente sin la interferencia del gobierno.

Bajo este arreglo, la obligación de tener un presupuesto estricto se impondría automáticamente en Ecuador. En efecto, el Banco Central sería liquidado. No sería capaz de extender crédito a las autoridades fiscales, a las empresas estatales, o a los bancos. Por consiguiente, la crisis monetaria de Ecuador se interrumpiría de inmediato y sus políticos irresponsables se verían forzados a tomarse en serio las reformas económicas que se deberían haber realizado mucho tiempo antes. La dolarización a través de un sistema de moneda paralela sería para Ecuador técnicamente factible y deseable. Lo que queda por ver es si es políticamente viable.

Este artículo se publicó originalmente como una carta al editor en el Wall Street Journal el 11 de enero de 2000.