Derecho en Venezuela

Carlos Rodríguez Braun dice que los amigos de la dictadura se escandalizan en nombre del derecho, cuando se han pasado un cuarto de siglo apoyando un chavismo que lo violaba.

Por Carlos Rodríguez Braun

De pronto, todo el mundo habla del derecho en Venezuela. Los amigos de la dictadura se escandalizan en nombre del derecho, cuando se han pasado un cuarto de siglo apoyando un chavismo que lo violaba.

Los amigos de la libertad, por nuestra parte, enfrentamos ante la "extracción" del matrimonio Maduro un dilema que resumió así Octavio Palomar Yáñez en el Instituto Juan de Mariana: "Si no apoyas esta decisión del imperio estadounidense, eres poco menos que un comunista bolivariano; y si la apoyas, un adalid de la verdad, la democracia, la libertad y poco menos que la encarnación de todo lo bueno".

Más razonable parece constatar dos verdades objetivas y en parte contradictorias. Una es que Venezuela se ha librado de un siniestro tirano socialista que la ha sometido y empobrecido durante años. Y la otra es que, como apuntó Clark Neily del Instituto Cato: "Cuando un presidente despliega unilateralmente en el exterior efectivos militares para atrapar a un jefe de Estado –fusionando en la práctica la guerra, las relaciones exteriores y el cumplimiento de la Justicia penal en una sola decisión del Ejecutivo– las salvaguardas constitucionales diseñadas para limitar el uso de la fuerza contra otros países resultan totalmente quebrantadas".

El argumento de que había una acusación judicial no resulta del todo convincente, ni siquiera si fuera cierto que el fentanilo que llega a Estados Unidos proviene de Venezuela. No lo es, aunque, como subrayaron Carlota García Encina y Carlos Malamud, del Real Instituto Elcano: "La presentación de un Maduro esposado y custodiado por agentes de la Administración de Control de Drogas​ estadounidense (DEA) es consustancial al relato que busca presentar al mandatario venezolano sólo como un narcoterrorista confeso". Y, por cierto, hay narcotraficantes porque hay demandantes de drogas ilegales, entre otros de Estados Unidos.

Por fin, hablando de derechos, ¿quién tiene derecho a gobernar Venezuela? Se dirá: Edmundo González Urrutia, a quien el régimen de Maduro robó la victoria, no Trump.

Sin embargo, la presión americana ha generado tanto las tribulaciones de la dictadura como sus cesiones, liberando algunos presos políticos y restaurando así sus derechos.

Si nos preguntan hoy si los derechos del pueblo venezolano están más protegidos que antes del 3 de enero, la respuesta será: no lo sabemos, salvo, eso sí, el amanecer del derecho a la esperanza.

Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 11 de enero de 2026.