Los productos primarios y Latinoamérica en 2011

Manuel Hinds asevera que "el año 2011 se pinta altamente riesgoso para la mayor parte de la región, específicamente para países que dependen de sus exportaciones de productos primarios".

Por Manuel Hinds

¿Hacia donde va Latinoamérica en 2011? Esta pregunta tiende a generar respuestas muy positivas porque en los últimos años ha habido un enorme optimismo con respecto al desarrollo económico de la región.

Como varios de sus países han crecido a tasas muy altas por cerca de siete años, el veredicto de muchos observadores ha sido que la región por fin ha despegado y se encamina de una manera autónoma hacia el desarrollo que la ha eludido por doscientos años.

Sin embargo, el año 2011 se pinta altamente riesgoso para la mayor parte de la región, específicamente para países que dependen de sus exportaciones de productos primarios-que incluyen a todos excepto México, República Dominicana, El Salvador y Costa Rica.

El peligro se origina en la alta probabilidad de que se reviente la burbuja de productos primarios que ha estado impulsando a esas economías a tasas muy altas de crecimiento. El resultado sería una crisis muy seria para los exportadores de esos productos y para Latinoamérica en general.

La caída de los precios de los productos primarios impactaría muy particularmente a Brasil, que ha sido incluido con India, China y Rusia en el grupo de países que está supuestos a formar el motor del crecimiento del mundo futuro —es decir, a ser parte de un afortunado grupo de países que lejos de necesitar de otros países para crecer van a ser los que marcarán el paso del crecimiento de los demás.

Esto puede ser cierto de China e India, que ciertamente han entrado en un proceso de rápido desarrollo tecnológico que les permite tener un desarrollo autónomo, pero claramente no es cierto de Brasil y Latinoamérica en general.

En estos países, las altas tasas de crecimiento no se ha debido a ningún avance tecnológico o de competitividad sino sólo a que precisamente los precios de los productos primarios están pasando por un boom.

El Producto Interno Bruto (PIB) por habitante de Latinoamérica en los últimos veinte años ha estado asociado muy cercanamente con la trayectoria de los precios de los productos primarios.

Cuando estos precios se estancaron en los años noventa, igualmente se estancó el crecimiento de las economías de la región. Luego, el boom de la producción de los últimos años ha estado asociado con el boom de los precios de estos productos. Si los precios vuelven a caer como a fines de los noventas, la producción de estos países se estancaría o caería.

Ya hubo un susto con los precios de estos productos durante el pánico de fines de 2008. Los precios de dichos productos colapsaron durante unos meses. La situación se salvó porque poco después comenzaron a subir otra vez, empujados por la rápida creación de dólares que ha prevalecido desde ese momento.

Ahora, sin embargo, la creación de dólares está llegando a sus límites y, si hay un colapso de los precios lo probable es que se mantengan bajos por bastante tiempo —como sucedió en los años ochentas y noventas cuando colapsó la burbuja de los setentas.

La probabilidad de que la burbuja vuelva a reventar es alta porque los precios parecen estarse dirigiendo hacia los niveles que probaron ser insostenibles en 2008.

Esta descripción de lo que puede pasar no aplica a México, República Dominicana, El Salvador y Costa Rica porque la mayor parte de las exportaciones de estos países son manufacturadas.

Los movimientos de los precios de los productos primarios no los afectan directamente. Por otro lado, en nuestro caso, la disminución del precio del petróleo y otros productos primarios que sirven como materias primas para nuestras industrias aumentaría nuestra competitividad. Sin embargo, nuestros países vecinos probablemente entrarían en una recesión que afectaría nuestras exportaciones a Centroamérica y otros países latinoamericanos.

Todo este análisis puede estar equivocado, por supuesto. Nadie puede saber lo que pasará en el futuro. Pero es claro que si la burbuja de los productos primarios se revienta, los países que los exportan pueden pasar rápidamente de la abundancia a la depresión.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 20 de diciembre de 2010.