Chile: La reforma educativa mataría la gallina de los huevos de oro

Andrew J. Coulson dice que "Aunque los estudiantes chilenos se ubican en la mitad inferior de los países que participan en el examen del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), muchas de esas naciones son ricas e industrializadas. Cuando se compara a Chile con otros países latinoamericanos, es número uno en todas las materias. Más importante aún, Chile es uno de los países que más rápido mejoran en las evaluaciones internacionales, de manera que está eliminando gradualmente la brecha con las naciones ricas".

Por Andrew J. Coulson

El sistema de educación primaria y secundaria de Chile ha sido fuertemente criticado en los últimos años por su decepcionante desempeño académico y por las grandes brechas entre los estudiantes de ingresos bajos y altos. Ambas aseveraciones contienen verdades importantes. Lo que muchos ignoran, sin embargo, es que Chile ha venido mejorando sustancialmente en ambos aspectos durante la última década y que las reformas propuestas por la Presidenta Bachelet probablemente revertirán esas mejoras.

Aunque los estudiantes chilenos se ubican en la mitad inferior de los países que participan en el examen del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), muchas de esas naciones son ricas e industrializadas. Cuando se compara a Chile con otros países latinoamericanos, es número uno en todas las materias. Más importante aún, Chile es uno de los países que más rápido mejoran en las evaluaciones internacionales, de manera que está eliminando gradualmente la brecha con las naciones ricas.

Es importante notar que gran parte de la mejora de Chile viene de los estudiantes con un rendimiento e ingreso tradicionalmente menores, así que el país también ha estado eliminando su propia brecha de desempeño académico entre ricos y pobres. Para 2009, la diferencia en desempeño entre los estudiantes de altos y bajos recursos era más pequeña en Chile que en gran parte de los países industrializados, incluyendo a Australia, Dinamarca, Alemania y EE.UU.

Los investigadores no solo han descubierto estos huevos de oro en la educación chilena, sino que también han empezado a comprender la gallina que los puso. La mayoría de los estudios concluyen que las escuelas privadas chilenas tienen mejor desempeño que las escuelas municipales, pero en general la diferencia es pequeña. Un descubrimiento más importante, realizado por el profesor Francisco Gallegos y otros, es que una mayor competencia por parte de las escuelas privadas mejora los resultados de todas las escuelas.

El profesor Gregory Elacqua ha encontrado, además, que las cadenas de escuelas privadas suelen obtener mejores resultados que las escuelas privadas independientes. Adicionalmente, las cadenas más grandes se desempeñan mejor que las cadenas más pequeñas.

¿Qué tipo de escuela privada es más probable que crezca y forme nuevas cadenas? La respuesta es "las escuelas privadas con fines de lucro". Aunque las escuelas católicas también pueden ser vistas como una red o cadena, y aunque se desempeñen bien en evaluaciones académicas, no se han expandido durante las últimas décadas tan rápidamente como las escuelas con fines de lucro y es menos probable que se establezcan en los barrios más pobres.

Así que una receta obvia para seguir con esta tendencia en la educación chilena de continuas mejoras y reducciones en las brechas educativas es fomentar el crecimiento de las cadenas de escuelas con fines de lucro. Esto es precisamente lo contrario a las reformas propuestas por la Presidenta Bachelet, quien desea prohibir las escuelas con fines de lucro y que los padres puedan aportar un suplemento al bono escolar que reciben para la educación de sus hijos. Si se implementase, las escuelas que atienden alrededor de un millón de estudiantes tendrían que cerrar.

Desgraciadamente, el Gobierno parece no estar consciente de cuán exitoso ha sido el sistema actual. Quiere matar la gallina que puso los huevos de oro sin siquiera haber notado que estaban ahí. El gobierno de Bachelet y los líderes estudiantiles que lo presionaron para que se adhiriera a estas reformas quieren creer que un sistema escolar funcionaría mejor que la estrategia de libre empresa que existe hoy. Camila Vallejo, por ejemplo, una vez dijo que el sistema educativo centralizado de Venezuela era más avanzado que el de Chile. Pero en la famosa evaluación internacional PISA, el estado más desarrollado de Venezuela obtuvo resultados muy por debajo del promedio nacional de Chile. La misión declarada del sistema venezolano es adoctrinar a los jóvenes con la ideología del gobierno. Parecería que hay poco apetito por ese tipo de sistema en Chile.

Es bueno que los chilenos estén inconformes con el statu quo y ansiosos de mejorarlo. Los estándares altos son cruciales para el progreso de las naciones, así como también para el de las personas. Pero si el deseo de mejorar ha de ser satisfecho, este debe ir acompañado de una evaluación honesta de lo que funciona y de lo que no funciona en el mundo real. La estrategia chilena que fomenta los emprendimientos educativos ha elevado al país por encima de las demás naciones en la región y reducido las brechas educativas. La planificación central, como lo están descubriendo los venezolanos, tiene un potencial menos prometedor.

Este artículo fue publicado originalmente en El Mercurio (Chile) el 15 de septiembre de 2014.