Cómo el socialismo destruyó a Venezuela en 16 gráficos

Marcos Falcone y Daniel Raisbeck

Luego de la captura y extracción del dictador venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero, el chavismo ha intentado aferrarse al poder bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez, anteriormente vicepresidente y funcionaria clave y de larga trayectoria del régimen. Pero 27 años de "Socialismo del siglo XXI" han dejado un legado de destrucción que es imposible ignorar. Los siguientes gráficos ayudarán a explicar este estado de cosas y por qué más del 65% de los votantes venezolanos rechazaron al chavismo en la elección de 2024, la última realizada en el país y posteriormente amañada por el régimen.


Inflación

Hugo Chávez se apoderó del Banco Central de Venezuela en 2007. Tras su muerte en 2013, su sucesor, Nicolás Maduro, heredó niveles de inflación de más del 50% anual, tras un fuerte aumento en la década anterior.

Luego de la hiperinflación que tuvo lugar entre 2017 y 2019, con un pico de 130.000% en 2018, la inflación solo descendió en la medida en que la economía informalmente se dolarizó, aunque Venezuela sigue siendo el país con la inflación más alta del mundo.


Devaluación

Chávez devaluó constantemente el bolívar venezolano, tal como hizo Maduro cuando asumió el poder. En 2017, el bolívar había perdido el 93% de su valor frente al dólar desde 2000. En agosto de 2018, Maduro devaluó la moneda en un 96% adicional, pero aún así continuó depreciándose.

En 2018, el régimen introdujo el "bolívar soberano", dividiendo la moneda anterior por 100.000. En un momento dado, los vendedores ambulantes venezolanos vendían mercancías tejidas con billetes de bolívar. Maduro no tuvo opción aparte de relajar los estrictos controles de cambio. En 2021 se introdujo el "bolívar digital" y se dividió la moneda anterior por 1.000.000, eliminándose así un total de once ceros en tres años. Para entonces gran parte de la economía venezolana ya estaba dolarizada de facto, aunque eso no ha detenido hasta el día de hoy la devaluación del propio bolívar.


Corrupción

En relación a otros países, la percepción de la corrupción en Venezuela muestra un deterioro prácticamente ininterrumpido a partir de la llegada de Hugo Chávez al poder. Si al comienzo Venezuela se ubicaba entre el 20 y 25% de países más corruptos del mundo, ya para el año 2006 el investigador Gustavo Coronel documentaba ampliamente cómo la corrupción se había "disparado hasta alcanzar niveles sin precedentes". Desde entonces la situación empeoró aún más e hizo que Venezuela se situara en el 1% de los países peor percibidos del mundo en materia de corrupción en los últimos años, casi sin margen para caer más.


Deuda pública

Cuando Chávez ganó sus primeras elecciones en 1998, la deuda como porcentaje del PIB de Venezuela era del 31%, un nivel moderado. En el 2013, año de la muerte de Chávez, la deuda ya equivalía el 85% del PIB. Desde 2015, la relación deuda/PIB de Venezuela se ha mantenido muy por encima del 100%, habiendo alcanzado un nivel récord del 337% en 2020. La baja posterior se explica por la suba del petróleo y la estabilización de la economía luego de la dolarización de facto, aunque la continua contracción del PIB y el reconocimiento de pasivos de empresas estatales anteriormente escondidos ha hecho volver a subir el nivel de deuda.


Ingreso y pobreza

Entre 2003 y 2012, los altos precios del petróleo y el gasto deficitario de Chávez multiplicaron casi por cuatro el PIB per cápita de Venezuela. Tras la bonanza llegaría la quiebra. El colapso del modelo chavista y el mercado bajista del petróleo de mediados de la década de 2010 redujeron el PIB per cápita del país en 2016 a aproximadamente el mismo nivel de 1984, a pesar del éxodo de la población. Esta situación se mantiene hoy pese al repunte de los precios del petróleo desde los mínimos de 2020. De tal manera, el chavismo hizo retroceder a Venezuela cuatro décadas en términos de ingreso económico.

A través de su extremo despilfarro fiscal, alimentado por la deuda y los ingresos en petrodólares durante el auge petrolero de la década del 2000, Chávez creó el espejismo de una nación que derrotaba a la pobreza. Al inicio de la década del 2010, la tasa de pobreza había caído a alrededor del 30% de la población y la pobreza extrema a algo menos del 10%. En 2019, el 94% de los venezolanos vivía en la pobreza y el 68% en la pobreza extrema. En 2021, informó el Financial Times , "por primera vez, el venezolano medio es más pobre que el haitiano medio". Venezuela, nación otrora rica, se había convertido en uno de los países más pobres de América Latina. En los últimos años, solamente una serie de medidas (entre ellas la dolarización informal, la eliminación de algunos controles de cambios y una limitada apertura comercial) ha impedido que la pobreza siga aumentando e incluso la ha hecho bajar, aunque sigue en niveles históricamente altos.


Producción petrolera

Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Al inicio de la década del 2000, el país producía más de 3 millones de barriles de crudo al día. Incluso después del paro petrolero de 2002-2003, un intento de impedir que Chávez se apoderara de la empresa estatal petrolera (PDVSA), y el posterior despido de 20.000 empleados de PDVSA (de un total de 35.000), Venezuela producía más de 2,5 millones de barriles diarios. Pero Chávez aseguró su declive al tomarse el control de PDVSA, nombrar a sus partidarios en sus filas, y utilizar sus recursos para sus objetivos "revolucionarios", tal como la construcción de vivienda social.

La empresa, pésimamente dirigida, fue incapaz de lidiar con el mercado bajista petrolero que comenzó en 2014. Las sanciones de la era Trump detuvieron las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos, pero las exportaciones de Venezuela al resto del mundo también cayeron precipitadamente, al igual que el consumo interno de petróleo. En 2019, Venezuela producía mucho menos del millón de barriles de crudo al día, una cifra que cayó por debajo de los 500.000 barriles diarios durante la crisis del COVID-19.

Según la propaganda chavista, el colapso de la industria petrolera venezolana se debe exclusivamente a las sanciones de Estados Unidos. Pero la historia ha proporcionado un curioso punto de comparación: a pesar de enfrentar severas sanciones sobre sus propias exportaciones de petróleo desde inicios de 2022, Rusia "ha desafiado las predicciones de graves descensos en su suministro de petróleo", como informó Reuters a finales de 2023. Hasta 2025, el suministro ruso seguía siendo relativamente estable. En el caso de Venezuela es claro que el socialismo bolivariano, no las sanciones, causó la precipitosa caída de PDVSA.


Emigración

Los venezolanos comenzaron a abandonar su país en masa en 2013. En 2025, más de 8 millones de venezolanos residían en el exterior, muchos de ellos como refugiados. Según R4V, una plataforma del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones, solo en América Latina y el Caribe vivían 6,9 millones de ellos en 2025.

Colombia es el país que más venezolanos ha recibido en los últimos diez años, con la asombrosa cifra de 2,8 millones; la población total de Colombia en 2013, cuando la emigración comenzó a volverse masiva, se situaba justo por encima de los 46 millones, según el Banco Mundial. En América Latina le siguen Perú (1,7 millones), Brasil (732.000), Chile (670.000) y Ecuador (440.000). Más allá de América Latina, Estados Unidos y España han recibido el mayor número de migrantes venezolanos, con 987.600 y 603.000 respectivamente. Se estima que Venezuela, cuya población ascendía a 30 millones en 2014, ha perdido ya más del 25% de sus habitantes.


Presos políticos

Al igual que en Cuba, cuyo régimen Chávez admiraba y emulaba, la represión política ha sido un sello distintivo de la era chavista. Desde que Maduro llegó al poder, hubo un fuerte aumento de los presos políticos. El número de presos políticos comenzó a aumentar drásticamente en 2017, cuando el régimen reprimió brutalmente las protestas masivas que surgieron contra la "disolución" de la Asamblea Nacional, liderada por la oposición, y la detención arbitraria de líderes opositores. Llegó a su punto máximo en 2024 después del fraude electoral cometido en la elección presidencial de ese año por Maduro contra Edmundo González Urrutia, cuando hubo 1.794 presos políticos. Aunque el régimen ha liberado a un número limitado de presos políticos luego de la caída de Maduro el 3 de enero de 2026, cientos de perseguidos aún se encuentran detenidos.


Homicidios

Chávez tenía poca intención de defender la libertad y la propiedad de los venezolanos. Tampoco salvaguardó su derecho a la vida. La tasa de homicidios en Venezuela aumentó drásticamente bajo su mandato y el de Maduro, alcanzando un máximo de 63 asesinatos por cada 100.000 habitantes en 2014, según cifras oficiales, cuya exactitud ha sido cuestionada. El Observatorio Venezolano de Violencia, un instituto de investigación independiente, ha publicado constantemente cifras que superan las del régimen.

El instituto calculó la tasa de asesinatos de 2013, por ejemplo, en 79 por cada 100.000 habitantes, frente a los 39 por cada 100.000 que reportó el régimen. Como escribió el periodista Jeremy McDermott en 2014: "Desafortunadamente, las afirmaciones del gobierno de que los homicidios en realidad disminuyeron un 30% en 2013 son tan increíbles que deben descartarse." Con 79 homicidios por cada 100.000 habitantes, añadió, Venezuela "sigue siendo de lejos la nación más peligrosa de América del Sur, y sólo está por detrás de Honduras (con una tasa de 86) como la nación más peligrosa del planeta".

Pero la tasa de homicidios ha descendido considerablemente desde mediados de la década del 2010, como demuestran las propias cifras del observatorio. En 2023, el instituto reportó 27 homicidios por cada 100.000 habitantes, la tasa más baja desde 2001. Varios factores parecen haber contribuido a ese descenso, entre los cuales se destaca el colapso económico: según el sociólogo Roberto Briceño-León, la falta de oportunidades para delinquir ha causado, en general, un declive en todo tipo de delincuencia a lo largo de Venezuela.


Libertad humana

El Índice de Libertad Humana mide la libertad económica de los países junto con el grado de libertad civil y personal que permiten a sus ciudadanos. El índice, el cual analiza las cifras de 165 países desde el año 2000, demuestra el descenso de Venezuela hacia el autoritarismo desde las primeras etapas del gobierno de Chávez. En el año 2000, Venezuela se encontraba en un rango medio-bajo en el escalafón, pero desde entonces su deterioro en términos de libertad humana fue constante. En 2019, cayó al penúltimo puesto, y hoy se encuentra en el puesto 159. Actualmente, Venezuela ocupa el último lugar en el índice de libertad económica.


El atraso relativo de Venezuela

En el gráfico de arriba podemos apreciar cómo el ingreso per cápita de Venezuela cayó de manera marcada entre 2012 y 2020, pasando de tener uno de los más altos de América Latina a tener el más bajo. Esta caída coincidió con un aumento considerable en el ingreso por persona promedio de la región, así como también con el despegue de la economía chilena.

El Índice de Libertad Económica en el Mundo, publicado por el Instituto Fraser de Canadá, desde hace mucho ha venido documentando la estrecha relación entre la libertad económica y la prosperidad, que también se verifica en el caso de Venezuela. En el gráfico de arriba se muestra cómo, entre 1970 y 2023, Venezuela pasó de ser una de las economías más libres del mundo a ser una de las más reprimidas. Al mismo tiempo, vemos el increíble aumento de libertad económica que experimentó Chile.

El último gráfico nos muestra que, en 1955, el ingreso per cápita promedio de Venezuela equivalía a un 60% de aquel de Estados Unidos, mientras que en 2022 llegaba solo a un 9% del ingreso promedio estadounidense.


Este artículo actualiza y amplía una versión anterior de 2024.