¿Con qué autoridad empezó Obama una guerra contra Libia?

Gene Healy indica que la intervención militar en Libia en realidad está siendo liderada por EE.UU., cuyo presidente no tiene autorización constitucional para haber iniciado dicha acción militar en ese país.

Por Gene Healy

“Hoy autoricé a las fuerzas armadas de EE.UU. a empezar una acción militar limitada en Libia, en respaldo a un esfuerzo internacional para proteger a civiles libios”. Así es como el presidente Obama inició su anuncio este sábado acerca de su decisión de iniciar una guerra en el norte de África.

En un famoso encontronazo literario, Mary McCarthy dijo de Lillian Hellman, “cada palabra que ella dice es una mentira, incluyendo ‘y’ y ‘el’”. En la oración de arriba, Obama lo hace un tanto mejor: “y” no aparece y el presidente está en lo correcto al utilizar el artículo determinado. Pero digamos que varias frases claves son, por decir algo, debatibles:

"...un esfuerzo internacional”: “Nosotros no lideramos esto”, dijo la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, a reporteros el sábado. Pero la realidad es que lo estamos liderando. Hay 11 barcos de guerra de EE.UU. en la región, solo uno de los franceses y otro de los ingleses.

Toda la operación está bajo el comando de EE.UU. y hasta ahora hemos lanzado 110 misiles Tomahawk a un costo de más de $500.000 cada uno. Como es de costumbre, el tonto Tío Sam está llevando la carga pesada y la “gloria” —o, más bien, la culpa— será nuestra.

“…acción militar limitada”: ¿Recuerdan las directrices prudentes del General Colin Powell sobre el uso de la fuerza, las cuales delineó en 1991 durante su tiempo como consejero de seguridad nacional para el primer presidente Bush?

Para Powell, antes de arriesgar la sangre y el dinero de los estadounidenses, los líderes responsables deben identificar, por lo menos, un interés vital para la seguridad nacional, una misión militar clara y posible, y una sólida estrategia de salida.

Eso fue muy característico de los noventa. Hoy, parecemos estar determinados a comprobar “La regla de Pottery Barn” de Powell en 2003: “Si Usted lo quiebra, usted lo compra”.

Obama es categórico acerca de que “no desplegaremos por tierra ni una sola tropa estadounidense”. Aún así, en una audiencia en el Senado la semana pasada, el Jefe del Comando Conjunto de la Fuerzas Aérea le dijo al senador John McCain (Repubicano por Arizona) que “una zona de exclusión aérea, señor, no sería suficiente” para revertir la situación. De hecho, el resultado podría ser una guerra civil más sangrienta y prolongada.

¿Entonces qué? ¿Cómo promoverá esto el objetivo anunciado por el presidente de “proteger a los civiles libios”? ¿Alguien ha considerado seriamente eso?

“Hoy autoricé”: Lo mas objetable, por supuesto, es la insistencia de que solo él tiene el poder de comprometer a la nación en una guerra que no es para la auto-defensa del país. Según nuestra Constitución, esta no es una decisión de un solo hombre —y Obama, un ex profesor de derecho constitucional, lo sabe.

Cuando estaba haciendo campaña a fines de 2007, le dijo al reportero Charlie Savage que el presidente carece del poder constitucional “para autorizar unilateralmente un ataque militar en una situación que no involucre detener una amenaza presente o inminente para la nación”.

La entonces candidata Hillary Clinton dijo algo muy parecido: “La Constitución requiere que el Congreso autorice una guerra”.

Es “un gran principio del gobierno libre”, escribió James Madison en 1793, “que aquellos que conducirán una guerra no puedan, de acuerdo a la naturaleza de las cosas, ser jueces apropiados o confiables sobre si una guerra debe iniciarse”. La Constitución le deja esa decisión al Congreso.

No es que el Congreso esté muy interesado. El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner (R-OH), anunció su respaldo a los ataques aéreos, pero se quejó de que Obama “debe esforzarse más para informar a los miembros del Congreso” acerca de las guerras que él inicia.

Hemos escuchado mucho recientemente acerca de si el presidente se vio “débil” al titubear antes de involucrarse en una guerra civil. ¿Tenemos que considerarlo “fuerte” ahora que ha cedido ante la presión de los halcones y nos ha involucrado en un conflicto bélico?

De hecho, se requiere de verdadera firmeza y carácter para que un presidente ejerza moderación —respetando su juramento constitucional y absteniéndose de librar una guerra cuando esta no es necesaria. De acuerdo a este estándar, Obama acaba de demostrar que es tan débil como los demás.

Este artículo fue publicado originalmente en DC Examiner (EE.UU.) el 22 de marzo de 2011.