Código de barras humano

Por Clyde Wayne Crews Jr.

Las tecnologías biométricas-impresiones vocales, escáneres faciales, de la retina y del iris, huellas dactilares digitalizadas e implantes de chips-pueden beneficiarnos. Dichas tecnologías pronto serán usadas en los teléfonos celulares, computadoras personales, en las puertas de los carros y en las llaves de la oficina-básicamente en todas partes. La biometría puede servir de apoyo al comercio digital, ayudar a localizar a niños perdidos y transmitir información médica a los doctores. Estas tecnologías prometen mayor privacidad mediante la prevención del robo de la identidad.

Pero nadie quiere ser tratado como un código de barras humano por parte de las autoridades.

¿Así que cuáles son los beneficios y las preocupaciones que rodean al uso de técnicas de identificación biométricas en nuestras vidas? Mientras que las mismas prometen nuevos niveles de seguridad física y comercial, éstas también amenazan nuestra privacidad y libertad. Necesitamos de un marco con el cual juzgar la utilización de la biometría, para distinguir entre usos apropiados e inapropiados. El manejo de bases de datos que implica las aplicaciones biométricas puede afectar el anonimato, la privacidad, e inclusive el propósito de la misma tecnología.

La mayor amenaza a la libertad la constituye una base de datos obligatoria del gobierno que nos contenga a todos, con la correspondiente cédula de identidad nacional con identificadores biométricos. Este es el escenario del "Papá Estado" que conduciría a la solicitud de la cédula en todas partes, y que se convertiría en una herramienta policíaca general, la cual no tendría nada que ver con el terrorismo que incitó los llamados por una cédula de identidad nacional. Dichas identificaciones amenazan a la libertad y al anonimato, e irónicamente minan a la seguridad misma mediante el desplazamiento de los avances tecnológicos en las autenticaciones del sector privado a la esfera pública.

Una base de datos biométrica menos extensa la constituye una parcial que contenga a criminales y sospechosos-no a la población general. Por ejemplo, podrían ser cámaras gubernamentales de reconocimiento facial ubicadas en lugares públicos. La gente sería observada, pero presumiblemente solo para ver si calzan con una cara que se encuentre en la base de datos. Se alega que la recolección de la información concerniente a los criminales ya ha tomado lugar bajo los procedimientos establecidos en la Cuarta Enmienda de la Constitución estadounidense, y que ninguna información es recolectada de personas que no estén en la base de datos. Sin embargo, muchos críticos dudan razonadamente de que se pueda confiar en los gobiernos el descartar la información de gente inocente recolectada de manera accidental. El uso de la biometría con el fin de identificar y seguirle la pista a individuos, incluso en lugares "públicos", puede constituir una inspección desmedida y ser fácilmente abusada. Se requiere de estrictas salvaguardas, pero éstas no existen hoy en día.

Finalmente, un uso limitado y privado de la biometría es menos preocupante. Éste podría constituir bases de datos de "miembros", en contraste con las bases de datos gubernamentales de "chicos malos." Dichas soluciones hechas a la medida existen donde se necesitan autorizaciones de seguridad, como en fábricas o laboratorios, y ofrecen una oportunidad de seguridad extraordinaria al prevenir que alguien se haga pasar por uno. Dichos artefactos en efecto dicen: "Usted puede ingresar a mi edificio, avión, estacionamiento, vecindario, etc., únicamente si yo sé quién es Usted."

No obstante, no se le debe permitir acceso a dichas aplicaciones a la información individual recogida mediante la coerción estatal, o se terminará volcando a la sociedad contra la tecnología y sería imposible el defender a la industria de la regulación. Mantengámosla auto-regulada.

Sin duda alguna la biometría ofrece estupendas promesas, pero también riesgos. Con el fin de proteger las libertades civiles, hay tres requerimientos básicos: 1- Evitar bases de datos obligatorias o cualquier forma de cédula de identidad nacional; 2- asegurar las protecciones contendidas en la Cuarta Enmienda, incluso para la vigilancia pública, y; 3- evitar la mezcla de bases de datos públicas y privadas.

En lugar de darle al sector privado el uso de la información del gobierno obtenida obligatoriamente, la industria privada debe generar su propia información para propósitos limitados por los motores gemelos del mercado: la elección y el rechazo del consumidor. La privacidad, la libertad, e incluso la autenticación tecnológica estarán mejor de esa manera.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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