Candidato para representante estadounidense de comercio: Una buena elección

Por Daniel T. Griswold

El hecho de que el presidente Bush haya nominado al Congresista de Ohio, Rob Portman como Representante Estadounidense de Comercio debería, en cierta forma, beneficiar el libre comercio en Norteamérica y alrededor del mundo. Su record no es perfecto, pero juzgando sus 12 años en el Congreso se puede decir que el Sr. Portman generalmente apoya el libre comercio.

El Sr. Portman es uno de los 24 liberales comerciales del Congreso según un estudio realizado por el Cato Institute. En el Congreso 108, el Sr. Portman votó consistentemente en contra de las barreras al comercio y de los subsidios comerciales. Durante su carrera en el Congreso, el Congresista Portman votó 74% de las veces a favor de la reducción de barreras al comercio, de acuerdo a nuestro estudio.

Probablemente la mejor descripción del Sr. Portman es que el es un Republicano convencional a favor del comercio. El ha votado a favor del libre comercio en todas las legislaciones más importantes que han llegado a presentarse ante el Congreso: el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA); el Acuerdo de la Ronda de Uruguay (el cual estableció la OMC); la promoción de autoridad para el comercio; relaciones normales de comercio con China; y todos los recientes acuerdos bilaterales de libre comercio.

Pero el se ha desviado del camino del libre comercio en algunos asuntos claves. El lapso más grande en su record de libre comercio fue su apoyo de una prohibición de importaciones de acero en 1998. En octubre 15 de 1998, el Sr. Portman también votó a favor de una resolución no obligatoria la abogaba la prohibición por un año de las importaciones de acero. La resolución falló, pero si esta prohibición se hubiese hecho ley, hubiera violado las leyes internacionales del comercio y hubiera devastado las industrias domésticas que utilizan acero.

En otra desviación de los principios del libre comercio, en Noviembre del 2001—a vísperas de la reunión de la OMS—que lanzó la ronda de Doha, el Sr. Portman también votó a favor de una resolución que urgían al Presidente y al Representante Estadounidense de Comercio de ese entonces para que “preserven la habilidad estadounidense de hacer cumplir sus leyes de comercio”. La resolución emitió un mensaje decepcionante al resto del mundo: EE.UU. estará poco dispuesto a negociar reformas necesitadas de las muy abusadas leyes anti-dumping.

Y como muchos Republicanos, el Sr. Portman ha votado una y otra vez para mantener el embargo de cuatro décadas con Cuba a pesar de no haber logrado acabar con el régimen de Castro.

A pesar de todos estos lapsos, el Sr. Portman tiene mucho a su favor. El es agradable para ambos Republicanos y Demócratas y tiene conexiones fuertes con la Casa Blanca. Esas conexiones serán útiles cuando la administración de Bush intente pasar este año el Acuerdo de Libre Comercio con Centroamérica (CAFTA). Lo que está por verse todavía es qué tan efectivo será él trabajando con sus contrapartes canadienses, europeos y otros miembros de la OMS para llevar la Ronda de Doha a una conclusión exitosa, probablemente en el 2006.

También esperando su atención están agitadores incesantes que se quejan de lo que desde cualquier otro punto de vista es una relación de comercio gigante y mutuamente beneficiosa entre Canadá y EE.UU. Su predecesor, Robert Zoellick, fue incapaz de resolver disputas sobre las restricciones estadounidenses en la madera suave y la carne importada de Canadá. Por supuesto, el Congreso y otros departamentos de la administración juegan un papel muy importante en esas disputas, pero los esfuerzos del Representante Estadounidense de Comercio pueden ayudar a resolver esas y otras diferencias. Como el mismo presidente Bush, el Sr. Portman cree en el libre comercio y generalmente lo apoya con sus acciones, aún cuando deja de ser perfectamente consistente.

Traducido por Gabriela Calderón para Cato Institute.