Los buenos tiempos

Manuel Hinds cuestiona las recientes aseveraciones del Presidente Mauricio Funes acerca de las políticas económicas de los gobiernos que lo precedieron.

Por Manuel Hinds

En una reciente intervención, el presidente se lamentó de que el país no haya tenido políticas sectoriales desde mediados de los años noventa.

Sus palabras fueron las siguientes: “Acá, en el país, déjenme contarles, hubo un ministro de hacienda, de administraciones anteriores, que hoy se pasea por los medios de comunicación como analista económico independiente, que hace años recomendaba que los productores de café deberían de aprender a coser botones y ziper, porque el futuro del país pasaría por ser una gran zona de maquilas. Ese ministro también decía que la mejor política económica era no hacer política económica, no hacer políticas sectoriales, ya que ello obstaculizaba el funcionamiento del mercado. La consecuencia inmediata de ese pensamiento, que lo acogieron con beneplácito gobiernos anteriores, ha sido que el país produce ahora la mitad del café que producía históricamente, que se ha abandonado el campo y hoy somos importadores de alimentos y decenas y decenas de miles de productores agrarios viven en la más completa pobreza”.


Fuente: CEPAL, IFS del FMI y BCR

En primer lugar, en sus declaraciones el presidente ignora que, como lo muestra la gráfica 1, lo que ha determinado la producción y las exportaciones de café antes y después del gobierno al que el presidente se refiere —el del presidente Calderón Sol— son los precios internacionales de este producto, no las políticas sectoriales. Al decir que la producción de café cayó durante la administración Calderón Sol también ignora la evidencia. En realidad dichas exportaciones alcanzaron el nivel más alto en los últimos veinte años —1.813 millones de dólares de 1994 a 1999, contra 951 millones en la época del presidente Cristiani, 750 millones en la del presidente Flores y 1.030 en la del presidente Saca.

En segundo lugar, no es cierto que el gobierno del presidente Calderón Sol hundiera al país en el atraso. En realidad, tuvo políticas económicas muy efectivas que tuvieron resultados excelentes y muy concretos. Como por ejemplo, la gráfica 2 muestra cómo las exportaciones totales del país se duplicaron, de 1.135 a 2.363 millones de dólares anuales a pesar de que los precios y las exportaciones de café se mantuvieron pegado al piso. Esto pasó no porque hayan subido los precios de ningún producto sino porque la producción industrial exportable del país creció muy rápidamente. Si nos hubiéramos concentrado en las exportaciones de café, nuestras exportaciones totales hubieran seguido pegadas al piso como la gráfica 2 muestra que quedaron las de café.

Si el presidente Funes considera que duplicar las exportaciones es un mal desempeño, debería demostrarlo con resultados, no palabras, multiplicando las exportaciones por más de dos. Para empatar, tendría que subir las exportaciones de 4.433 millones en 2008 a 8.866 en el 2014. Ya empezó mal, porque en vez de subir le han bajado a 3.939 millones.


Fuente: Banco Central de Reserva de El Salvador

Tercero, no es cierto que el país perdiera competitividad. Al contrario. En la época del presidente Calderón Sol, el Wall Street Journal y la Heritage Foundation clasificaron al país como el país más libre o el segundo más libre económicamente de Latinoamérica y el Foro Económico Mundial como el segundo o tercer país más competitivo de la región. Estas clasificaciones se mantuvieron por lo menos hasta el final de la administración del presidente Flores.

Cuarto, no es verdad que el país se hundiera en la pobreza. Las políticas del gobierno del presidente Calderón Sol, que se insertaron en un marco que se mantuvo desde la presidencia del presidente Cristiani hasta el final de la administración Flores, resultaron en la caída más fuerte en la pobreza que ha habido en la historia del país. Como se ve en la gráfica 3, en 1993, un año antes de que el presidente Calderón Sol tomara posesión, el 57,5 por ciento de los habitantes del país vivían en la pobreza. En 1999, cuando él entregó el poder, esa cifra había caído a 41,3 por ciento. La pobreza extrema cayó de 27 a 16,7 por ciento. Si esto le parece mal al presidente Funes, debería de disminuir la pobreza por un margen mayor. En realidad, a él le está aumentando la pobreza, no disminuyéndole.

Quinto, todo esto se logró mientras el peso de la deuda se disminuía de 48 a 27 por ciento del PIB entre 1989 y 1999. En 1997, durante la presidencia del Dr. Calderón Sol, apenas cinco años después de terminada la guerra, la deuda del país fue clasificada como de grado de inversión —uno de sólo cinco países en toda Latinoamérica. El grado de inversión es un testimonio de la solvencia del país que le permite tomar dinero prestado a tasas más bajas de interés. En contraste con estos logros, el presidente Funes ha aumentado de 38 a casi 50 por ciento del PIB en menos de un año, sin que la economía ni las exportaciones crezcan, y mientras la pobreza aumenta. No es de extrañarse que el país perdiera el grado de inversión bajo el presidente Funes.

El deterioro que el país está teniendo bajo el presidente Funes es tal que hay que buscarle excusas. Podría decirse, por ejemplo, que tiene la desventaja de enfrentar una crisis mundial. Pero al presidente Calderón Sol le tocó la crisis de 1998-99, que afectó a Latinoamérica más que lo que la presente crisis ha hecho. Como se ve en la gráfica 4, en dicha crisis el PIB por habitante promedio de Latinoamérica (medido en dólares de 2000 ajustados por el poder de compra) cayó en un 12 por ciento de 1997 a 1999 mientras que el de El Salvador creció 12 por ciento. Bajo el presidente Funes es al revés. El PIB de Latinoamérica casi no ha caído mientras que el de El Salvador sigue cayendo como plomo.


Fuente: World Development Indicators, Banco Mundial

Es claro que nadie le dio los datos al presidente Funes para poder discutir la política económica de los años del presidente Calderón Sol. Pero también es claro que si le dijeron algo de políticas sectoriales, se lo dijeron al revés. Ciertamente que el gobierno del presidente Calderón Sol rechazó las políticas sectoriales de los años ochenta, que nos llevaron a la crisis más grande de nuestra historia, exceptuando la actual del presidente Funes. Pero esto fue bueno, ya que se sustituyeron por políticas generales de desarrollo, que aumentaron el crecimiento no de ciertos sectores privilegiados sino de la economía en general, y que disminuyeron a velocidad récord la pobreza total y la extrema. El presidente Funes tiene que entender que si él deja de quebrarle las piernas a las empresas grandes y pequeñas, éstas no van a necesitar las caras muletas que él piensa que se les debe dar con políticas sectoriales. Si él sigue políticas que empobrecen a la población, va a necesitar dar subsidios que no necesitaría si tuviera buenas políticas económicas para empezar.

Lo que las declaraciones del presidente Funes muestran es que es hora de remozar los conceptos económicos de su gobierno, que se han quedado atrasados en los años sesenta.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 6 de abril de 2010.