Cómo China puede calmar a sus vecinos

Recientemente China anunció un incremento de 14,7 por ciento en su presupuesto militar para el año entrante, el último de una serie anual de aumentos de doble dígitos en el gasto público.

Por Ted Galen Carpenter

Recientemente China anunció un incremento de 14,7 por ciento en su presupuesto militar para el año entrante, el último de una serie anual de aumentos de doble dígitos en el gasto público.

Sin embargo, Beijing insiste que no tiene intenciones de agresión, y los líderes de la RPC han proclamado repentinamente el “ascenso pacífico” de China hacia el estatus de gran poder en la Asia Oriental.

EE.UU. y los vecinos de la región de China todavía sospechan de las intenciones de China. El reciente Quadrennial Defense Review del Pentágono dio el paso poco común de nombrar explícitamente a China como la nación con mayor potencial de representar un desafío de seguridad para EE.UU.

Japón está cada vez más nervioso sobre las intenciones de la RPC y busca cementar su alianza con EE. UU. Taiwán señala el aumento militar de China, especialmente el contínuo despliegue de misiles y teme que Beijing podría algún día considerar usar la coerción para obligar a la isla a reunificarse con la China continental.

Los líderes Chinos deben de entender que proclamaciones de intenciones pacíficas no son suficiente. China tiene el deber y la oportunidad de dar dos pasos concretos que ayudarían a tranquilizar a EE.UU. y sus vecinos en Asia Oriental.

1) Anunciar el verdadero nivel de gastos militares. Los críticos entendiblemente consideran el tamaño del incremento en el presupuesto nuevo problemático. Pero otro punto debió haber recibido más atención.

El nueve presupuesto “oficial” de defensa de $35 mil millones es pura ficción. El calculo alto del Pentágono de $90 mil millones probablemente es excesivo, pero la mayoría de expertos independientes creen que el nivel real de gastos militares de China esta entre los $50 mil millones y los $60 mil millones. Muchos de los gastos están ocultos en otras categorías presupuestarias o completamente fuera del presupuesto.

Beijing debe de parar de presentar un presupuesto militar que es obviamente falso. Genera sospechas. No solo EE.UU. pero los vecinos de China tienen razón de preguntarse qué es lo que la RPC está escondiendo—y por qué.

Beijing no solo debería de ser franco sobre el verdadero nivel de gasto contemplado en su nuevo presupuesto, pero debería de reformular las figuras de presupuestos previos de por lo menos los últimos cinco años. Eso es lo que las corporaciones buscando recuperar la confianza del público tienen que hacer si ellas han presentado de forma distorsionada las ganancias como resultado de métodos de contabilidad sospechosos. Deberíamos esperar lo mismo de una nación que dice que desea la confianza del mundo.

2) Congelar el despliegue de misiles a través de Taiwán. Beijing ya ha desplegado aproximadamente 800 misiles y continúa a agregando varias docenas cada año. Efectivamente, el paso de despliegue parece estar acelerándose, no lo contrario. Con razón, la gente de Taiwán considera esos misiles una profunda amenaza.

Con tantos misiles ya en su lugar, la RPC gana poca influencia miliar adicional en relación al total. El Presidente Hu Jintao debería de anunciar inmediatamente un cese en el despliegue como una gestión de buena voluntad hacia Taiwán y el resto de la comunidad de Asia Oriental en general.

A los oficiales de la RPC les encanta citar el comuniqué firmado por el Presidente Ronald Regan en 1982 en el cual EE.UU. promete reducir y eventualmente eliminar la venta de armas a Taiwán. Ellos convenientemente ignoran el contexto de la promesa—particularmente el detalle de que China se comprometió a resolver el tema con Taiwán por medios pacíficos.

El aumento masivo de misiles en curso es inconsistente con ese compromiso. Si Beijing quiere que los EE.UU. cese futuras ventas de armas a Taipei, la manera mas rápida de conseguir esa meta es parando los despliegues de misiles. Retirar algunos de los misiles sería el paso más constructivo y conciliador, pero al menos, parar el incremento sería bueno.

Esas dos acciones retrocederían las palabras calmantes de Beijing con sustancia significativa. EE.UU. y Asia Oriental están esperando ver si las declaraciones del ascenso pacifico de la RPC son creíbles o simplemente es bastante propaganda cínica.

Traducido por Peter Lamport para Cato Institute.