Miedo en la Casa Blanca

Macario Schettino dice que aunque Trump es el reflejo de una sociedad con problemas, como también lo es Viktor Orbán y otras erupciones de populismo al otro lado del atlántico, que este salga de la presidencia no lo resolverá todo pero si reduciría la velocidad del deterioro.

Por Macario Schettino

La semana pasada, Donald Trump estaba exultante. Inició con un gran acto, el lunes, en el que habló de un inexistente acuerdo comercial entre México y EE.UU., que demostraba su gran capacidad de negociación y le permitía insultar a los canadienses y forzarlos a aceptar sus demandas en esa misma semana. Aunque Canadá regresó a la mesa el miércoles, para el viernes no hubo arreglo. Sin embargo, la administración Trump envió al Congreso la notificación de su “acuerdo” con México, informando de un plazo de un mes para que Canadá se sumase. Tal vez hoy mismo que usted lee estas líneas, Canadá y EE.UU. lleguen a un arreglo. Tal vez no.

Pero ya no importa mucho. Esta semana ha sido el extremo opuesto. El martes se publicaron extractos del nuevo libro de Bob Woodward, que se titula Fear (Miedo). Woodward es uno de los reporteros que sacaron a la luz el escándalo de Watergate que acabó (justamente) con la presidencia de Nixon, y desde entonces ha sido uno de los periodistas más temidos en Washington por lo cuidadoso de su trabajo. No publica si no cuenta con grabaciones que respalden sus afirmaciones. El nuevo libro no es diferente. Entrevistó a decenas de personas, grabó centenares de horas de conversaciones, y su conclusión es que la Casa Blanca de Donald J. Trump es un espacio de miedo, por la inestabilidad y amoralidad del presidente. 

El miércoles, The New York Times publicó un editorial sin firma, que proviene de un funcionario de alto nivel de la Casa Blanca, esencialmente confirmando la descripción de Woodward. Afirma el anónimo que sigue trabajando para evitar que Trump haga un mayor daño. Para eso, sus funcionarios le esconden papeles, lo aíslan en las reuniones, evitan informarle, o de plano ignoran sus órdenes.

El miércoles por la noche, Trump ya estaba totalmente fuera de sus cabales, según los tuits que emitía. Le exigía al NYT que dijera el nombre del articulista, por motivos de Seguridad Nacional, o gritaba ¡Traición!

De acuerdo con el poll of polls de Fivethirtyeight, la página más famosa dedicada a este tema, el 40 por ciento de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump, frente a casi 54 por ciento que lo reprueba. Son 14 puntos de diferencia, y eran 10 al inicio de la semana pasada. La probabilidad de que ganen los demócratas la Cámara de Representantes era de 72-28 la semana pasada, y ahora es 77-23. Para el Senado, hay 42 republicanos que no están en juego (por 23 demócratas). Les bastaría con ganar nueve de las 25 elecciones para mantener la mayoría. Hasta el momento, según 270towin, tienen siete, incluyendo a Texas, que las últimas encuestas ponen prácticamente empatado. RealClearPolitics estima 47 republicanos que no se eligen o están seguros, por 44 demócratas en la misma situación. Pero apenas ubica un republicano que puede ganar, por siete demócratas, y nueve en disputa sin inclinación segura.

Lo cierto es que hoy abundan testimonios del desequilibrio e incapacidad de Trump. Desde personas maltratadas hasta periodistas metódicos han publicado información que no parece equivocada. Donald J. Trump, como hemos comentado muchas veces, es un narcisista patológico, incapaz de establecer relaciones humanas, sin restricciones morales, que está haciendo mucho daño a EE.UU., y por ese conducto, al mundo entero.

No cabe duda de que Trump es el reflejo de una sociedad con problemas, como también lo es el Brexit, Viktor Orbán, Erdogan, Cinque Stelle, y muchas otras personas, organizaciones o eventos que han aparecido recientemente. Quitar a Trump de la presidencia de EE.UU. no va a resolver todo eso, pero va a reducir la velocidad a la que se ha deteriorado la convivencia en Occidente. Así que ojalá esto ocurra pronto.

Este artículo fue publicado originalmente en El Financiero (México) el 6 de septiembre de 2018.