Costa Rica: El desafío de las importaciones

Por Rigoberto Stewart

En El desafío de las exportaciones (La Nación de Costa Rica, 9 de julio de 2006, p. 15), don Óscar Arias desafió a Costa Rica a crecer en exportaciones. Entre otras cosas, escribió: “Debemos aspirar a que las exportaciones crezcan un 25% anual en los próximos cuatro años de mi administración...Por 20 años el incremento de nuestras exportaciones y la atracción de inversión extranjera han sido una parte fundamental de nuestro modelo de desarrollo. Eso no debe cambiar”. Y nos invita a debatir “sobre el rumbo futuro de nuestra economía”.

Pues bien, debatamos. El planteamiento de don Óscar es totalmente erróneo. Al igual que el grueso de los políticos, analistas, economistas, columnistas, y otros, nuestro Presidente no ha asimilado todavía un concepto fundamental para nuestro bienestar y desarrollo: las exportaciones no son un fin en sí mismas; son solo un vehículo; son el barco que trae lo que en realidad deseamos, lo que nos enriquecerá: las importaciones. Me explico.

¿Por qué exportar? En el sistema de especialización e intercambio (o de mercado), Juan exporta bananos porque esa es la mejor forma de obtener otros bienes y servicios (b&s) que desea consumir: leche, carne, huevos, arroz, ropa, electricidad. Si él sabe que con X cantidad de recursos produce 1™ de arroz, pero que con esos mismos recursos, si produce banano, lo exporta e importa el arroz, obtiene 50 ™; optará por suplirse del arroz mediante la exportación de banano. Su objetivo es maximizar la cantidad de arroz obtenida con X; no es exportar banano, necesariamente. Es más, cuanto menos banano tenga que dar por tm de arroz, mejor. Es decir, cuanto mayor sean las importaciones por unidad exportada, mayores serán las ganancias y el bienestar del individuo. Ahora, lo que se aplica a Juan no varía cuando se trata de la suma de individuos convertida en región o país. El “país” exporta el bien A solo porque esa es la mejor forma de satisfacer su necesidad de consumo de muchos otros bienes, que son importados. Cuanto mayor sean las importaciones por unidad exportada, más rica será la sociedad, el país.

¿Y las importaciones? Mal, muy mal. Como los nuevos jerarcas (al igual que los viejos) no entienden que la riqueza no es lo que se produce sino lo que se consume, y no es lo que se exporta sino lo que se importa, hacen lo que sea para disuadir las importaciones. Una de las primeras medidas de don Óscar fue fusionar el ministerio de Agricultura con el de Economía, Industria y Comercio para formar el ministerio de la Producción. Como  resultado, ahora tenemos al Ministerior de Comercio Exterior de Costa Rica (COMEX) dedicado exclusivamente a promover la exportaciones y disuadir las importaciones; al Ministerio de la Producción (MINPRO) dedicado a promover la producción y a disuadir las importaciones y, por ende, el consumo. Hay una unidad especial en el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), al parecer, dedicada exclusivamente a dificultar las importaciones. Dicen que su personal está por duplicarse. Esto es como destacar un ejército en alta mar para que hunda los barcos que nos traen la riqueza que hemos enviado a buscar con las exportaciones. Así, ¿cómo será la Costa Rica del 2050? ¡Pobre, muy pobre!

El presidente Arias tiene todo para estar entre los grandes, entre ese selecto grupo de líderes que permitieron un avance espectacular de sus pueblos; pero si no rectifica en este campo, pasará a la historia como uno más de los mediocres gobernantes latinoamericanos.

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