Recesión y transformación

Macario Schettino señala que ya es un hecho que la economía mexicana está en recesión, luego de que se reportaran dos trimestres consecutivos de contracción en la industria del país.

Por Macario Schettino

Ya no debería haber duda. Los dos últimos trimestres, es decir el cuarto de 2018 y el primero de este año, han reportado contracción en la industria. Si ésa es la definición de recesión que le gusta, dos trimestres con tasa negativa, pues ya los tenemos. Las otras definiciones, seis meses por debajo de cien puntos en el indicador cíclico, o la tendencia negativa en diversos indicadores (empleo, ventas, industria), nos habían permitido anunciar la recesión previamente. 

Tampoco debe haber duda de que la recesión fue provocada por las decisiones del gobierno. Aunque la tendencia negativa en producción de petróleo es previa, el comportamiento de electricidad y gas, y de construcción, son producto de la caída en confianza tanto por la cancelación del aeropuerto como por la errática política energética. Al interior de manufacturas, el impacto parece haber llegado vía consumo de durables. 

El índice de actividad económica, comparando con el mismo trimestre del año anterior, cayó -1,1 por ciento al cierre de 2018 y -1,7 por ciento al inicio de 2019. Esto fue resultado de una caída en minería superior a -7 por ciento en cada trimestre, y una contracción en construcción de -1,4 por ciento y -2,5 por ciento, respectivamente. Electricidad, gas y agua no cayeron en 2018, pero en el primer trimestre de este año sí, -1,2 por ciento. Manufacturas se mantiene en terreno positivo: 1 por ciento y 0,5 por ciento. En marzo, sin embargo, incluso este renglón ya se contrajo.

Puesto que revertir la caída de producción de crudo no es algo sencillo, y no parece posible que este gobierno recupere la confianza de los inversionistas, la tendencia negativa en la industria es muy posible que continúe. Revertir la decisión del aeropuerto y regresar a la reforma energética tal y como estaba, resolverían buena parte del problema, pero no parece que eso sea aceptable para el gobierno actual. Ni modo.

Más allá de eso, hay algo que creo que puede ser interesante comentar. El actual índice se calcula con la base 2013 = 100 puntos. Eso significa que la estructura económica de 2013 se usa como referencia para los cálculos de cada mes, trimestre y año. En 2013, por ejemplo, la minería representaba 22 por ciento de la industria; electricidad, gas y agua el 5 por ciento; la construcción 23 por ciento, y las manufacturas 50 por ciento. Así, si las manufacturas crecen 1 por ciento, esto representa 0.5 por ciento en el índice total. 

Pero conforme pasa el tiempo, algunas industrias crecen mientras otras se contraen, y no sólo unos meses, sino de forma permanente. Por eso cada cierto tiempo hay que cambiar el año base. Hasta hace poco se usaba 2003, y ahora se utiliza 2013. Aunque apenas han transcurrido cinco años de ese cambio, la transformación al interior de la industria es muy considerable, debido esencialmente a la caída de producción de petróleo, pero no sólo a eso. 

En 2013, la extracción de petróleo y gas era la industria más importante en México, y representaba 17 por ciento del total. En segundo lugar aparecía la edificación (incluye vivienda), con 15 por ciento, y la industria alimentaria aportaba 13 por ciento del total. La fabricación de equipo de transporte (automotriz) aportaba 9 por ciento. 

El comportamiento de la industria desde entonces ha cambiado el orden notoriamente. Hoy lo más importante es la edificación, con 17 por ciento, seguida de la industria alimentaria con 15 por ciento, y prácticamente empatados en 11 por ciento están el petróleo y los automóviles. 

Al interior de las manufacturas, las cinco industrias más importantes: alimentaria, transporte, química, metálica básica y equipo de computación, sumaban 65 por ciento de las manufacturas en 2013. Hoy están en 76 por ciento. Si sumamos las dos siguientes: bebidas y equipo eléctrico, estas siete industrias han pasado de 75 por ciento a 89 por ciento de las manufacturas.

Una descripción muy clara de lo que sostiene la economía nacional, en caso de que a alguien le interese.

Este artículo fue publicado originalmente en El Financiero (México) el 13 de mayo de 2019.