Cómo responde el mercado a la dolarización
por Steve H. Hanke
Steve H. Hanke es profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins y Senior Fellow del Cato Institute.
El domingo 9 de enero del 2000, el Presidente Jamil Mahuad, anunció que Ecuador abandonaría su moneda, el sucre, y dolarizaría su economía. En el Wall Street Journal ( Cartas al Editor 11 de enero), llegué a la conclusión de que la propuesta de Mahuad era deseable y técnicamente factible pero que su viablilidad política se podría cuestionar. Un editorial del Wall Street Journal (13 de enero) llegó a las mismas conclusiones. Otros observadores han expresado diferentes opiniones sobre lo deseable y factible que sería una dolarización en Ecuador.
Por Steve H. Hanke
El domingo 9 de enero del 2000, el Presidente Jamil Mahuad, anunció que Ecuador abandonaría su moneda, el sucre, y dolarizaría su economía. En el Wall Street Journal ( Cartas al Editor 11 de enero), llegué a la conclusión de que la propuesta de Mahuad era deseable y técnicamente factible pero que su viablilidad política se podría cuestionar. Un editorial del Wall Street Journal (13 de enero) llegó a las mismas conclusiones. Otros observadores han expresado diferentes opiniones sobre lo deseable y factible que sería una dolarización en Ecuador.
¿Existe acaso un método objetivo para medir qué opiniones son "correctas"? Sí. Los precios del mercado. En efecto cada precio del mercado es, ni más ni menos, que el resultado de la votación hecha por los compradores y vendedores después de evaluar la información disponible.
En el caso de Ecuador, la tasa de préstamo interbancaria - el precio por el cual los bancos piden y ofrecen depósitos a otros bancos - endosó la dolarización. Esa tarifa era de 152% antes del anuncio de Mahuad, y menos de 24 horas después de sus declaraciones había caído al 25%.
Casi lo mismo ocurrió en 1998 cuando el ex Presidente Suharto aceptó mi propuesta de una caja de convertibilidad para estabilizar la rupia indonesia. Durante ese episodio el Fondo Monetario Internacional, la administración Clinton y muchos expertos afirmaron que la propuesta no era ni deseable ni factible. En los editoriales del Wall Street Journal y en la revista Forbes hubo voces solitarias en el otro lado del debate y tuvieron la razón. Las tasas de interés de la rupia indonesia en el mercado de canje de monedas mostraron que los compradores de los activos denominados en rupias estaban dispuestos a aceptar rendimientos más bajos que antes de la propuesta de la caja de conversión. En breve, los mercados demostraron que la caja de conversión funcionaría y sería viable por lo menos por cinco años, la duración del plazo de interés más extenso.
Desafortunadamente la administración Clinton y el FMI impusieron su voluntad y la propuesta de la caja de conversión fue abandonada. Ahora el Banco de Indonesia está en la ruina - técnicamente insolvente - algo que habría sido imposible si la caja de conversión se hubiera instalado. Para restablecer la solvencia del Banco de Indonesia, los contribuyentes indonesios tendrán que reponer la caja fuerte del Banco con dinero que ganan a duras penas o si no el Banco tendrá que hiperinflar la rupia. En cualquier caso los indonesios tendrán que recibir algún golpe más.
Esta nota se publicó originalmente como una carta al editor en el Wall Street Journal el 18 de enero de 2000.