Venezuela en la pendiente

Por Alberto Benegas Lynch (h)

La inflación en Venezuela en enero ascendió a 2%, lo cual proyectado promete sobrepasar la inflación de 17% en 2006. Esa fue la más alta de América Latina, incluyendo Haití que se encuentra en una situación miserable.

La reacción del gobierno es más alarmante que el aumento de precios. El vicepresidente Jorge Rodríguez y el ministro de Finanzas Rodrigo Cabezas sostuvieron que combatirán la inflación tomando los supermercados, los mataderos y los frigoríficos y poniéndolos en manos estatales. Declararon que esa sería la forma de “contener la ola especulativa”, ya que “los empresarios opositores son los culpables” de la estampida en el costo de la vida y de la escasez de alimentos.

Agencias de noticias reproducen fotografías de supermercados donde se observan góndolas prácticamente vacías debido al control de precios impuesto desde 2003. Ya el problema se había presentado en diciembre, cuando el índice de precios trepó 1,8%. Ahora se agrava con los indicadores de enero.

Hugo Chávez considera que todo lo puede resolver “el socialismo del siglo XXI”, es decir, en base a la prepotencia del aparato de fuerza gubernamental y el poder omnímodo que ejerce. Estima que estos y otros graves problemas son susceptibles de paliarse por decreto.

Como es de público conocimiento, este ejemplar del Orinoco ha barrido con todo vestigio de la división horizontal de poderes y todo contralor republicano. Se ha implantado en Venezuela lo que Jefferson denominó “una tiranía electiva”.

La concepción atrabiliaria de la “revolución bolivariana” contradice algunos de los preceptos y pensamientos de Bolívar, especialmente en cuanto a lo que manifestó claramente el 2 de enero de 1814, oportunidad en la que aconsejó al mundo: “Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes, es un país de esclavos”.

Bolívar también expresó con claridad el 15 de febrero de 1819 que “la propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes y del fruto de sus talentos, industria o trabajo”. Lamentablemente, el derecho de propiedad, consagrado en cualquier país civilizado, está en gran medida suspendido en la Venezuela de hoy, donde solo tiene real vigencia en el mercado negro.

Es de desear, para bien de los venezolanos que viven en su atormentado país y quienes se encuentran en el exilio forzado, que estas políticas de rumbo totalitario se reviertan cuanto antes. Esto tranquilizará a los espíritus libres de todas las latitudes.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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