Creadores de riqueza vs. sus protectores

Por Richard W. Rahn

Una importante razón por la cual las elites izquierdistas odian al presidente Bush es por su insistencia en reducirles el poder y la influencia que tienen. Los senadores John Kerry y Edward Kennedy, demócratas de Massachusetts, se proclaman protectores de los débiles y de la clase media. Sin embargo, sus propuestas están diseñadas para proteger más bien a la elite a la cual pertenecen y que heredó su riqueza, no la creó.

Gran parte de la evidencia proviene de Criton Zoakos, consultor financiero, presidente de Leto Research. Zoakos estudió el resultado de las encuestas sobre comportamiento en las votaciones y reveló una interesante relación entre el voto y la riqueza personal. Zoakos afirma que “las encuestas de opinión indican que el senador Kerry goza de abrumador apoyo entre los votantes que se consideran de la clase alta. Ellos conforman el 4% de la población”.

En las elecciones del año 2000, el 56% de este grupo elitesco apoyó a Al Gore y 39% a George W. Bush. Zoakos también indica que en el año 2000, quienes se consideran de la “clase trabajadora” (18% de los votantes) y de la “clase baja” (2% de los votantes) apoyaron en 51% a Gore y 46% a Bush.

Bush logró una pequeña mayoría entre quienes se consideraban “clase media” en 2000 y encuestas recientes indican que el apoyo a Bush ha aumentado en la clase media.

Contrario a lo que dice la prensa de izquierda, la riqueza en EEUU es cada día menos concentrada. Según la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas, la porción de la riqueza en manos del tope 1% de los norteamericanos se redujo a la mitad en los últimos 80 años: representaba 38% de la riqueza en 1920 y 21% de la riqueza en 2000. Esta caída relativa de los más ricos fue compensada por el enriquecimiento de la clase media.

Los más ricos de la nación se dividen en dos grupos: aquellos que obtuvieron sus millones gracias a sus habilidades y trabajo duro versus aquellos que heredaron sus fortunas. Los Kerry y Kennedy que heredaron sus fortunas ven con cierto desprecio y temor a los nuevos ricos, olvidando que sus antepasados fueron nuevos ricos.

El conflicto de los intereses de aquellos que se sienten miembros de la clase alta (por haber heredado su fortuna) y aquellos que se sienten parte de la clase emprendedora es lo que determina en gran parte las preferencias políticas. Como lo dice Zoakos, “la clase media prefiere políticas fiscales, monetarias y reguladoras que favorecen la libre competencia y la creación de riqueza. La clase alta prefiere la preservación de su riqueza y protección contra la competencia.

Si usted no es rico y quiere mejorar su situación, preferirá un sistema impositivo con una baja tasa marginal de impuestos sobre el ingreso por su trabajo y ganancias de capital, a la vez que ahorros sin impuestos para su retiro, gastos médicos y la educación de sus hijos. Tal sistema impositivo permite la creación de nueva riqueza y reduce la dependencia. El presidente Bush ha propuesto y promulgado medidas de ese tipo.

Si usted ya tiene mucho dinero preferirá más bien un sistema impositivo que permita inversiones libres de impuestos como los bonos del gobierno. También preferirá altos impuestos sobre ingresos por sueldos y ganancias de capital para dificultarle a otros alcanzar su nivel de riqueza. Eso es lo que apoya Kerry, a pesar de decir que defiende a la clase media, la cual resultaría exprimida por sus políticas impositivas.

Kerry dice que su aumento de impuestos afectaría sólo a quienes ganan más de 200 mil dólares al año, pero muchos de esos tienen pocos activos porque son empresarios con deudas construyendo un negocio o jóvenes profesionales, como médicos que deben cientos de miles de dólares en préstamos que recibieron para poder terminar sus estudios.

De la poca información que los Kerry han dado sobre su fortuna personal, parece que la familia Kerry no pagará ni un centavo en impuestos adicionales si se promulgan sus propuestas, aunque pertenecen al tope 0,001% de los ricos de este país. Doscientos mil dólares es un poco más del sueldo de un senador y parece que casi toda la fortuna de la Sra. Kerry está en bonos libres de impuestos.

Si Kerry no actuara hipócritamente estuviera recomendando un aumento de impuestos a aquellos con fortunas superiores a los 10 millones de dólares. Sugiero esa cantidad porque es la que se necesita para tener un ingreso de 200.000 dólares anuales, relativamente libre de riesgos, y según Kerry son esos los que son ricos.

 

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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